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“Era pobre, drogadicto, y no merecía morir así”

Natividad Canda Mairena vivía en la miseria. Vagaba por el suburbio y se las “rebuscaba” vendiendo aluminio. Era un tipo sereno y valiente, cuenta un indigente que lo conocía bien. La noche en que lo devoraron los rottweilers andaba acompañado por dos amigos también indigentes. Un amigo de él, asegura que le tendieron una trampa.

II entrega

San José, Costa Rica
Natividad Canda Mairena andaba en “malos caminos”, era indigente, consumía drogas, había estado detenido en ocho ocasiones y lo habían deportado dos veces. La noche en que murió ya se había metido la primera vez a sustraer aluminio al taller, pero no merecía morir así. Nadie merece morir así: despedazado por dos perros.
Esa noche era como cualquier otra. Había escasez, y “cuando hay frío uno necesita consumir algo, pero no había nada”, cuenta uno de los indigentes que caminaba y dormía con Natividad debajo del puente “Los Gemelos”, unas cuadras antes de llegar a Cartago, una zona industrial a 20 kilómetros de San José.
Natividad entró al “Taller Romero” a las 12:15 de la madrugada del 10 de noviembre. Dos horas antes había sustraído del mismo lugar aluminio y ya lo había vendido, cuenta uno de los indigentes que caminaba con él.
Era misterioso. Pocas veces lo detectaban y sabía dónde moverse --relata--. “A Nati le tendieron una trampa, se la montaron, no podía caer así, era muy listo”, contó el indigente que prefirió no darnos su nombre.
“Los Gemelos” es un puente frontera entre una pequeña zona comercial y el suburbio que formó a Natividad y a sus amigos. Debajo circulan las aguas negras de la ciudad, y a simple vista es un buen techo, pero no detiene el frío.
Dormía en barranco
Natividad dormía en un hueco próximo a un “desbarrancadero”, a unos metros de caer al agua. Se cubría el frío con sacos y bolsas plásticas. Ahí estaba esa noche, nueve de noviembre, después de haber entrado la primera vez al taller, meditando, buscando qué hacer.
En ocasiones --relata el indigente-- Natividad se metía al Taller Romero a sacar aluminio, y se repartía con el guarda Luis Hernández Quezada, que lo conocía bien porque era suegro de Regino Canda Mairena, hermano del fallecido.
Sobre la muerte de Natividad se han tejido infinidad de rumores. Los más extremistas dicen que lo dejaron morir por xenofobia hacia los nicaragüenses; su amigo indigente dice que cayó en una trampa, que le colocaron el aluminio cerca de la parte más baja que rodeaba la propiedad para que entrara y echarle los perros para que lo mordieran, en venganza porque ya no quería compartir las “ganancias” y por haberse metido a robar unas horas antes.
Otros, en el suburbio, dicen que fue en venganza porque Natividad pretendía a una hija de Hernández Quezada, y éste no estaba de acuerdo con la relación porque Natividad tenía problemas con las drogas, la justicia y era indigente.
La noche que entró al taller a Natividad lo acompañaban Denis Arias Quirós, alías “Bananillo”, y Rafael Rojas Rodríguez, alias “Scooby”, ambos indigentes y adictos. Ellos no entraron a la propiedad, se quedaron afuera esperando a que Natividad lo hiciera.
No aparecen acompañantes
“Bananillo”, “Scooby” y Natividad eran reconocidos en la zona. Los tres caminaban juntos. Ahora, los dos primeros son ilocalizables. Ni la Organización de Investigación Judicial (OIJ) ha podido hablar con ellos. Cuentan los vecinos del taller que sólo en las noches se les ve llegar a los expendios de drogas. Andrea Arias Quirós, hermana de “Bananillo”, dijo que su hermano tiene 23 años, que tiene prohibido llegar a su casa y que desde los 13 años es adicto.
Hernández Quezada relató a la OIJ que como a las 12:15 de la noche, un indigente lo llamó a la puerta principal. Él acudió, y posteriormente los perros se regresaron y escuchó la bulla que hacían cuando tenían a Natividad en el suelo.
“Un sujeto desconocido --relata Hernández Quezada a la OIJ-- lo llamó por la entrada principal del local, cosa que es costumbre durante la noche por parte de indigentes, se acercó hasta la malla con los perros (dos rottweiler y un pastor alemán), quienes tenían la costumbre de seguirlo. En un momento éstos se devolvieron, y luego escuchó un ruido; por lo que al revisar se percató de que los animales mencionados estaban atacando a un sujeto que se había introducido a la propiedad sin permiso, al parecer, saltando las tapias que son bastante altas”.
Natividad habría entrado por la parte este de la propiedad, donde el muro era más bajo. La hipótesis del indigente que lo conocía y que también habita debajo del puente “Los Gemelos”, es que al entrar le soltaron los perros, y Natividad --que había consumido droga esa noche--, estaba débil y no pudo escapar.
En las imágenes que captó un reportero del Canal 7 de Costa Rica y difundidas por el Canal 2 en Nicaragua, se ve que Natividad está casi inmóvil en el suelo mientras los rottweiler jalar su piel. Un informe de la OIJ difundido el jueves, revela que el nicaragüense fue atacado durante 54 minutos. En ese tiempo Natividad gritó, se quejó, pidió ayuda y todo fue en vano.
José Luis Sáenz, abogado de doña Juana Francisca Mairena, madre de Natividad, contradice el informe de la OIJ y asegura que el ataque de los perros fue casi por dos horas.
Cuando Natividad estaba siendo atacado por los rottweilers, la gente que habita en el suburbio tiraba piedras, palos, y gritaba que les dispararan a los perros. Denis Arias Quirós, alias “Bananillo”, que se había quedado en la parte norte, fuera de la propiedad, ingresó a la misma y con un garrote intento salvar a Natividad.
“Bananillo” es el que aparece en las imágenes de las televisoras, intentando ahuyentar a los perros, y es también quien lo sube a la camioneta policial para sacarlo de la propiedad y luego trasladarlo al hospital en una ambulancia de la Cruz Roja.
La Fuerza Pública costarricense tardó en entrar al taller porque Hernández Quezada se los impidió cuando Natividad era todavía devorado por los perros. “Considerando la situación se llega al lugar al ser las 01:10 horas, y el oficial de seguridad del negocio nos limitó el acceso al lugar porque no querían que les pasara nada a los perros que tenían en el negocio, y tampoco nos daba ningún informe de lo que realmente estaba sucediendo”, dice un reporte de la Policía de Cartago.
Cuando la fuerza pública se percató de lo que realmente ocurría pidió que le permitieran entrar al taller y nadie lo hacía. Finalmente, Hugo Romero, dueño del taller, los dejó entrar con la condición de no hacer daño a los perros.
24 minutos en presencia de policías
En el informe de la OIJ se detalla que los canes atacaron a Natividad 24 minutos ante la presencia de la Policía. En ese tiempo los agentes del orden tuvieron por lo menos dos oportunidades de disparar a los animales y salvar al nicaragüense.
Ingresa a las “2:10 am/ Masculino de aproximadamente 30 años, con mordeduras de perros en miembros superiores. Se pasa a Sala de Operaciones para lavado quirúrgico y debridación. Nota Operatoria. Múltiple pérdida de piel, músculos, tendones, arterias, venas y nervios de miembros superiores. Mordeduras menores en miembros inferiores con cuerpos extraños (zacate). Se transfunden 500 cc de sangre. Se pasa a la UTI y se cubre con antibióticos. 4:50 am, ingresa a sala de recuperación, condiciones críticas, sin presión arterial, hace paro cardiorrespiratorio, sin repuesta a maniobras. Fallece”, dice un resumen del expediente médico del Hospital de Cartago.
Regino Canda Mairena, hermano de Natividad, fue el encargado de irlo a reconocer. Cuenta Regino que la última vez que lo vio fue el 9 de noviembre, en la tarde. “Yo venía del trabajo y me lo encontré en una esquina y él me dijo que iba a venir a la casa. Esa fue la última vez que hablé con él”, manifiesta.
Sáenz mantiene y por eso acusó la semana pasada, que el guarda, el dueño del taller y los agentes del orden fueron negligentes y no actuaron a tiempo para salvar al nicaragüense.
Este abogado costarricense, de origen humilde, que ya ganó una indemnización para una familia nicaragüense (una niña fue atropellada por un vehículo de los bomberos, él demandó y consiguió que indemnizaran a la familia), se prepara ahora para demandar al Estado costarricense por la negligencia de sus funcionarios.
* A raíz de la muerte de Natividad se sintió xenofobia hacia los nicaragüenses en Costa Rica. Semanas después de ese suceso, un nicaragüense que salía de un bar después de tomarse unas cervezas, fue agredido verbalmente por jóvenes costarricenses. Finalmente lo asesinaron a puñaladas.
* También circularon en Internet chistes groseros de ambos bandos. La xenofobia fue mutua.
* En los predios donde murió Natividad encontraron una gorra y unos tenis viejos que eran los que andaba en día en que murió.
Lea mañana
* Las encuestas sobre xenofobia que se han realizado en Costa Rica.
* Experto penal dice que Derecho a la vida está por encima del derecho a propiedad privada. Asegura que debieron salvar al nicaragüense.
* Académico nicaragüense-costarricense de la Universidad de Costa Rica, analiza las conductas xenófobas y tiene un programa en la universidad para contrarrestarla.