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No privaticemos a Dios


Otro enfoque posible
Si hay algún día en el año litúrgico cuyo sentido apunte directamente al tema de la “teología de las religiones”, es éste de la Epifanía.
Su mensaje parecería claro en la expresión de Mateo: Jesús es la revelación definitiva y todos los pueblos (y religiones) deberán venir a adorarlo.
No lo expresa Mateo con un lenguaje conceptual, o sistemático, sino precisamente con un material simplemente narrativo, con un «mito», que, como símbolo que es, es susceptible de una lectura variable, “según el color del cristal con que se mira”. Ya sabemos que a un mismo texto simbólico se le puede hacer decir, mediante la interpretación, cosas muy distintas y hasta contrarias.
Dios no puede ser exclusivo nuestro
El símbolo central del mensaje de la Epifanía, esos magos de oriente venidos a adorar a Jesús, puede ser leído, efectivamente, desde la clásica postura exclusivista (“fuera de la Iglesia no hay salvación”), o inclusivista (“fuera de Jesús no hay salvación”), o hasta –quién sabe si- desde una lectura “pluralista”. Esta múltiple posibilidad hay que planteársela antes de hacer un comentario o una homilía, si se quiere hacer de un modo conscientemente crítico.
Porque con una glosa simplemente fervorosa y directa de los elementos simbólicos implicados en el «mito» de la epifanía, podemos estar reproduciendo y alimentando la posición inclusivista o hasta la posición exclusivista que ha prevalecido en el cristianismo durante estos veinte siglos pasados y que hoy, por un proceso de cambio iniciado por el Vaticano II, están en franco proceso de retirada.
Más que una dimensión hacia fuera del conjunto de la teología, como podría pensarse en principio, la «teología de las religiones» es una «tercera dimensión» que atraviesa todo el corpus teológico. Prácticamente no se puede hacer ninguna afirmación teológica que no «implique» de una manera u otra una posición en materia de teología de las religiones.
Teología del pluralismo religioso
Pero hay días, como éste de la Epifanía, en que el tema central apunta al corazón de la teología de las religiones (o «teología del pluralismo religioso», como es hoy llamada también). No podemos desarrollar aquí el tema. Sólo apuntamos esta necesidad de ser conscientes de la «teología de las religiones» que está en juego inevitablemente en el símbolo de la Epifanía.
La teología de las religiones es una rama nueva que se ha comenzado a desarrollar en la teología por los años 60 del siglo pasado; la mayor parte de los sacerdotes y de los teólogos y teólogas no la estudiaron en su formación teológica inicial; es un tema nuevo, o mejor: es un tema del que ahora tomamos conciencia, pero que siempre estuvo ahí inconscientemente.
Que no siga estando presente en nuestras homilías o comentarios bíblicos de un modo inconsciente. Recomendamos cualquiera de los libros de la colección «Tiempo Axial», que en las semanas pasadas acaba de publicar un libro con esta temática y con esquema y metodología de «curso de teología popular», apto tanto para la lectura personal individual, como para ser utilizado como texto-base para una actividad formativa comunitaria, grupo de estudio o incluso en las clases de teología.