Nacional

Declaran guerra a vendedores nicas en Costa Rica

* Los desprestigian a través de medios, y alcalde tilda a consumidores de poseer baja estima y ser desaseados * Ahora va con “todos los fierros” contra los vendedores de vigorón, chancho con yuca y fresco

Corresponsal Costa Rica
La guerra campal de la municipalidad de San José en contra de los vendedores de cosa de horno y panes en las calles capitalinas, tuvo el resultado esperado, cuando a través de un estudio de laboratorio declararon que no son óptimas para el consumo humano por la grandes cantidades de contaminantes; esto le dio la base al edil, Johnny Araya, para exhortar a la población a abstenerse de su consumo.
Los perjudicados son decenas de nicaragüenses que a diario se la “jugaban” para vender esos productos y así tener el sustento de sus hogares. Desde tiempo atrás, las autoridades del municipio trataron en vano de hacer desaparecer ese tipo de ventas, “por ser ilegales y porque dan mal aspecto a la ciudad”, sin embargo, los nicas se la “surfeaban” para evitar ser atrapados por los policías edilicios o que le decomisaran la venta del día.
Ahora las ventas ambulantes de cosa de horno y panes no se observan, y la mira de la “muni” va contra los vendedores nicaragüenses de vigorón, chancho con yuca y refrescos en el parque La Merced.

Campaña mediática
La operación “limpieza” comenzó semanas atrás, cuando los medios locales comenzaron a publicar fotos con los productos invadidos de cucarachas. Para ello, según los afectados, la municipalidad decomisó el producto, se lo llevó y le colocaron los insectos; con eso, “filmaron, tomaron fotos y llamaron a los medios, o sea, lo montaron todo”, afirmó Sergio Benavides, uno de los perjudicados.
Luego de varios días “presentado el show” en los medios de comunicación, las autoridades de la alcaldía con la policía de la entidad, hicieron varios operativos donde encontraron que algunos talleres de panadería eran clandestinos y que no cumplían con las medidas sanitarias, de higiene ni de manipulación de alimentos.
Las imágenes en la televisión y en los diarios evidenciaron que los productos se elaboraban en un ambiente insalubre, lleno de contaminación, además, que sus propietarios no gozaban de los debidos permisos para la instalación de las panaderías ni para la elaboración del alimento.
Esto dio paso para que el alcalde ordenara un estudio de laboratorio que diera mayores argumentos a sus pretensiones de “hacer conciencia” de que no de debían comprar, y con ello terminar con ese tipo de ventas, o bien hacer quebrar a los vendedores ante la falta de compradores.
“Cuando empezamos a vender la alcaldía nos dijo que era ilegal, formamos una especie de asociación, y al conversar con ellos otra vez decidieron que nos darían unos talleres para la manipulación de alimentos y con eso podía tener el permiso o patente para vender. Asistimos, pero al tiempo ellos nos informaron que era imposible darnos el aval; nos engañaron y comenzaron a perseguirnos, a acosarnos y a decomisar los productos si nos agarraban in fraganti en las calles”, expuso Adelia de los Ángeles Muñoz.

No pasan pruebas
Como era de esperarse --después de ver en los medios las cucarachas, en un festín en medio de los panes, y los locales insalubres donde se elaboraba el producto--, el resultado del laboratorio privado (Lambda) fue que los productos no se debían de consumir por estar contaminados, y que de hacerlo pone en riesgo la salud del consumidor.
El estudio reveló que había presencia de coliformes, lo que originaba grandes niveles de contaminación fecal. Es por ello que orientaron la abstinencia en su consumo, porque puede poner en riegos la vida del consumidor, al ocasionarle diarrea severa, fiebres y laceraciones en la piel, entre otras complicaciones en la salud.
“La fabricación del pan se hace en lugares clandestinos, hacemos un llamado para que no lo consuman”, declaró en su momento el alcalde Johnny Araya, pues la salud sería afectada seriamente si es consumido por menores o personas mayores de edad.
Es por ello que se hizo campaña para que no se comprara, pero además hicieron hincapié en que, prácticamente, era sólo consumido por nicas, y dieron a entender que las personas que lo consumían tenían poca autoestima, por conocer de los riesgos en la salud y, sin embargo, comerlo.
Las acciones de la municipalidad han provocado que los connacionales que vendían busquen otra forma de subsistir. “Dicen que no trabajamos o somos vagos, pero cuando nos ganamos la vida honradamente nos hacen este tipo de cosas para desprestigiarnos. Imagínese, ¿cómo vamos a vender con cucarachas? Nosotros mismos comemos de los productos y no nos enfermamos”, sostuvo, Daniel García.
Para Oscar Arce “todo fue montado”. “Tenemos varios años de vender y la policía municipal siempre ha andado detrás de nosotros. Perdimos mucha plata cuando nos agarraban el producto, pero aun así seguíamos, porque es la forma de poder sostener a nuestras familias. Ahora veremos qué hacemos, pero la verdad es que la montaron bonita para sacarnos de las calles”, adujo Carolina Herrera.
josmen_02@yahoo.com