Nacional

Los magos del Oriente


El texto hunde sus raíces en un ambiente determinado por dos circunstancias históricas: la agresividad de Herodes frente a todo posible pretendiente a la realeza, y el marcado etnocentrismo (conciencia de superioridad racial) existente en la región.
La primera de estas circunstancias es atestiguada abundantemente por las fuentes históricas de la época. Hasta los miembros de su misma familia debieron sufrir la susceptibilidad del rey en este punto. Y en particular los movimientos mesiánicos fueron objeto de la persecución por parte del rey, considerado por algunos el Mesías esperado (Herodianos, ciertos saduceos...).
Desde ese marco es necesario entender el presente pasaje, que tiene claras connotaciones políticas por la repetida presencia en el texto del término “rey”.
Este título se atribuye primeramente a Herodes en los vv. 1.3.9, pero en boca de los magos se aplica a un niño desnudo (v.2) al que se asigna los atributos del señorío: es llamado “Mesías” (4), y también “jefe” y “pastor” conforme a la cita de la profecía de Miqueas (6), y recibe la postración y las ofrendas como legítimo gobernante.
Historia fundacional de Israel
Se reactualiza de esta forma la historia fundacional de Israel ya que, como Moisés, el Liberador del pueblo es perseguido por un rey enemigo.
Por otra parte, la comunidad cristiana primitiva experimenta en carne propia las dificultades que comporta el seguimiento de Jesús. Particularmente en Siria, patria del evangelio de Mateo, encontramos testimonios que reflejan el temprano conflicto con la autoridad imperial.
Ya bajo Calígula en el año 38 algunos de los miembros del cristianismo primitivo son expulsados de la región, y la situación, lejos de mejorar, se ha agudizado en tiempos en que se escribe este evangelio.
Junto a este motivo central del relato hay un rechazo explícito a la conciencia de superioridad racial presente en el elemento judío de la comunidad de Mateo.
La tradición popular ha hecho de los magos unos reyes, como consigna la continuación del texto de Isaías, y representándolos sobre sus camellos ha visto cumplido el v.6 del mismo capítulo: ”te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá”. En sus ofrendas ha visto la realización del mismo pasaje: ”vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro”.
Frecuentemente la fe nos coloca ante la necesidad de hacer una opción entre dos sumisiones: la aceptación de las decisiones de los detentadores del poder, muchas veces enfrentadas con el querer divino, o la obediencia al designio de Dios.
Novedosa presencia de Dios
Frente a cada ocasión en que con ese realismo se pretenda justificar la oposición del gobernante al designio divino, el texto nos llama a reconocer al “rey de los judíos” en el niño desnudo que ha nacido.
Por otra parte, la comunidad cristiana es llamada a comprender que, paradójicamente, son a veces los “alejados”, más que los miembros del pueblo, quienes pueden descubrir mejor la presencia siempre novedosa de Dios en la historia.
Crece constantemente a nuestro alrededor la desconfianza frente al extranjero y frente a todo lo que es “diferente”. Cada grupo, país o raza pretende ligar la presencia de Dios a sus propios intereses o a sus comportamientos comunitarios. El relato de los Magos nos muestra cómo con estas actitudes podemos estar rechazando una presencia nueva de Dios, ahogándola y, de esta forma, reproduciendo la actitud de Herodes y de la dirigencia israelita de aquella época frente al recién nacido.
El Dios con nosotros se presenta muchas veces en visiones alejadas a la nuestra, en actitudes que frecuentemente son distintas de las nuestras en el modo de acceder a la realidad. Tal vez bajo la forma de una estrella y de sueños, que en apariencia son solamente humanos... Pero, gracias a ellos, Dios llama a recorrer un camino que culmina en la adoración al Jesús recién nacido.
La presencia de una estrella o de sueños humanos, puede ser la manifestación concreta de Dios en la vida de los seres humanos, la realización de la historia de bendición divina en la historia de la Humanidad.
Los Magos de Oriente nos llaman a hacer su camino que conduce a la aceptación de la acción de Dios frente a la vida.
El criterio para reconocer al Dios viviente, su presencia y actuación, no pasa por la pertenencia a una estructura -aunque sea depositaria de las Escrituras que nos indiquen el lugar del nacimiento-, sino en la aceptación gozosa del Dios de la Vida.
Isaías 60, 1-6:
La gloria del Señor amanece
sobre ti
Salmo 71:
Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.
Efesios 3, 2-6:
Los gentiles son coherederos
Mateo 2, 1-12:
Venimos de Oriente para adorar al Rey.
Servicios koinonia.com