Nacional

Zelaya Blanco “embarra” al Presidente y a su hijo

* Controversial personaje es señalado por “desaparecer” 25 millones de córdobas * Favoreció generosamente a allegados y eliminó los sindicatos de la Portuaria

Ismael López

El ex presidente de la Empresa Portuaria Nacional (EPN), Roberto Zelaya Blanco, que desapareció millones de córdobas de esa empresa estatal, dijo ayer en la Contraloría General de la República (CGR) que el presidente Enrique Bolaños Gayer y su hijo Javier Bolaños Abaunza, recibieron “coimas” por adjudicar contratos de dragados a la empresa belga Jan De Nul N.V.
Los auditores de la CGR le preguntaron a Zelaya Blanco si Bolaños Abaunza había recibido alguna comisión de la compañía belga por adjudicarle los contratos de dragado, y dijo que sí, porque el mismo hijo del mandatario se lo expresó en su despacho.
El vocero presidencial Lindolfo Monjarretz expresó ayer que no se iba a pronunciar sobre los señalamientos de Zelaya Blanco, porque no será éste quien “socavará la reputación del presidente (Bolaños Gayer), que es y ha sido honesto toda su vida”.
“También lo ratificó el presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños Geyer, cuando el 12 de febrero de 2005 me agradeció haber firmado los documentos con el KBC Bank y la Jan De Nul N.V., lo que garantizaba los recursos necesarios para los tratamientos médicos de su hijo, Javier Bolaños Abaunza”, dijo el ex presidente ejecutivo de la EPN.
Zelaya Blanco fue presidente ejecutivo de la EPN hasta abril del año pasado. Ocupaba el puesto desde 2000, cuando Arnoldo Alemán --condenado por defraudar al Estado-- era presidente.
En su administración desaparecieron más de 25 millones de córdobas, giró cheques para una empresa de Alemán y abrió cuentas en bancos donde él únicamente era firma libradora. También hizo desaparecer a los sindicatos, y a un grupito de sus allegados --entre ellos Luis González Barberena, ex financiero de la EPN; Mirna Montenegro, ex tesorera; Noel López, ex auditor, y Walter Villarreal, ex asesor, todos involucrados en el desfalco a esa empresa estatal-- les entregó grandes beneficios.
En 2002, el Banco KBC de Bélgica ofreció financiar los dragados en la bahía de Bluefields y río Escondido con una tasa del cero por ciento de interés anual. Una empresa holandesa también se ofreció para realizarlo y su oferta era más barata.
Según Zelaya Blanco, los belgas ofrecían iniciar inmediatamente el dragado y los holandeses dos años después, por eso él firmó el contrato con Jan De Nul N.V., por la urgencia del dragado. Dijo que a él le enviaron los documentos listos para firmarlo y que fue la Presidencia la que se encargó de todo.
“Como a los 45 minutos se apareció el señor Javier Bolaños Abaunza, todo alterado, diciéndome que era mejor que no hubiera firmado nada, porque esos contratos y conveníos había que modificarlos para incluir su comisión”, dijo Zelaya Blanco.
El embajador de Holanda
En su entrevista en la CGR, Zelaya Blanco dijo que un día el presidente Bolaños Geyer lo llamó y le dijo que el embajador de Holanda, Keese Arde, estaba molesto porque no se adjudicaron los contratos a la empresa holandesa Van OORD AZC.
“Pocos días después, el Presidente de la República me citó a una reunión en su despacho. Asistí, y de muy buenas maneras me manifestó que el embajador del Reino de los Países Bajos había pedido mi cabeza y que él se la había concedido, porque era la única forma de calmarlo. Sólo le comenté que él sabía dónde estaba la falta de transparencia, recibiendo como repuesta que el hilo se rompe siempre por la parte más delgada”, dijo.