Nacional

“Soy un simple obrero de la ciencia”


Edwin Sánchez

Es uno de los hombres más especializados en recursos hídricos del país, y se da el lujo de navegar en dos aguas, sin que por eso se le acuse de indeciso, dual o…: el del ambiente académico, de investigación y laboratorio, y la realidad cruda que no admite ejercicios teóricos sino soluciones concretas.
Salvador Montenegro, el director del Centro de Investigaciones de Recursos Acuáticos, CIRA, adscrito a la UNAN-Managua, prácticamente enreda su vida con la institución universitaria. Difícil es escribir su biografía, sin que no salte su amor hacia el Alma Mater, y sin pretenderlo, es uno de los dos investigadores --el otro es el ingeniero Dionisio Rodríguez-- que dan una cara distinta de la alta casa de estudios, contraria a la presentada por una buena parte de los medios de comunicación: la UNAN como sinónimo de morterazos, llantas quemadas y avenidas obstruidas.
“Soy un simple obrero de la ciencia”, es quizá la versión más sucinta de su paso por esta vida que él mismo elabora. Un eslabón más, un trozo de granito de la gran pirámide del conocimiento. “El profesor de la universidad debe entender que la ciencia es un proceso gregario, colectivo, y que no hay mesías, porque cada cual debe basarse en los esfuerzos de otros”.
El científico individualista no existe, porque siempre se debe construir sobre los esfuerzos de otras personas que se encuentran localizadas o geográficamente en un determinado punto, sostiene.
¿Cómo encaja en todo esto Salvador Montenegro?
Como un facilitador, simplemente, en un tiempo cuando la situación de Nicaragua como país es grave. No es por falsa modestia, sino por la certidumbre que me da considerar a mi insignificante persona como un gestor, un actor, que he tenido el enorme beneficio de contar con auditorios, autoridades receptivas a escuchar los planteamientos que se necesitan realizar.
Los problemas ambientales del país son sumamente complejos y profundos. La economía de Nicaragua depende de la ecología, que es la forma concreta de ver o de presenciar cómo los recursos naturales, contenidos en el ambiente, pueden trascender y llegar a la sociedad.
Esta realidad, lamentablemente, no ha sido vista ni entendida aún. Algunos de los problemas más severos que tiene el país son precisamente ecológicos trascendentales.
El director y fundador del CIRA plantea un caso como ejemplo demasiado sólido para disolverse de la mente por mucho tiempo: la proliferación de ratas en algunos lugares de Nicaragua es por el manejo inadecuado. Se envenena a los roedores, pero mientras éstos se reproducen con gran facilidad, con los rodenticidas se extermina a sus depredadores naturales como las serpientes, los búhos y otros animales. De ahí el geométrico aumento de los fatídicos roedores en el campo.
Montenegro exhorta a un sumo respeto a lo que él mismo denomina la trinidad ecológica: los suelos, aguas y bosques. Sin ella no hay cómo levantar un país. Por lo tanto, “de la ecología y los recursos naturales depende nuestra economía y por tanto nuestro bienestar”.
Si hay un dios trino, como lo planteás, ¿Salvador Montenegro es un profeta de esta trinidad?
No sé, mi contribución es humilde para mostrar lo que necesitamos ver y entender. Estoy en contra del mesianismo porque lamentablemente, radica en atribuir una capacidad muy grande a unos cuantos iluminados. Y esto es exactamente contrario a los principios de las ciencias. Lo que fundamenta las ciencias es la necesidad de profundizar en el conocimiento y darle un uso apropiado y benéfico para la sociedad para que podamos vivir mejor y proteger lo que tenemos.
Nuestro país necesita incluir en su agenda de desarrollo la ecología nicaragüense como una forma de mejorar el aprovechamiento y la protección del suelo, agua y bosques.
No creo en el milagro divino del bienestar de la sociedad en un ambiente completamente destruido.
¿No sentís que estás predicando en el desierto porque se depredan los bosques, desaparece la fauna, las tilapias contaminan cada día el Gran Lago?
De ninguna manera. En primer lugar, si esto se queda en prédica, evidentemente no se progresa. Uno de los deportes nacionales es la crítica cómoda desde las atalayas. Precisamente por eso, la tarea que tiene que enfrentar la educación superior es relacionar esa prédica con la acción, y nuestra universidad ha sido exitosa al crear un centro de investigación de los recursos hídricos.
Notarás que nunca hablo de méritos personales, y si acaso existen son sumamente reducidos. Hablamos de los esfuerzos de la universidad, la cual tiene la enorme responsabilidad de incidir en el país, ayudando a identificar no sólo los problemas, sino proponiendo las soluciones a éstos.
Siempre se habla de que las universidades estatales van por un lado y la sociedad por otro, y que se invierten muchísimos recursos del Estado y al final no se les ve nada concreto.
Lejos de eso… es necesario comprender los problemas. Por eso es que nuestra institución ha estudiado las características físicas, químicas, toxicológicas de los recursos hídricos en conexión con el ambiente, en el contexto de la economía y de las tensiones que la sociedad somete a estos recursos. Nuestro aporte como universidad consiste en facilitar la información y conducir a la formación de la opinión pública hacia la solución de los problemas. Nuestra tarea es invitar y mostrar estas soluciones y acompañar a los grupos sociales que están activamente buscando estas soluciones.
Pero no sólo es quedarnos en presentar las posibles soluciones, por eso hemos intensificado la reproducción de los profesionales nicaragüenses que tienen la capacidad de asesorar e involucrarse con las comunidades y resolver los problemas. La maestría en recursos hídricos es exitosa, aunque necesita de recursos financieros para poder continuar, especialmente ahora que hemos casi concluido el proceso de acreditación de nuestra maestría en ciencias del agua. De esta maestría han surgido soluciones que se implementan en áreas que presentan dificultades.
Tenemos maestros en ciencias, producidos por nuestra maestría que laboran en el área de la represa de Las Canoas, en Boaco, Teustepe.
Pero ahí no hay agua, la gente padece de sed.
Sí hay. El problema es que nosotros contamos con recursos que están mal administrados. Recordá que el presupuesto de agua que debe establecerse es como el presupuesto de una familia, cuánto egresa y cuánto ingresa.
¿Qué dice Salvador Montenegro cuando se identifica a la universidad con bombas, morteros y llantas, pero habla de maestrías, soluciones, laboratorios y trabajo científico?
La percepción correcta de lo que hace la universidad y los beneficios que genera, lamentablemente está modulada por estereotipos. Estamos en la universidad más grande, con la nueva matrícula llegamos a los 26 mil estudiantes. Además, en esta universidad se está produciendo al profesional que Nicaragua necesita para su desarrollo.
Lamentablemente, se anteponen estereotipos que (algunos) interesados construyen y venden de manera muy hábil. La universidad está destinada a producir soluciones en provecho del país, aunque no es perfecta es perfectible.
¿Se siente orgulloso Salvador por ser parte de la UNAN, donde según las críticas se ha deteriorado la educación, y algunos señalan no ver diferencias con las universidades de galerón?
Resulta un privilegio formar parte de la comunidad universitaria. Es una realidad para todo el país. El que logra llegar a la universidad es un porcentaje pequeñísimo. Aquí se hace esfuerzos ingentes para mejorar institucionalmente, desde adentro, sus estructuras y rendimiento. Buscar resolver muchas de las carencias y hacer compatible la actitud enorme con que contamos, con la aptitud que debe presentar cada miembro de la comunidad universitaria es una tarea complicada. Felizmente, la universidad está en un proceso de adecuación, de tal manera que podamos rendir cuentas de los recursos que recibimos y que hacen posible nuestra existencia.
El CIRA ha demostrado ser útil para el país por proporcionar información de los recursos hídricos que permite planificar al Estado y a los gobiernos locales y aquellos que quieren hacer negocio en el país.

Los dos gigantes
Nuestra sociedad está creciendo a un ritmo acelerado y necesita que alguien le diga que está caminando hacia un despeñadero, y hay que corregir errores que han pasado. Al comienzo mencionaste algún error. No quiero hablar de tilapias, son el punto feo de una serie de situaciones mal manejadas en torno a la destrucción del recurso hídrico.
Pero el CIRA se ha convertido en abanderado de la defensa del Cocibolca, no ha habido otra institución seria, sólo los lugareños y algunos empresarios, que levanten una bandera ecológica colectiva.
La responsabilidad que tiene la universidad como ente académico de alertar y de compartir la información a la que tiene acceso, nos lleva forzosamente a levantar banderas de advertencias ante los problemas que se avecinan.
En la cuenca de los grandes lagos, tenemos dos gigantes: uno enfermo y otro que empieza a enfermarse. Más bien debieran permitirnos incorporar al Producto Interno Bruto nicaragüense los recursos necesarios para que este país no sólo sobreviva sino se desarrolle.
El lago Cocibolca tiene muchos problemas: problemas de contaminación debido a llegada de residuales, problemas severos por industrias que vierten residuos al cuerpo de agua, llegada de erosión y residuos de plaguicidas en la cuenca y también contaminación autorizada como es la descarga de los desechos de la crianza intensiva de los peces en jaulas.
Se utilizan métodos que trasladan los costos a la sociedad y al ambiente.
¿Estas decisiones gubernamentales apuntan a convertir al lago en una gran cloaca?
Eso es lamentablemente el punto final del proceso, por lo que si no se corrigen los errores que se han cometido sería ese panorama, algo parecido a lo que pasó con el Xolotlán. La industria turística en torno al Lago de Managua es nula.

En los tiempos de los morterazos
Salvador Montenegro es un tipo jovial y pareciera que tiene el don de hacer amistades por donde va. Cuando llega a su oficina se pone unas pantuflas y se zambulle en el trabajo. Aunque dice que “ya estoy viejo”, su vigor puede ser el de cualquier estudiante universitario.
¿Pero de veras no sientes que predicas en el desierto?
Aquí no hay prédica en el desierto, hay productos concretos, mediante los cuales de manera paulatina va mejorando. Lejos de ser una prédica vacía, hay razones para sentirse muy satisfechos, cuando en los diferentes poderes del Estado hay conciencia respecto de la necesidad de tener un ambiente sano para utilidad de la población.
Elogio a Jaime Morales Carazo
La Asamblea Nacional, honor a quien honor merece, ha hecho un trabajo satisfactorio al dedicarle tanto esfuerzo a la Ley del Agua. Es producto de un esfuerzo genuino, hay que destacar el trabajo que ha hecho Jaime Morales Carazo, la posibilidad con la Comisión del Ambiente de la aprobación por lo menos en lo general de esa ley. Puede ser excelente, y debe trabajarse cómo se administra y se vuelve realidad lo que plantea. Por primera vez en nuestro país nos da un marco, perfecto o imperfecto, porque hay detractores y otros que están de acuerdo. Designa al Cocibolca como reserva nacional de agua potable. Resulta esencial, porque da la base para que esta Ley de la República permita desarrollar los instrumentos que nos posibiliten la protección y mejor aprovechamiento del lago. Si es nuestra gran reserva de agua, los contaminantes que este lago recibe debe inmediatamente que ser controlados y suspendidos lo más pronto posible.
¿Desde cuándo está en la UNAN?
Soy uno de los maestros más viejos de la Universidad. He cumplido 35 años de ejercicio profesional, y mi contribución es la de formar escuela. Soy biólogo especializado en ecología y evolución en cuanto a recursos hídricos.
Cuando los estudiantes han salido con sus morteros y llantas, ¿dónde ha estado Salvador Montenegro?
También he estado en las manifestaciones, porque existen muchas formas de defender y aspirar a los recursos a los que la universidad tiene derecho. La protesta cívica, con el respeto a los derechos de los demás, es un derecho ciudadano al que eventualmente tenemos que acceder.
No siempre se interpreta de manera correcta la información que está disponible, y eso evita que aprovechemos correctamente todos los recursos.
¿No hay frustración cuando no se aprovecha el trabajo de ustedes?
Erich Fromm dice que de la frustración surge la conducta agresiva, y precisamente, la agresividad no tiene sólo que ser violenta en términos de rechazo, sino que esto invita a una profundización de los esfuerzos. Como maestro, por formación y vocación, sé que cuando uno explica y el alumno no entiende, hay una responsabilidad muy grande de parte del docente por no haberlo hecho bien, y debe buscar formas alternativas.
¿Entonces, eres el Padrino del Cocibolca? ¿Cómo te gustará que te recuerden?
Cuando mis cenizas sean vertidas al Cocibolca, simplemente quisiera ser recordado como alguien que ayudó a que este país encuentre su derrotero adecuado en el desarrollo para el aprovechamiento de los maravillosos recursos hídricos con que contamos. Esa es una misión vital y profesional, y para mí, sinceramente, es un privilegio servir a este país en ese sentido.