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“Desde la fe, el perdón es posible”

* Trasladado a Managua, expresa que “nadie puede vivir prisionero del pasado” * Agrega que “la historia del futuro no puede construirse con amarguras, odios y resentimientos”

JINOTEPE, CARAZO
Una sola frase salida de un corazón generoso, resume la respuesta que muchos andan buscando respecto a las nuevas relaciones entre un importante sector de la Iglesia Católica y el Frente Sandinista: “Desde la fe, el perdón es posible”, y quien la pronuncia es monseñor Bismarck Carballo Madrigal, una de las figuras más representativas del clero, que en los años 80 fue sometido al peor de los vejámenes cuando fue obligado a posar desnudo frente a la televisión y reporteros gráficos que buscaron el mejor ángulo para captar aquellas escenas desagradables, que fueron reproducidas dentro y fuera del país.
Carballo, del círculo preferencial del cardenal Obando, por primera vez en muchos años se refirió a los bochornosos incidentes como “episodios superados, porque nadie puede vivir prisionero del pasado, además que la historia del futuro no puede construirse con amarguras, odios y resentimientos”.
Iglesia perdonó a los que se equivocaron
“Para llegar a este momento”, dijo, “fue necesario el reconocimiento de quienes lo insultaron, fueron ellos los que reconocieron que se equivocaron y cometieron actos repudiables, y si eso se dio, la Iglesia que es madre en el perdón no puede predicar en el vacío, lo más correcto era perdonar y así lo hicimos”, dijo.
Recordó que fue el ex presidente Daniel Ortega, con quien compartió el estrado en un acto masivo para celebrar la derrota del somocismo en Jinotepe, uno de los primeros dirigentes del FSLN en ofrecer disculpas y admitir que haber confrontado a la Iglesia fue el peor error del gobierno sandinista, y en esa lucha frontal lo sucedido a Carballo y la humillación a la que fue sometido.
“A nosotros”, agregó, “nos pareció sincero ese arrepentimiento y pensamos que desde la fe el perdón es posible. La misma Iglesia por medio de Juan Pablo II, ofreció disculpas por los errores cometidos en el siglo pasado, y el Papa perdonó al que quiso matarlo; por eso la actuación fue correcta y no vamos a renegar jamás de ese momento, y la historia se encargará de reconocer que estuvimos en lo correcto”, sostuvo.
Claro está que para los enemigos acérrimos del sandinismo, nada, ni la enseñanza doctrinal justifica el perdón concedido, y muchos a estas alturas siguen sin comprender --o mejor dicho sin aceptar-- lo que está pasando, y no conciben a un ultrajado monseñor Carballo abrazando y posando junto al otrora hombre fuerte de la Seguridad del Estado, coronel en retiro Lenín Cerna, lo que escandalizó tanto o más, como los incidentes deplorables en los que el sacerdote se vio envuelto.
Hay mucha malicia en medios
Sin embargo, el padre Carballo, como muchos siguen llamándolo, también encuentra una respuesta a la censura. “La Iglesia”, afirma, “no tiene partido, alienta a los laicos a que se involucren en la política partidaria, pero hasta ahí. Lo que sucede es que en Nicaragua todo se ve con cristal político, y hay mucha malicia en algunos medios que alientan una campaña contra los que estamos por la reconciliación, que, además, es necesaria para que el país avance hacia nuevos y mejores horizonte”.
Reiteró que la Iglesia es madre y maestra en el perdón y la misericordia, los partidos, en cambio, son instituciones que van en procura del poder, y a sus dirigentes les corresponde armar sus estrategias para ganar votos y procurar el bien común.
No obstante con el FSLN, en opinión de monseñor Carballo, existen algunas coincidencias, pero no un apoyo directo a ese partido. Recordó que fue el papa Juan Pablo II quien allanó el camino para rechazar modelos capitalistas que enriquecen a unos pocos y empobrecen a la inmensa mayoría de la población, “ese capitalismo salvaje, a veces tiene identidad con ciertas ideologías y la defensa de los pobres que son hijos predilectos de la Iglesia, también se asocia con determinadas ideologías, entonces, no se trata de apoyar a nadie, sino de vivir las enseñanzas de la Iglesia”.
Carballo, que cesó en sus funciones de Vicario Episcopal en el departamento de Carazo, asumió la parroquia del Espíritu Santo, que dirigió el ahora obispo de Matagalpa, monseñor Jorge Solórzano. También asumió la Comisión de Laicos de la Arquidiócesis, y regresó a la capital después de 15 años de estadía en el departamento de Carazo, donde encontró muchos amigos y también detractores.