Nacional

Hallarlos en casa de protocolo “se presta a mala interpretación”

* Una peregrina razón para que dos servidores públicos se sientan injuriados y calumniados * Juez citó a partes para una audiencia mañana

Redacción Central
Funcionarios de la Procuraduría Para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) acusaron por injurias y calumnias a un equipo periodístico de EL NUEVO DIARIO, que el 21 de noviembre de 2005 reveló que esta institución paga 500 dólares de alquiler por una casa de protocolo.
La acusación se encuentra radicada en el Juzgado Segundo Local Penal de Managua, a cargo de la juez María José Morales Alemán, quien citó a las partes mañana a las 9:30 a.m.
Carlos José Prado Talavera, apoderado legal de los funcionarios de la PDDH, alega que la publicación de este periódico “se presta a mala interpretación, pues de la misma se podrían desprender conclusiones inapropiadas, las cuales les causan perjuicios en sus relaciones familiares y matrimoniales”.
La historia
El 16 de noviembre de 2005, Oliver Bodán, editor de la sección de Especiales, el periodista Heberto Rodríguez, y el reportero grafico Moisés López, visitaron la vivienda ubicada en el kilómetro 13 carretera a Masaya, en el condominio privado Los Geranios.
Ahí confirmaron que la casa era utilizada por altos funcionarios de dicha institución, incluyendo al procurador Omar Cabezas; Jorge Téllez, director administrativo financiero, y Oscar Salgado, auditor, siendo éste último uno de los que ahora acusa.
La secretaria de la delegación de Puertos Cabezas, Goretty González Filipone, es la otra acusadora. Ella se encontraba en la casa de protocolo cuando el equipo periodístico de EL NUEVO DIARIO se presentó al lugar.
Ese día no había nadie más en la vivienda. Ella primeramente se quedó sentada en el sofá, mientras Salgado respondía a nuestras preguntas desde la ventana, ya que --una vez identificados los reporteros como periodistas de EL NUEVO DIARIO-- no quiso abrir la puerta para atendernos y enseñarnos el inmueble, cuyo alquiler es pagado por los impuestos de todos los nicaragüenses.
¿En su caso, por qué está aquí?, le preguntamos a Salgado, puesto que teníamos información de que siempre se quedaba en la vivienda. Y respondió que al menos “tres veces por semanas” dormía ahí.
Posteriormente trató de convencernos de que la vivienda era utilizada para albergar a funcionarios de la institución provenientes de las regiones, que vienen a Managua a realizar “pasantías”.
Descartó que fuera utilizada para fines personales, tal como confirmaron a EL NUEVO DIARIO empleados de la institución. Extraoficialmente habíamos conocido que recién se había celebrado en esa casa el cumpleaños del procurador Omar Cabezas.
El 17 de noviembre de 2005 intentamos conocer más detalles del caso con Jorge Téllez, Director Administrativo de la PDDH, pero fue en vano, a pesar de nuestras solicitudes vía telefónica a Vivian Torres, directora de Comunicación Social de la institución.
Por la tarde visitamos la institución para ver si era posible que nos atendieran. Esperamos dos horas porque Torres nos prometió una entrevista con Téllez, pero al final sólo no entregaron una carta firmada por él, en la que nos acusaron de “terroristas periodísticos”.
La carta de Téllez fue totalmente mal intencionada, pues afirmaba que Bodán, Rodríguez y López habían llegado a la vivienda ya “entrada la noche”, y de “forma altanera, grosera y prepotente”.
El procurador Omar Cabezas llamó a conferencia de prensa un día después de nuestra publicación (22 de noviembre), y calificó a este periódico de emprender una campaña política en contra de la institución, pero no contestó ninguna de las preguntas sobre el uso y justificación de esta nueva y novedosa práctica en la PDDH, inexistente en otras instituciones del Estado.
El descubrimiento de esta nueva práctica en la institución que debe velar por la promoción y defensa de los derechos humanos en el país, ocurrió tres meses después de que las autoridades de la misma instalaron tres champas en protesta por el bajo presupuesto que reciben todos los años.