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La muerte embistió al famoso “torólogo”

*** Un paro respiratorio terminó con la figura más representativa de las fiestas de Santo Domingo durante los últimos 50 años *** Su familia, políticos y amigos se congregan para expresar su pesar y condolencias *** Continuarán la tradición, aunque del más famoso trío de las fiestas sólo quedan “La Chica Vaca” y el “Cacique Mayor”

Mauricio Miranda

Doña Isabel López sabía que Lisímaco, su esposo, había perdido el habla. Y sabía que si alguien se le acercaba para conversar, a él le costaría reconocerlo.
Pero ayer en la mañana, cuando lo alistaban para subirlo a la ambulancia que lo conduciría a un centro clínico para realizarle dos exámenes, doña Isabel reconoció en las lágrimas del “torólogo” la señal irremediable de la muerte.
Lisímaco Chávez, mujeriego, bebedor, arrecho, controversial, el “torólogo” querido por miles y adversado por otros, no murió en agosto, como él hubiera deseado, pero arrastró hasta el momento de su partida el sabor y la algarabía de la fiesta de Santo Domingo de Guzmán.
Sus familiares lo velarán con música de chicheros y mariachis. Y como redobles de campanas, el estallido de cohetes.
50 años con el santo
La bajada del Santo no será igual. Cincuenta años de historia le han sido arrancadas. Pero según sus familiares, la memoria de Lisímaco perdurará para siempre.
Carlos Lisímaco Chávez Cerda murió ayer a eso de las nueve de la mañana a causa de un paro respiratorio, cuando se le iba a practicar un ultrasonido abdominal en un centro médico, en Managua.
Momentos antes le habían examinado por medio de una tomografía axial. Blanca Isabel Chávez, una de los tres hijos que lo acompañaron al centro, junto a una hermana de él, aseguró que los médicos trataron de asistirlo, pero el ataque fue “severo”.
“Los médicos actuaron, le hicieron maniobras de resucitación, pero fue irreversible”, afirmó Blanca Isabel, quien al igual que sus hermanos no dejaba de recibir de vecinos y amigos muestras de condolencias.
Lisímaco Chávez había sufrido un derrame cerebral en 2002, pero con el tiempo logró recuperarse un poco. También padecía de enfisema pulmonar de acuerdo a Diana Chávez, otra de sus hijas.
Tres meses de agonía
Pero fue en los últimos tres meses cuando la condición del “torólogo” desmejoró, y ya en los últimos veinte días su estado era más bien crítico. El enérgico Lisímaco perdió el habla, y apenas si podía reconocer a las personas.
“Desde el 16 de diciembre él cayó en cama, ya no se levantaba, no comía, lo manteníamos con suero y su medicamento”, comentó su hija Diana. Lisímaco Chávez cumpliría 78 años el próximo 16 de mayo.
Lisímaco Chávez será recordado por todos los nicaragüenses, y por los managuas en particular, por su incomparable fervor a la fiesta de Santo Domingo de Guzmán.
Según relató él mismo en varias ocasiones, tuvo el primer contacto con la tradicional celebración cuando su madre, Sidomira Artiles Cerda, pagó promesas a la imagen del santo --de 20 centímetros de altura-- por “cumplirle el milagro” de curarlo de una enfermedad en la piel.
Sin embargo, el “torólogo” de profesión adquirió fama cuando retó a la Guardia Nacional y a la misma Iglesia Católica, al usurpar la diminuta imagen de la iglesia de las Sierritas y llevarla hasta Managua, ya que la fiesta había sido prohibida por ser considerara “pagana”.
Lisímaco fue enviado a prisión las dos veces que robó la imagen --la otra fue al año siguiente por la misma acción--, y otra más por oponerse a que un político somocista fuera mayordomo en cierta ocasión.
Llegó Daniel Ortega
Desde ayer temprano, los familiares de Lisímaco recibían las muestras de condolencias de vecinos, amigos y de personajes políticos, entre ellos el líder sandinista Daniel Ortega y el ex titular de Transporte e Infraestructura Pedro Solórzano.
Doña Isabel López cuidó de su esposo en sus últimos días como una madre a su hijo. “Desde que se enfermó yo no lo dejaba que él comiera de su propia mano, yo le daba de comer, yo lo bañaba, yo lo vestía, yo lo entalcaba, y lo miraba como si era un tiernito”, relata muy acongojada doña Isabel, con quien el “torólogo” estuvo casado por 54 años.
La desdichada señora recuerda los últimos momentos antes de que Lisímaco partiera al centro médico, donde falleció. “¿Qué sentís amor?, le dije, ¿te vas a morir?, ¿me vas a dejar solita? Y él se reía, y abrió los ojos, y se le rodaron las lágrimas –-suspira--, y yo también lloré, ¿qué iba a hacer?”, relata doña Isabel, quien hasta entonces no había llorado enfrente de su esposo al verlo en ese estado, “por no verlo triste”, comentó afligida.
Cuando se les pregunta a los hijos de Lisímaco Chávez cuántos son en realidad, no pueden precisar un número. Pero el “torólogo” ha afirmado orgulloso que tiene 36.
En agosto pasado, durante las últimas festividades de Santo Domingo, el colorido personaje tuvo fuertes roces con los cargadores de la diminuta imagen. Esto, a raíz de unas declaraciones en una entrevista en las que aseguraba que “Santo Domingo no me ayuda”, y que “el único” capaz de hacer “milagros” era Dios.
El 1 de agosto del año pasado, por primera vez, Lisímaco no recibió a Santo Domingo antes de abordar el barco en el Gancho de Caminos, en el Mercado Oriental. Los cargadores lo amenazaron con “problemas” si lo hacía, pero amigos cercanos dijeron que no lo hizo por motivos de salud.
Mantendrán tradición
Los hijos de Lisímaco, que ayer por la noche seguían recibiendo muestras de condolencias, aseguraron que ellos se encargarán de mantener vivo el amor por la tradición y la fiesta que les legó su padre.
Rechazaron a Víctor Cienfuegos, quien asegura tiene una carta en su poder firmada por Lisímaco, en la que le traspasa sus derechos de “velar” el barco. “No significa nada”, dijeron.
Según Blanca Isabel, hija de Lisímaco, lo velarán dos días, y el domingo por la mañana será enterrado en el cementerio de San Judas.
El “Cacique Mayor”, “La Chica Vaca” y Lisímaco Chávez, son personajes inequívocos de las fiestas patronales de Managua.
La despedida del “torólogo” tendrá el mismo sabor, algarabía y gozo que una tradicional bajada del Santo desde Las Sierritas en un primero de agosto.