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Productos de gimnasio puede afectar el desarrollo

* Exceso de vitaminas liposolubles (A, D, E y K) produce daño en el hígado * Cuando un niño ingiere sustancias anabolizantes genera una disminución de la talla

Madrid
El deseo de los jóvenes de parecerse a sus ídolos, el culto al cuerpo, la facilidad de acceso, la presión de los entrenadores, así como la escasa presencia de la medicina del deporte en la sanidad pública facilitan el uso indiscriminado de las ayudas ergogénicas nutricionales, un conjunto de sustancias legales usadas para mejorar la fuerza y el rendimiento deportivo. En muchas de ellas no se ha demostrado científicamente este efecto, pero el mayor riesgo es que pueden generar trastornos hepáticos, renales o de crecimiento, y crear dependencia psicológica.
“Las ayudas ergogénicas son lícitas, éticas y en principio beneficiosas, pero si se administran en grandes cantidades, durante un período prolongado de tiempo o en la etapa de crecimiento, pueden producir daño físico y psicológico. Cualquier sustancia que se introduce en el organismo en este periodo modifica la condición y evolución fisiológica a lo largo de los años”, advierte Bernardo Marín, catedrático de Fisiología de la Universidad de Oviedo.
Las sustancias ergogénicas son caras, de fácil acceso en gimnasios, tiendas de dietética, Internet o el mercado negro. Y están exentas de control sanitario. Las vitaminas, los minerales, los aminoácidos, las proteínas, los hidratos de carbono y la creatina figuran entre las vendidas.
“En las etapas de crecimiento, los padres tienen una tremenda preocupación de que su hijo que hace deporte tres o cuatro veces por semana crezca bien, tenga buena salud y además sea competitivo. La educación es fundamental y los padres deben saber que si el niño está sano, come bien y tiene una dieta equilibrada no necesita suplementos ergogénicos. Otra cosa distinta es que tenga algún déficit de estos aportes o haga ejercicio intenso todos los días de la semana”, sostiene José Antonio Casajús, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte de la Universidad de Zaragoza.
Un exceso de vitaminas liposolubles (A, D, E y K) produce daño en el hígado, en el riñón o el sistema nervioso. Los estimulantes como la cafeína tienen un importante poder ergogénico y, aunque aparentemente no presentan ningún trastorno, administrados en la etapa de crecimiento modifican el comportamiento y pueden crear dependencia a una dosis. El exceso de proteínas acarrea problemas hepáticos y renales; la creatina, que actúa en los procesos de recuperación del músculo, produce sobrecarga renal o retención hídrica.
Según explican los expertos, algunos niños quieren utilizar anabolizantes, una de las sustancias dopantes más complejas en cuanto a efectos secundarios se refiere, para desarrollar volumen muscular.
“Los chicos de hoy tienen un problema de imagen: quieren tener volumen muscular. Desconocen que depende fundamentalmente del proceso de desarrollo y que está relacionado con la testosterona, hormona masculina. Cuando un niño, por los motivos que sean, ingiere sustancias que tienen anabolizantes lo que se genera es una disminución de la talla, por cierre prematuro de los huesos que están creciendo”, advierte Casajús.
Para este especialista, lo que deberían hacer los jóvenes en esta etapa es “mejorar otras habilidades deportivas que no sea el volumen muscular, asesorados por unos buenos técnicos deportivos y disponiendo de una correcta asistencia médica, y dejar pasar el tiempo suficiente para que la biología produzca sus propias hormonas”.
S. M., estudiante de Medicina de 22 años, va al gimnasio desde los 16. Explica que los suplementos energéticos se adquieren fácilmente y sin ningún control. Se compran en botes de cinco o 10 kilos y son una especie de polvos que se disuelven en agua o leche.
Los especialistas coinciden en que antes de empezar a utilizar las ayudas ergogénicas se debe partir de una evaluación médica inicial, labor que corresponde al médico de Medicina de la Educación Física y el Deporte.
“Cuando se trata de servicios de medicina deportiva, la administración de estas sustancias se hace desde la planificación y la nutrición, entendiendo qué tipo de ejercicio se hace y adaptándolo a las necesidades de cada individuo”, sostiene Francisco Miguel Tobal, jefe de estudios de la Escuela Profesional de Medicina de la Educación Física y el Deporte de la Universidad Complutense de Madrid.

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