Nacional

“Aplazar es negocio”

* Duda sobre idoneidad de pruebas en que tantos no califican y se convierten en “clientes” para cursos de nivelación o matrículas privadas * Incluso dice que entre menos ingresen, hay mayor reparto para cuotas del 6% * García habla también de exámenes no compatibles con estudios secundarios, como parte de toda una estrategia del negocio de los aplazados

Lucía Navas

¿A las universidades públicas les conviene aplazar a la mayor cantidad de estudiantes que hacen el examen de admisión, para que recurran a los recintos privados, ya que el negocio les es más rentable?
Esta pregunta se hace el ministro de Educación, pues no le convence que el 97 por ciento de los bachilleres que hicieron examen de admisión hayan reprobado en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).
Para Miguel Ángel García, lo que podría estar detrás de tantos reprobados es el interés de las universidades por conseguir más “clientes”, tanto para sus recintos privados como para que los estudiantes pasen por el curso de nivelación, el cual tienen que pagar.
Negocio e ingenuidad
“Aquí aplazan a todos los muchachos que llegan a hacer el examen, pero después los dejan entrar si hacen un curso remedial, el cual lo cobra la universidad. ¿Habrá algún negocio detrás de esto o somos ingenuos y consideramos que todo lo están haciendo de acuerdo a la ley?”, cuestionó el ministro.
La desconfianza la basa en que, por ejemplo, en la UNI cursarán el año de nivelación más de mil estudiantes, ya que de los 1,420 aceptados, sólo 164 clasificaron en la carrera para la que aplicaron, el resto reprobó el examen, pero entrarán para “rellenar” el cupo de nuevo ingreso que la universidad debe cumplir para este año.
Cada alumno pagará 655 córdobas por semestre en concepto de matrícula, carnet, por el derecho a uso de los laboratorios de Computación, Física y Química, además de los 325 córdobas de mensualidad.
Graves señalamientos
“Por otro lado”, dijo el ministro, “el Gobierno le da a las universidades públicas el 6 por ciento de gastos del Presupuesto de la Nación, independientemente de que tengan 100 ó 500 alumnos. (..) La gran pregunta aquí es: ¿Qué tan interesadas están en aumentar la cantidad de estudiantes, si es más sencillo tener menos porque se reparte más plata”.
“Entonces”, dijo, “si sólo pasan la prueba 80 alumnos, esos se van a quedar en la universidad, independientemente de que cada año van a recibir igual o más dinero. De hecho reciben más, pues este año las universidades tendrán el doble del presupuesto que recibieron en 2001, ¿pero en cuánto a crecido la matrícula?”
¿Exámenes imposibles?
El ministro aceptó que la educación en el Sistema Básico enfrenta “un retroceso en cuanto a la calidad”, pero no cree que sea al extremo de que cada año sea mayor la cantidad de aplazados en la prueba de admisión de las universidades públicas, pues no descarta que para que ingresen menos estudiantes, se ponga un examen que no pueda ser contestado.
“Es una preocupación de mi parte por qué las universidades son juez y parte en los exámenes, no hay una participación activa del Ministerio de Educación en la formulación de las pruebas, en la revisión de los temas o en los resultados. Me toca confiar en un ciento por ciento en que si la universidad dice qué todos aplazaron, es así”, refirió García.
Por ello exige conocer el examen al que se sometió a los estudiantes de la UNI, para que el MECD compruebe que se ajustó a los contenidos de matemática impartidos en la secundaria, y que se le muestren los parámetros de evaluación.
Es un trauma, dice García
“No es justo que a un muchacho que estudia once años, sin tomar en cuenta el preescolar, que llega con ilusión de pasar el examen de admisión, “lo ponchen”. Es un trauma”, consideró.
Pero también cree que la “sociedad nicaragüense debe pedir a las universidades respetables que se supediten a algún tipo de sistema de control, porque no pueden ir por la libre, ya que así son amos y señores de lo que pasa en la educación terciaria”.
“Si contáramos con un mecanismo de acreditación --como en otros países-- se velaría porque los exámenes de admisión se hicieran sobre las materias que se estudian en la secundaria, porque si les damos (en el MECD) aritmética razonada, álgebra, geometría y trigonometría, pero en la prueba se hacen preguntar de cálculo integral o matemática cuántica, no lo pasa nadie porque no se estudió”.
Dijo que las autoridades universitarias deben acercarse al MECD para articular los contenidos del pénsum académico de la secundaria para que se enseñe lo que demandan, a fin de que el país no siga arrastrando esta problemática.