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“OIJ nos da la razón, queremos justicia”

Insisten en señalar al guarda, emparentado políticamente con la víctima, como autor de la trampa que puso a Natividad Canda en las fauces de los rottweiler. Penalista en Costa Rica expresa que al menos dos policías deberán ser acusados por la Fiscalía.

CHICHIGALPA, CHINANDEGA
Han transcurrido un poco más de tres meses desde la muerte del chichigalpino Natividad Canda Mairena, a causa de múltiples mordeduras propinadas por dos furiosos perros rottweiler propiedad de Fernando Zúniga, en Cartago, Costa Rica, y el dolor que embarga su hermana Cipriana Mercedes Canda Mairena, es indescriptible.
Sentada en una silla plástica en su modesta vivienda ubicada en el barrio Candelaria, de Chichigalpa, Canda Mairena dijo a EL NUEVO DIARIO que las imágenes televisivas evidencian que el guarda del taller, el dueño de los enfurecidos perros y los policías que acudieron al fatídico lugar, no hicieron absolutamente nada por salvar la vida de su hermano menor.
Cipriana Mercedes, quien crió a “Nati”, y lo quería como a un hijo, aseguró que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) le da la razón al asegurar que el fallecimiento de su consanguíneo pudo evitarse si los gendarmes que llegaron al interior del taller la noche del nueve de noviembre, hubieran aprovechado al menos dos oportunidades que se facilitaron antes que los bomberos actuaran con las mangueras de agua.
A la espera de su mamá, que se encuentra en Costa Rica, la humilde chichigalpina aunque no exoneró de culpa a los policías que pudieron haber aniquilado a los canes, responsabilizó con mayor fuerza al guarda de seguridad del taller, Luis Guillermo Hernández Quezada, y al dueño, Fernando Zúniga, quien impidió abrir los portones y ordenó no aniquilar a los dos canes que provocaron a “Nati” múltiples laceraciones en sus órganos, y hemorragia.
Canda Mairena dijo que su hermano tenía un garrotazo en la cabeza, por lo que sospecha que fue salvajemente golpeado antes de ser destrozado por los dos perros, los cuales hubiesen obedecido una orden de alto de parte de su dueño, quien tranquilamente observó el macabro episodio.
¿Venganza de vigilante?
Antes de mostrar una foto de su hermano en vida, Cipriana Mercedes relató que varios vecinos del taller le aseguraron que al escuchar los gritos desgarradores de Natividad cuando era atacado por los canes, pretendieron intervenir para salvarlo, pero fueron impedidos por el vigilante Luis Guillermo Hernández Quezada, quien en ningún momento permitió que los policías tocaran a los rottweiler.
Desmintió que su hermano se haya introducido a robar a ese lugar, ya que el guarda de seguridad del taller lo invitó junto a otro ciudadano, a dormir en un camión viejo para que lo acompañaran por la noche.
A su juicio, “Nati” fue víctima de la venganza del vigilante, que es suegro de su otro hermano, Regino Antonio, residente en Costa Rica, para quien pide protección de parte de las autoridades ticas porque consideran que su vida corre peligro.
“Hace cinco años mi otro hermano tuvo un problema con el vigilante, que se desquitó con Natividad. Eso es evidente, el celador perfectamente hubiese evitado desde el inicio el ataque de los perros, y más bien esperó que lo mataran”, manifestó.
Exige justicia
Cipriana Mercedes, dijo que siempre tuvieron fe en que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) esclareciera la muerte de Natividad, quien a su juicio no fue atendido con esmero en el Hospital “Max Peralta”, por lo que a su criterio el personal de turno la madrugada del 10 de noviembre, tiene que ser investigado por negligencia médica.
Instó a la Fiscalía de Cartago a tomar muy en cuenta el informe de la OIJ, corroborado por el subdirector Francisco Segura, y dar curso a una exhaustiva investigación que determine el delito que a su juicio está más que demostrado por medio del vídeo y de la versión de muchos testigos.
“La Fiscalía tiene que actuar apegada a derecho, sin proteger a los ticos involucrados en este asunto, porque es evidente que hubo negligencia, les importó la vida de los perros y no la de mi hermano, que desde pequeño fue bien portado”, lamentó.
Urgió al Gobierno de Nicaragua ayuda para contratar un abogado y hacer justicia, debido a que están en desventaja, porque la familia Canda Mairena es muy pobre, mientras, Fernando Zúniga, dueño del taller y de los perros, tiene mucho dinero y puede pagar a los mejores abogados costarricenses para su defensa y la de su celador.
Podrían acusar a dos policías
San José, Costa Rica.-- Al menos dos de los siete policías que estuvieron en los momentos cuando el nicaragüense Natividad Canda era devorado por dos rottweiler, podrían enfrentar un proceso investigativo de la Fiscalía de Cartago; esto, porque el informe del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) reveló que pudieron actuar en auxilio de la víctima y no lo hicieron.
Así mismo la Fiscalía deberá determinar si le da paso o no a la denuncia por homicidio culposo y omisión de auxilio que presentó la mamá del nica, Francisca Mairena, en contra del Estado costarricense (los policías), el dueño de los perros y el guarda de seguridad.
Los oficiales señalados no comparten las conclusiones y sostienen que actuaron conforme las circunstancias lo permitieron. Esto, a juicio del penalista Andrés Castrillo, refleja que la Policía no estaba preparada para este tipo de situación, y que a sus oficiales les falta preparación.
“Lo ideal hubiese sido que la Policía llegara con un equipo especial para enfrentar a dos perros furiosos que atacaban a una persona, no sé si la Policía carece de ellos, pero al menos los agentes pudieron haber actuado de otra forma”, opinó.
Algunos vecinos comparten lo expresado por el penalista y agregan que la Policía pudo usar bombas o gases lacrimógenos, balas de salva o de goma, y hasta usar la vestimenta de protección de la unidad especial o bien a la unidad canina que tienen.
Oficial no comparte criterio OIJ
Asdrúbal Luna, uno de los agentes que llegó de primero y estuvo durante la “carnicería”, no compartió las conclusiones del informe de OIJ, que señala que al menos en dos ocasiones los policías pudieron intentar rescatar el cuerpo de Natividad sin poner en riesgo su vida ni la de ellos.
El oficial dijo tener la conciencia tranquila, y que de ocurrir nuevamente algo similar, actuaría de la misma forma. Además, reconoció que no tienen la preparación ni los procedimientos para enfrentar este tipo de hechos. Explicó que la poca visibilidad, la ferocidad de los canes y lo apremiante de la situación, los obligó a actuar de la forma que estimaron conveniente. “Actuamos con prudencia”, adujo.
(Con la colaboración de José Mendoza)