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“Mercenarios ambientalistas también depredan”

* Hay proyectos internacionales que de un 100% del dinero que dan, quizás un 10% llega a la comunidad. El resto queda para lucro individual, denuncia * La moda de una nueva “industria”: la de las consultorías, donde hay arquitectos, abogados, médicos... señala y demanda “no aprovecharse de la desgracia ambiental” * Padre de un oficial de la 101 Aerotransportada en Irak, sufrió cuando su hijo fue herido por una mina, y ahora Kamilo Jr. ha regresado a “la boca del infierno”

Edwin Sánchez

El ambientalismo puede parecerse un poco a la Jerusalén de hace dos mil años: hay ambientalistas fariseos y apóstoles. Pero Kamilo Lara es más directo y moderno: si en la acera de enfrente hay una mafia forestal, en la suya “hay mercenarios del ambientalismo”.
A este hombre se le ha visto desde hace más de 20 años en el campo, en foros y denuncias, y se ha elaborado una imagen muy racional del ecologista que quiere ver limpia la naturaleza, pero además aprovecharla sosteniblemente.
“El ambientalismo viene inherente a mi formación escolar, la educación jesuita en el Instituto Loyola, y mucho se hablaba del trabajo que hacía San Francisco de Asís por la naturaleza”, nos dice.
Se crió en el antiguo barrio capitalino de Los Ángeles, y siempre debía pasar, camino al colegio, cerca de una cuartería donde podía comprobar la insalubridad, que a su edad escolar no magnificaba sus orígenes y consecuencias.
El recorrido entre Los Ángeles y el Loyola, a pie, lo obligaba a pasar por el Mercado Oriental, a la orilla del chiquero, para llegar a la calle 15 de Septiembre y finalmente arribar al colegio. “Pasaba por toda la mugre de basura, y todo ese hedor”.
Estas experiencias lo empujaron a querer estudiar medicina, aplicó el test y salió apto para la docencia, el periodismo y lo que él deseaba, “pero no aparecía biología o ecología. No obstante, fui excelente en las ciencias biológicas, que es mi profesión”.
Algo de periodismo debió haber quedado en la sala de espera de su vocación, porque incluso ha abierto espacios radiales y de vez en cuando interviene en la televisión, lo cual, nos dice, le ha generado el epíteto de “papa frita”. “No sé si es envidia de ciertos periodista, pero lo hago por contribuir”.
En todos estos años se ha identificado el nombre de Kamilo Lara con el ambientalismo, has hecho una imagen de tu labor, ¿qué sentís por eso?
“Siento un gran respeto por lo que hago. Lo que soñé lo he realizado, porque comencé esto a raíz de bachillerarme.
Eso que me he ganado tiene sus costos, que ha significado: abandono familiar, porque la vocación te genera desmedidamente tomar de tu tiempo, fines de semana en actividades de campo, organizativa, con las comunidades.
Trabajo nacional e internacional, me tocó viajar a 28 países no por afán turístico, sino para ver qué tipo de experiencia podría traer al país, sobre todo en los 80, cuando la situación era difícil en cuanto a información.
“Llegamos a tener un ambiente incluso de censura, porque siempre a las denuncias ambientales, y ha sido una gran limitación, las han confundido en términos partidarios”.
¿Tuviste problema con la dirigencia en los 80?
“Era el vicepresidente de la Asociación de Biólogos y Ecólogos de Nicaragua. Pertenecíamos a la Confederación Nacional de Profesionales, Conapro Héroes y Mártires, y aun siendo de izquierda, teníamos problemas porque las otras asociaciones de la organización nos decían que éramos de la derecha. Afuera nos tachaban de izquierda”.
¿Pero hubo algún roce concreto con la dirigencia sandinista por motivos ambientales?
“No hubo un roce directo, pero sí con el caso Tiscapa. Comienza la defensa del cuerpo de agua en 1983, cuando hicimos una manifestación con ecólogos, biólogos y niños”.
¿Fue una de las pocas manifestaciones sin aprobación partidaria en la década?
“Fue tan independiente, como el hecho mismo de hablar de ambientalismo --en medio de consignas contra la agresión y otros lemas de la época--, era algo inusual, al punto que nos llamaban pajarólogos y mariposólogos. EL NUEVO DIARIO fue censurado con esa noticia, porque decían que estábamos desestabilizando el país con ese tipo de manifestaciones”.
¿Concretamente fue con la alcaldía de Samuel Santos?
“Sí, y él dijo que sólo recibía instrucciones de la Presidencia. Y en este caso señalaba que fue el Vicepresidente de entonces”.

Profecía ambiental
¿Con quién comienza entonces la muerte de la laguna?
“Para mí fue una acción directa de la municipalidad, por competencia legal. Recuerdo que existía la Junta de Calidad Ambiental, donde había un grupo organizado de distintos sectores que tan solo nos opusimos al desvío del cauce. Había, sí, un objetivo humanitario: evitar las inundaciones en el barrio Vietnam, que era habitado por la guardia somocista. Hoy se llama 380 y “Jonathan González.
“Veintidós años después, viendo la radiografía que pintamos, entonces ya la vemos hoy a la luz del día: una desgracia. Fue una profecía ambiental”.
Hay quienes toman la bandera ecológica para fines no necesariamente de preservación de la naturaleza, sino de la preservación de la vida cómoda de algunas personas, ¿cuál es tu opinión?
“Es cierto eso, estoy de acuerdo que así hacen algunos. Esto del ecologismo, estoy convencido que debe ser para ver cómo no se siga deteriorando la naturaleza que con generosidad nos ha regalado Dios. Hay mercenarios ambientales que ni siquiera son de ciencias biológicas no ambientales, sino que en esta industria de consultoría hay arquitectos, abogados, médicos... que si bien es cierto que la ecología no debe verse de manera especializada, sino interdisciplinaria, pero no aprovecharse de la desgracia ambiental de un país o comunidad para tomar ventajas personales.
“Estos mercenarios inclusive se llevan en el saco a los medios de comunicación, que crean un ambiente de denuncias dramáticas para luego ir a pedir por un proyecto, para solucionar un proyecto, y está comprobado que hay proyectos de la comunidad internacional que de un 100% del dinero, quizás un 10% llega a la comunidad. El resto queda para lucro personal, gastos de viáticos, salarios, equipos de oficina; todo para la mejoría personal del que gestiona”.
¿Es decir, el ambientalismo se ha convertido en un modus vivendi que a la larga causa más daño al mismo ambiente?
“Sí, porque ese recurso no se invierte en evitar o restaurar el daño, y además causa un terrible deterioro mayúsculo en la educación ambiental, que no llega a la comunidad, y si va, es tergiversada. Inclusive, hay gente que se atreve a decir cualquier barrabasada de una situación ambiental, violando todos los conceptos técnicos, violentando la información real”.
Los riesgos
¿Hay momentos de riesgos para un ambientalista, cuando por desarrollar su labor, y denunciar algo, se encuentra con “asuntos particulares muy sensibles” para x compañía o individuos?
“De hecho, cuando el ambientalismo se hace de manera objetiva se corren muchos riesgos. Hablar de la mafia forestal es una situación que toca intereses de políticos, de parlamentarios, de gente que se mueve con mucha plata y que se le hace fácil pagar unos cuantos centavos para borrarlo a uno del mapa y seguir en el mismo negocio.
“Una situación de éstas, parecida, fue en los años del gobierno de doña Violeta Chamorro, cuando se trató de introducir basura tóxica que venía de los hornos de Filadelfia, para hacer una carretera desde Managua hasta Puerto Cabezas. Se habló de material compacto y se aparecieron como los más generosos del mundo porque iban a traer maquinarias, equipos y materiales gratis para la vía, y además donaban 10 millones de dólares a Nicaragua.
“Lo que traían era una cadena de muerte para el ecosistema, tan frágil para la Costa, donde llueve 10 meses al año y que fácilmente todo ese peligroso material se iba a deslavar. Gracias a EL NUEVO DIARIO se hizo la denuncia a nivel internacional, contactamos con los ONG dónde iba a pasar en los distintos puertos esa carga letal. En el negocio estaba un par de gringos caitudos detrás de esto. Hablé con Toño Lacayo, se le dio a conocer toda la maraña, y recibimos luego de los involucrados amenazas de muerte. Al comienzo quisieron sobornarnos, que fuéramos parte del negocio. Y convertirnos en los primeros ambientali$to$.
“Yo he trabajado con una empresa contaminante con la intención de ayudar a cambiar los problemas ambientales que hacen, y no verlo necesariamente como un canje: si apoyan dan a determinada campaña ambiental, eso no quiere decir que deba ser para callarte la boca.
En todo este tiempo trabajamos ocho años solo con las uñas, porque no había Ley General del Ambiente.
“Kamilo se precia de ser un hombre que ha saltado encima de las siglas partidarias, pero también reconoce de qué madera podrida están hechos muchos políticos: “He hecho firmar a los candidatos de alcaldías agendas ambientales, aunque se dice: ‘Firmar me harás, cumplir jamás’”.
Por eso, sabiendo cómo actúa la levadura mundana, en los dos últimos años este ambientalista también ha trasladado su prédica a los que demandan un mundo mejor: Trabaja con las iglesias católica y evangélica. “Como la gente es tan cristiana, creo que a través de este medio se puede llegar mucho a la conciencia ciudadana para elevar la cultura ambiental”.
Se ha dedicado a leer las Sagradas Escrituras y se ha encontrado con algo de lo que pocos pastores y obispos son capaces de hablar: “En todos los libros de la Biblia hay referencias a las bondades de la naturaleza. Dios fue el primer ambientalista en el mundo, que incluso mandó a descansar la Tierra”.
Esto es parte de lo que hay detrás del nombre de Kamilo, un ambientalista de tiempo completo que confiesa: “Salir en END desde hace mucho tiempo me ha creado una imagen positiva a nivel internacional”. Y es que en el exterior varias universidades han reconocido su labor, ha impartido cátedras sobre el ramo y goza de galardones del Congreso Iberoamérica de Educación Ambiental en México, del Club Ambientalista y de otras instituciones ligadas al verde oficio.
La “fauna” ecologista
Kamilo Lara ha clasificado en tres los diversos tipos de ambientalismo que hay en el país:
1. Los ambientalistas radicales: Les parece que la naturaleza está sólo para observarse y no aprovecharse.
2. Los ambientalistas intermedios: Procuramos un desarrollo sostenible, partiendo de que la naturaleza es parte inherente de las necesidades para complementar al ser humano, sin caer en el sensacionalismo, en la alarma. Ser preventivo, informativo.
3. Los ambientali$to$: Son los que fácilmente tratan de armar una organización y quizá sólo son dos o tres, se montan sobre una campaña publicitaria y aparecen como los gurús del ambiente. Y así halan proyectos de la comunidad internacional y de las mismas empresas privadas. Tienen al dios dinero como parte de la solución de sus problemas personales y no los ambientales. Inclusive, hay quienes trabajaron en el gobierno en años anteriores y salieron a hacer sus propias organizaciones porque el Estado paga poco y los ONG llevan una vida más cómoda y saludable. Ellos se especializan en trabajar en el maquillaje de las empresas. Es decir, hacen aparecer a los más contaminantes como los campeones de la ecología, por unos chelines que invierten en publicidad.

“Mi hijo está en Irak”
El ambientalista también tiene otro aspecto en la vida que tal vez no quisiera estar pasando. Hace más de un año Kamilo recibió una terrible noticia: su hijo, del mismo nombre, fue gravemente herido en Irak, cuando el camión donde se transportaba rodó sobre un campo minado.
Para este padre el mundo se le vino abajo. La experiencia fue un duro golpe emocional. Se deprimió. Con la segunda incursión de su hijo, restablecido de las heridas, al peor infierno de la Tierra, Kamilo ha logrado soportar mejor el nuevo episodio.
“No es una situación fácil tener que buscar el pan de cada día a través del trabajo, y estar pensando en un hijo en un lugar donde reparten no pan, sino balas y bombas. Después que retornó a Irak, he tomado una actitud de carácter cristiano, porque la primera movilización me causó mucha angustia, mucha ansiedad, porque en principio no es lo que yo hubiera preferido. Al comienzo, él quiso estudiar con asuntos del espacio, en la NASA, pero las circunstancias cambiaron y terminó en el ejército.
“Es oficial permanente del Army, en la 101 Aerotransportada, y tengo la suerte y las bendiciones que no está en las líneas de fuego, sino en lugares de resguardo. Naturalmente está en la boca del infierno. Yo cuando oigo noticias de Irak, mejor cambio el canal o no leo la página de EL NUEVO DIARIO.
“Con esta nueva movilización, como padre lo que me queda es apoyar sus decisiones.
Tiene 24 años, lo he entregado a las manos de Dios, porque con mis propios sentimientos no puedo hacer nada. Traté de pedirle que cambiara de opción y él me dijo que era su trabajo y le gustaba lo que estaba haciendo, lo cual yo respeto. Por eso lo he entregado en las manos de Dios, y oro en las noches y en las mañanas para que esté protegido.
“Tengo tanta fe y seguridad porque esta vez no me ha hecho el daño emocional de la primera movilización. Tengo fe que regresará a su casa, cuenta con un Kamilito, el tercer Kamilo.
“Le mando mensajes por correo, donde manifiesto que él debe venir a darle honra y gloria Dios en Nicaragua, porque hay cientos de amigos que están orando por él, en distintos grupos cristianos, católicos y evangélicos, y creo que Dios tiene grandes propósitos en su vida. Esto le está mostrando el lado amargo de una historia y lo que él pudiera hacer como un civil en un país lejano”.