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Adiós a Lisímaco entre bailes a Santo Domingo y chicheros


Unas dos mil personas brindaron el último adiós al “Torólogo” de Managua, Lisímaco Chávez, quien el día viernes falleció de un infarto al corazón. Como él lo pidió, fue acompañado a su última morada con música de chicheros, cohetes, morteros y bailes a Santo Domingo.
Como la procesión de Santo Domingo, también fue el entierro de Lisímaco, ya que la gente que acudió al sepelio colmó el cementerio de San Judas. Pobladores de su barrio y de otros puntos llegaron incluso con pancartas que decían: “Lisímaco no ha muerto, seguirá vivo en nuestros corazones”.
Lisímaco Chávez jugó un importante papel popular en la celebración de Santo Domingo en Managua. Su figura cobró importancia cuando en 1961 secuestró la imagen de Las Sierritas, que según expresara a EL NUEVO DIARIO durante la última entrevista, se amarró a la diminuta imagen, decidido a traerla a Managua.
A sus 75 años de edad, dedicó 50 años de su vida a la tradición, y siempre optó por confesar lo que pensaba: “La verdad la digo cuando necesito de algo, yo le pido a Dios, no a Santo Domingo”, expresaba entonces, frase que no cayó bien para muchas personas.
Con esta postura, se sintió incomprendido. “No pueden entenderme cuando digo que uno le pide a Dios. Cuando nosotros nos levantamos damos gracias a Dios, no a Santo Domingo. O cuando necesitamos ayuda decimos: ¡Dios mío, ayúdame!… ¿por qué no me comprenden?”, manifestó en esa entrevista.
Familia continuará con vela del barco
Ante su familia, era un hombre humilde, sencillo. Sus familiares manifiestan que la tradición de la vela del barco seguirá, aunque no sea lo mismo. Sin embargo, en la historia folclórica del país siempre estará la vida de un hombre que trajo una tradición a los managuas y en especial a los pobladores de barrio San Judas, quienes adoptaron la tradición de la “Vela del barco”.
En celebración fue su muerte, y en tristeza para sus familiares, quienes no se contuvieron las ganas de llorar por su partida. Sin embargo, Lisímaco se marcha tal como lo deseaba: entre música, pólvora y los bailes a Santo Domingo.