Nacional

UNI “tira a matar”

* Están conscientes de las graves deficiencias en la secundaria, pero pruebas son “misión imposible” Responsabilizan a políticas del MECD, a malos hábitos de los estudiantes, a profesores improvisados y al descuido de los padres de familia

Lucía Navas

El examen de admisión para la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), aunque se ajusta a los contenidos de la secundaria, por la complejidad con que está elaborado difícilmente un estudiante podría resolverlo en menos de dos horas, y por tanto es un “tiro a matar”.
Es la conclusión de Almacita Zeledón y Mario Ordeñana, profesores que imparten Matemática en el Instituto Autónomo “Experimental México”, quienes accedieron a la solicitud de EL NUEVO DIARIO de analizar la prueba que reprobaron miles de bachilleres que optaron por una carrera universitaria en la UNI.
El examen lo conseguimos en el sitio de Internet de la UNI. Son cuatro pruebas, y cada una consta de 20 problemas matemáticos.
Luego de revisarlo, el profesor Mario Ordeñana dijo que el examen “se adapta a lo que se imparte en los cinco grados de la secundaria, pues abarca desde la introducción del Álgebra, Aritmética, hasta Geometría Analítica (…)”
“Hay preguntas de conocimiento básico, aunque hay algunos ejercicios que están difíciles de resolver, pero no se puede esperar que sea fácil, ya que es un examen para ingresar a la universidad”, explicó Ordeñana, quien tiene 18 años de impartir las materias de Matemática y Física.
Igual opinión tuvo Almacita Zeledón, con 36 años de ejercer la docencia y dos veces seleccionada por el MECD como mejor maestra de Managua.
Pero aun considerando compleja la prueba de admisión, los maestros comparten la opinión de que el hecho por el cual la mayoría de alumnos no la aprobaran se debe a que “no estaban preparados”.
No saben ni las tablas
“Lo que pasa es que los estudiantes de ahora son bastante haraganes. He tenido a algunos preparándolos para el examen de admisión que no saben ni las tablas. Esas deficiencias la tienen muchos, y es por eso que ahora está prohibido el uso de calculadoras en las escuelas”, aseguró la maestra Zeledón.
No descartan que también pudo intervenir en que hubiera el 97 % de reprobados en la UNI, el método de evaluación que se aplicó. Esto porque saben que muchos jóvenes refuerzan sus conocimientos en clases particulares para prepararse al examen de admisión, y aun así salen aplazados.
Ambos educadores rechazan que sobre ellos recaiga toda la culpa de que los estudiantes no den “la talla” en la prueba de ingreso, como lo señalan las autoridades universitarias, al considerar que se debe a la “baja calidad” de la metodología de la enseñanza.
“Es fácil buscar culpables”, dijo Mario Ordeñana, “pero aquí debe partirse de que es un problema de las políticas educativas porque son las que amarran el trabajo del docente”.
Improvisan profesores
Ordeñana y Almacita Zeledón reconocen que hay maestros que no tienen la preparación suficiente para impartir la materia de Matemática, pero dijeron que eso lo fomenta el MECD, “ya que muchos que son licenciados en Ciencias Naturales, por ejemplo, imparten Matemática ante la necesidad de cubrir la plaza, sin analizar los resultados que en el corto y el largo plazo se causará”.
También dijeron estos profesores que afectan las políticas del MECD, pues se implementa ahora un sistema de calificación que busca sólo que cada año aumente el porcentaje de alumnos aprobados en la secundaria, pero no garantiza que hayan aprendido lo suficiente.
Ordeñana explicó que se “exige cantidad de aprobados y no calidad, porque a los colegios el MECD exige promedios del total del estudiantado de 85% en las áreas científicas, que incluye Matemática, Física y Química, y un 90 % en las ciencias humanísticas. El colegio que no lo consigue, incurre en sanciones”.
“Eso obliga al docente a ver cómo hago con trabajos y pruebas extraordinarias para que los muchachos aprueben, pero aquí enfrentamos un problema mayor, y es que los alumnos no entregan los trabajos, faltan a clases, y tampoco se cuenta con el apoyo de los padres, porque me han tocado casos en que hasta final del año se enteran de que sus hijos dejaron de ir a la escuela”, afirmó.