Nacional

Investigan “intimidades” de Managua

* Al parecer, no quedará ningún secreto en pie del subsuelo de la mayor urbe de Nicaragua * Examinan desconocida megafalla de Mateare e investigan contaminación de cianuro y mercurio en zona minera de Chontales desde 1880 * Institución se ha convertido en motor del desarrollo científico nacional y de infraestructuras de investigación con tecnología de punta, señala director

Edwin Sánchez

Una legión silenciosa de jóvenes, contrario a los que sólo piensan en reggaeton y ser parte de la alegre “explosión demográfica” de Metrocentro, examina con dedicación de cirujanos las venas de Managua, comprueban el estado de sus fallas e incluso se adentran a descubrir las intimidades telúricas de la gran urbe.
El ingeniero Dionisio Rodríguez, Director del Centro de Investigaciones Geocientíficas de la UNAN, reveló que en los últimos años, a partir de 2001, nuevos jóvenes profesionales se incorporaron a la institución para trabajar en la densamente poblada y compleja ciudad de Managua.
Su labor --de gran utilidad para el país-- hasta ahora no contó con las cámaras y micrófonos que siguen a los “tribunos” de la Asamblea Nacional. Ellos, sin embargo, están enfrascados, indicó Rodríguez, en una labor científica con investigaciones de riesgo sísmico para caracterizar el comportamiento del suelo y las fallas al paso de las ondas sísmicas, y estudios de paleosismología, combinando geología y sismología, para determinar la historia de movimiento y sismicidad del activo sistema de fallas Cofradía y Falla Aeropuerto, al este de Managua
La falla desconocida
Con los primeros geólogos formados en la UNAN y Nicaragua, que concluyeron sus tesis de grado en el CIGEO, hemos continuado investigando en Managua, como parte de sus trabajos de tesis de maestría en México, con geología estructural para caracterizar la geológicamente desconocida Falla Mateare y el activo y peligroso lineamiento Xiloá-Asososca-Nejapa, dijo el académico.
Asimismo, informó que están haciendo estudios de vulcanología y estratigrafía para conocer las fuentes, evolución eruptiva y materiales geológicos que rellenan la depresión o graben de Managua.
“Otros estudios de hidrogeología, ingeniería de terremotos y geomorfología ligados a terrenos inestables en los alrededores de Managua, iniciarán en este nuevo año, y así avanzarán en la definición del modelo geológico-sísmico- estructural del graben de Managua, que conforma el territorio donde está asentada la altamente vulnerable ciudad capital y sus alrededores”.
En los últimos cuatro años, apuntó el experto, también hemos venido realizando sistemáticas investigaciones geofísicas con mediciones de gravedad, magnetismo y petrofísica, apoyados con interpretación de imágenes de satélites, para obtener un modelo geológico-geofísico de corteza terrestre a lo largo de la muy dinámica faja del Pacífico, relacionado con la subducción de la Placa de Cocos debajo de la Placa Caribe, sismicidad y fallamiento activo.
El área de estudio incluye el terreno de las rocas sedimentarias de edad terciaria en la costa Pacífica y la Depresión de Nicaragua, formada y evolucionada durante el cuaternario, y que incluye en su parte central a la cadena volcánica nicaragüense y los dos grandes lagos del país.
Tecnología de punta
Rodríguez destacó que en octubre pasado celebraron el décimo quinto aniversario del Centro de Investigaciones Geocientíficas-CIGEO, un centro científico que construyó una estrategia, coherente y realista, de autodesarrollo: en la investigación en áreas sensibles del territorio nacional, en la formación profesionales, adquisición de experiencia en el terreno, capacitación de nuevos especialistas para la investigación científica y en el desarrollo de infraestructuras de investigación con tecnología de punta.
El CIGEO empezó como un proyecto estratégico en la UNAN-Managua con la misión de desarrollar las áreas de geología, geofísica, hidrogeología y geotecnia en la Universidad y para el país. Organizado en un pequeño grupo de tres investigadores, dos geólogos y una geofísica, y con el apoyo de la Agencia Sueca para el Desarrollo Científico con los países en Desarrollo, Sarec, y las máximas autoridades de la UNAN-Managua, hace quince años --en 1990-- se construyeron los cimientos de lo que hoy es un verdadero centro de investigaciones con incidencia nacional y centroamericana.
Entre sus trabajos, de 1995 a 1997, sobresale la investigación en las zonas geológicamente poco conocidas del norte y noroeste del país, incluyendo parte de Nueva Segovia, Madriz, El Sauce, Achuapa, Somotillo y Cinco Pinos. Se levantó cartografía geológica y geoquímica en superficie e interpretación de estructuras de la corteza terrestre, en profundidad, con métodos geofísicos y sensores remotos.
Otra labor que salió de la Universidad a la sociedad la constituyeron las investigaciones hidrogeológicas, para la exploración de agua subterránea en varias partes del territorio nacional, como en el Valle de Estelí, donde se combinaron geología y métodos geofísicos de resistencia eléctrica y magnetotelúrica, obteniendo un modelo del subsuelo para la caracterización de los acuíferos someros y profundos de esta importante parte de Nicaragua. Otros estudios similares se han efectuado en Ocotal, La Trinidad, Sacaclí y Boaco, entre otros lugares.
Desde 1998, con la integración de nuevos profesionales egresados con sus tesis del CIGEO y el establecimiento del Programa Multidisciplinario de Investigación Ambiental, se iniciaron estudios geofísicos-hidrogeológicos en la zona de León-Chinandega para modelar los acuíferos y conocer el grado de contaminación por efecto de los pesticidas utilizados para el cultivo del algodón en las décadas pasadas.
Cianuro y mercurio en Santo Domingo desde 1880
De igual forma, rememoró Rodríguez, estudiamos la interfase de agua superficial y subterránea en Santo Domingo, Chontales, afectada por el uso indiscriminado de cianuro desde 1880, y mercurio, que por más de cien años se ha aplicado en el proceso para la recuperación del oro contenido en las rocas y vetas de cuarzo del área.
Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que en estos últimos quince años el CIGEO ha sido motor del desarrollo geocientífico nacional, expresó el catedrático.
“Hemos obtenido trascendentales logros para el país y la región centroamericana como la fundación de la carrera de Geología en la Facultad de Ciencias-Escuela de Física de la UNAN, la creación del museo de geología, la creación y dirección de la primera maestría centroamericana para la evaluación de riegos y reducción de desastres, dentro de la cual ya egresaron los primeros veinte especialistas de la región y actualmente cursan el segundo ciclo once estudiantes de casi todos los países centroamericanos”.
Se organiza y coordina un programa multidisciplinario de investigación ambiental en la UNAN, a través del cual 16 profesionales de varias instituciones de la universidad se están capacitando científicamente con doctorados en universidades de Suecia, España y México. También, a lo largo de estos quince años hemos instalado modernos laboratorios de geotermia, mineralogía, petrografía, sensores remotos y sistema de información geográfica.
Rodríguez señaló que en la actualidad, con doce investigadores a tiempo completo y seis más iniciando su capacitación científica con posgrados en Suecia y México, el CIGEO ha logrado conformar una robusta masa crítica en el campo de la geociencia en Nicaragua.
De esta forma, sostuvo, hemos venido construyendo la tradición geocientífica que tanto necesita un país como Nicaragua, con ricos recursos naturales y múltiples problemas geoambientales y con alto riesgo a desastres naturales