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“Dejaron que perros destrozaran a Canda”

*** Policía pudo disparar y no lo hizo, dejando al nica dos horas en fauces de las fieras *** Guarda exigió respetar vida de los rottweiler y dueño lo respaldó cuando llegó al lugar de lo hechos *** Con el informe de la OIJ se espera la decisión de la Fiscalía

Corresponsal Costa Rica
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) concluyó en un informe que la muerte del nicaragüense Natividad Canda Mairena pudo evitarse, si los policías que asistieron a la emergencia hubiesen aprovechado al menos dos oportunidades que se dieron antes de que los bomberos actuaran con las mangueras de agua.
El propio subdirector del OIJ, Francisco Segura, corroboró lo del informe e indicó que la conclusión se dio después de analizar detenidamente el vídeo que plasmó el brutal ataque de los rottweiler, que comenzó el día nueve de noviembre y finalizó el 10 en la madrugada.
“Se determinó que los oficiales tuvieron la oportunidad de disparar en dos ocasiones y no lo hicieron. Será ahora la Fiscalía la que determine, con base en la investigación, si hubo negligencia o no”, adujo el funcionario judicial.
Con la entrega de la ampliación del informe inicial, el OIJ culminó sus diligencias, es por ello que ahora la atención del caso de la muerte de Natividad Canda se centra en lo que dirá la Fiscalía de Cartago, es decir, si dará o no curso a una investigación que determine si hubo delito.
“La Policía llega a la conclusión de que sí existieron oportunidades desde el punto de vista policial para eliminar a los perros y rescatar a la persona”, subrayó, y agregó que aún faltan los resultados de la investigación interna que lleva a cabo Ministerio de Seguridad, donde los agentes policiales implicados rendirán su versión.
Dos horas en fauces de perros
En la ampliación, que se basa en el primer informe (día del hecho), se concluye que pasaron 54 minutos desde que se recibió la llamada al 911, hasta que el nica ingresó a un centro asistencial, sin embargo, ese tiempo sigue siendo irreal, en vista que “Nati”, según testigos, estuvo en las fauces de los perros por más de dos horas.
Respecto del hecho, Rogelio Ramos, Ministro de Seguridad, sostuvo que era complicado y difícil disparar contra los perros porque se ponía en riesgo a la víctima, pues los canes se movían mucho y estaban encima del atacado; además de que esa situación no era común y no había experiencia para actuar, y, que en todo caso, será la Fiscalía de Cartago la que decida abrir o no una causa contra los policías.
En ese mismo sentido, Walter Navarro, jefe de la Policía, dijo preliminarmente que conocía poco del informe, pero que si se concluye que hubo negligencia de los agentes, se realizará el debido proceso de investigación.
El guarda esperó que lo mataran
Varios testigos del hecho coincidieron en sus declaraciones que, la Policía fue la que llegó primero, pero que el guarda de seguridad del taller, Luis Guillermo Hernández Quesada, no permitió su ingreso. Fue hasta tiempo después que aceptó que entraran con la condición de que no mataran a los perros, esto por indicaciones del dueño de los rottweiler, Fernando Zúniga.
Las primeras armas contra los furiosos perros que arrancaban a mordiscos la existencia del nicaragüense, fueron piedras de los mirones, que al final no se sabe si terminaron con incitar la ferocidad de los perros, porque los animales en ningún momento se apartaron del cuerpo. Luego de las piedras, los policías intentaron separarlos con las varas policiales, pitos y sirenas, y no tuvieron el resultado esperado. Algunos disparos al aire tampoco sirvieron de mucho.
A los minutos llegaron los bomberos, y en un primer intento usaron el llamado “Pitón Monitor” (una especie de tubo que lanza agua a gran presión), pero fue en vano; es por ello que decidieron optar por las mangueras tradicionales, y así fue como pudieron apartar a los animales y sacar rápidamente a Natividad, que iba moribundo y con su cuerpo mutilado.
Dueño defendió a sus perros
En su testimonio a las autoridades, el vecino del lugar; Hugo Cecilio Romero, narró que cuando llegó al sitio de los hechos, varias personas aglomeradas alrededor del taller gritaban al guarda que mataran a los perros, pero como ni la propiedad ni el perro eran de él, dijo que “no los podía matar”. Añade que al llegar el dueño de los animales se le preguntó si podían disparar a éstos, y él les dijo que no, “que los perros estaban para cuidar y que le costaba mucho dinero todo lo que los ladrones le habían robado...”.
Mientras que el cruzrojista que acudió a atender el hecho, Jesús Artavia Gutiérrez, declaró que cuando llegó encontró al policía frente al local, en la vía pública, porque los portones estaban cerrados. “Los perros estaban atacando a Natividad, y el ruido provocado por mirones enfurecía mas a los animales”, fue en ese momento que llamaron a los bomberos.
Señaló en el informe que una vez que se pudo sacar al nicaragüense, se le llevó al vehículo, y que dentro de la unidad sólo se le pudo suministrar oxígeno, ya que no se pudo verificar signos vitales ni aplicar sueros, porque tenía los brazos casi desprendidos y las arterias destrozadas. “Se intentó aplicar en la región del cuello, pero estaba muy comprimido, se encontraba consciente y solicitaba tanto en la ambulancia como en el hospital que lo abrigaran porque tenía mucho frío”, reza en su declaración Jesús Artavia.
Por su parte, el informe de la Policía de la proximidad de Cartago, reitera que el guarda de seguridad limitó el acceso de los oficiales porque no quería que se le hiciera daño a los perros. Se refleja que tampoco dio el parte de lo que en verdad estaba ocurriendo. “Se logra obtener el visto bueno para ingresar, pero con la condición de que no matáramos a los perros”, dice el documento.
Luego entraron y vieron que el cuerpo de Natividad no se movía, pero que los perros continuaban mordiéndolo. Por eso usaron las varas policiales, pitos y sirenas, pero no lograron quitar a los canes. “No sabíamos exactamente el estado de salud de la persona, aparte del peligro que se corría de impactarla, porque los perros estaban justamente encima de ella”, dicen en su explicación literal del por qué no dispararon a los rottweiler.
Finalmente, las autoridades judiciales han expuesto que la causa de muerte de Natividad Canda fue accidental, provocada por la múltiple laceración de órganos y hemorragias.
Resumen de la atención médica que recibió Natividad Canda en el Hospital “Max Peralta”, según el expediente:
Ingresó a las 2:10 a.m., del 10 de noviembre. Fue transferido a la Sala de Operaciones, para tratar de reponer la sangre pérdida y reparar algunos daños en órganos vitales.
Practicaron un lavado quirúrgico, cortaron los tejidos desmembrados por los mordiscos y retiraron parte de la piel y carne destrozada.
Se le transfirieron 500 cc de glóbulos rojos empacados. A las 4:05 a.m. lo trasladaron en estado moribundo, sin presión arterial, a la Unidad de Cuidados Intensivos. A los pocos minutos falleció al sufrir un paro cardiorrespiratorio.
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