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FMI reactiva programa con Nicaragua

*** Presidente del Banco Central y ministro de Hacienda coinciden en fortalecimiento macroeconómico en un año electoral *** Arana agrega que es un reto para mantener disciplina fiscal en 2006

Ervin Sánchez

Después de casi un año de estar fuera de un programa económico con el Fondo Monetario Internacional, el directorio de este organismo multilateral decidió aprobar la reactivación del acuerdo con Nicaragua por un año más, lo que de acuerdo con Mario Alonso, Presidente del Banco Central, y Mario Arana, Ministro de Hacienda, beneficiará al país al poder tener acceso a recursos líquidos por unos 230 millones de dólares.
A la par el FMI concedió una reducción de la deuda de 203 millones de dólares que este país centroamericano tiene con esa institución, perdón que forma parte de la iniciativa de alivio multilateral de deudas, recursos que al ser liberados deberán ser dirigidos a la lucha contra la pobreza.
Según Alonso, la decisión del directorio del FMI “despierta” el programa con esa institución y augura un año 2006 “bueno para Nicaragua”, aun cuando el país estará envuelto en un largo proceso electoral, “que hasta el momento no ha afectado la economía”.
De acuerdo con el presidente del Banco Central, el directorio del FMI accedió a restablecer el programa económico con Nicaragua debido a la disciplina fiscal mantenida, a la aprobación del Fondo de Mantenimiento Vial, programa mediante el cual dijo que serán soltados recursos para continuar las carreteras de Sébaco hacia Matagalpa y de Matagalpa hacia Jinotega.
Fortalecerán estabilidad macroconómica
Alonso manifestó que la reactivación del programa implica apoyo al fortalecimiento de la estabilidad macroeconómica del país en un contexto electoral, la disminución del riesgo país para Nicaragua, aumentar la confianza de los inversionistas, además que el Ejecutivo entregará la administración gubernamental en enero de 2007 con un acuerdo con el FMI.
Aseguró el funcionario que entre los objetivos que se observan dentro del nuevo programa estará obtener un crecimiento económico de un 3.7% con una inflación del 7.3%, además, continuar el gasto de un 13.5% del Producto Interno Bruto (PIB) para reducir la pobreza, aumentar el ahorro doméstico y tener una deuda pública sostenible.
Destacó también que se continuarán las reformas estructurales con leyes fiscales como la modificación al Código Tributario, la Ley de Estabilización Energética, el proyecto de Ley de Responsabilidad Fiscal y de Pensiones, así como trabajar en anteproyectos de la Ley Orgánica del Banco Central, de Almacenes de Depósito, de Seguros, Microfinancieras y de Mercados de Capital.
Reformas estructurales permitieron nuevo acuerdo
El ministro de Hacienda y Crédito Público, Mario Arana, declaró por su parte que las expectativas que tiene el hecho de haber ingresado a un nuevo programa con el FMI son buenas, tras haber cumplido con las reformas estructurales programadas, pero advirtió que un reto para 2006 es mantenerse dentro de la disciplina fiscal, lo que lanza un mensaje muy importante a los inversionistas.
Arana afirmó que serán garantizados, en un año electoral, la estabilidad macroeconómica y el empleo; además, que el sector financiero seguirá siendo fortalecido y eso le dará posibilidad de poder continuar recibiendo cooperación de la comunidad internacional.
Por otra parte, el FMI en un comunicado señaló que es importante reforzar esfuerzos de reducción de deudas para seguir las negociaciones con los acreedores de Nicaragua, incluyendo a los que se encuentran fuera del Club de París.
Para el FMI la estrategia fiscal de 2006 estará centrada en contener el déficit presupuestario, en tanto advirtieron que las autoridades deben tener cuidado con el crecimiento de la nómina de sector público, al igual que tratar de mantener estable la inflación esperada.
Igualmente, recomiendan eliminar pérdidas en el sector de electricidad y las distorsiones que puedan disuadir a los inversionistas, sin embargo, señala que Nicaragua sigue afrontando vulnerabilidades económicas importantes, en particular una alta deuda pública, un déficit externo grande de cuenta corriente, y una dolarización extendida en el sector financiero.