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Naufragio en El Rama

*** Barco se hundió cuando apenas salía, y entre víctimas mortales hay varios niños *** Se evidencia irresponsabilidad con la carga y un deficiente control de las autoridades *** Capitán se salvó agarrado en la noche a la cola de un chancho, y se desconoce la cifra real de desaparecidos

Ismael López

El Rama, RAAS
El barco que se hundió cuando apenas salía del puerto de El Rama el jueves en la noche, iba sobrecargado. Estaba autorizado para llevar a siete pasajeros y transportaba a más de 20. La Capitanía del Ejército, que es la instancia encargada de controlar las embarcaciones, no lo hizo esa noche.
En los registros oficiales el barco (Bromar 59) llevaba 32.71 toneladas en carga, menos de su capacidad real que era de 37 toneladas y seis pasajeros, más siete de la tripulación. Pero éstos son sólo datos oficiales. Testimonios de pasajeros y de testigos del accidente indican que normalmente la embarcación salía sobrecargada y ninguna autoridad controlaba eso.
Ocho ahogados
El barco se hundió el jueves un poco después de las 10 de la noche, cuando apenas iniciaba su habitual recorrido que le llevaría a dejar mercadería al Bluff y Corn Island. Ocho personas murieron ahogadas, entre ellos tres niños de cuatros, siete y ocho años, respectivamente.
En el puerto ayer, cuando intentaban rescatar cuerpos y mercadería, ninguna autoridad daba la cara oficialmente. Las informaciones a los periodistas las brindaban luego de decir: “No pongás mi nombre. No estoy autorizado para hablar. Ya pasé toda la información a Managua”. Al final no coincidían.
Para el Ejército se debió a que los pasajeros se hicieron sólo a un lado del barco, cuando debían ir balanceados. Un funcionario de la Dirección de Transporte Acuático del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) dijo que posiblemente algún objeto se le había incrustado en la hélice, y los funcionarios de la Empresa Portuaria Nacional dijeron que ellos sólo cobraban en base al reporte del capitán del barco.
Pero el capitán del barco, Ricardo Montiel, asegura, y así lo declaró ante la Policía, que se le dañó la bomba hidráulica del timón. “Esto es como un carro, cuando se te va la dirección hay accidentes. Me haló de un lado y no lo pude detener. Tenía nueve años de capitanear ese barco”, dijo.
Se agarró de un chancho
Según Montiel, él se salvó de milagro. Fue el último en salir con vida, ya cuando el barco se había dado vuelta. “Yo me salvé por gracia de Dios. Sólo miraba oscuranas y pateé la puerta, se abrió y me agarré de un chancho (cerdo) que iba nadando para arriba”, cuenta.
Todos los jueves en la noche salen dos barcos del puerto de El Rama. Uno, el Bromar 59, salía a las 10 de la noche, autorizado para transportar sólo carga. El otro lleva sólo pasajeros. El problema, según un oficial del Ejército, es que como el barco de carga es más rápido, la gente pagaba su boleto, y cuando ya estaba a bordo se pasaba a la embarcación de carga.
Aunque Montiel lo niega, uno de sus marinos confirmó que iban sobrecargados; que aceptaban más pasajeros de los permitidos y que siempre, al momento del desembarque, les cobraban los pasajes.
Dicen que iban 35
Maritza Soto, una mujer que perdió a su hermano, Israel Soto, en el accidente, asegura que en la embarcación viajaban por lo menos 35 personas. Ella culpa al capitán del barco porque llevaba más pasajeros de los permitidos. Pero igual, acepta que estaba registrada como pasajero en la otra embarcación, la de sólo pasajeros.
Ismael Soto hasta anoche no había sido rescatado. Tenía unos días de haber regresado de Costa Rica, donde trabajaba, e iba a visitar a unos hermanos a Corn Island después de estar con su mamá en una comunidad del municipio de El Rama.
Soto tenía 31 años y ocho de trabajar en Costa Rica. Ya tenía sus papeles en regla. Su hermana cuenta, entre llantos, que él viajaba en la cubierta del barco y bajó a buscar una hamaca. “Yo le dije bromeando: ‘Vos jodido maricón, anda buscá tu hamaca’”.
Llanto y dolor por muertos y desaparecidos
Hasta anoche, el Ejército y la Cruz Roja no habían rescatado a cinco desaparecidos, los niños Darling y Carmen López, de siete y ocho años (hijos de Carmen López, que murió en el accidente y su cuerpo fue rescatado ayer en la mañana); Eider Federick, de cuatro, Cecilio Israel Ortega, e Ismael Soto.
Sólo tres cadáveres habían rescatado las autoridades ayer al caer la noche. El de Carmen López, Delfina Gutiérrez y Evelia Mejía. Uno de los oficiales del Ejército que participaba en el rescate dijo que posiblemente el río había arrastrado los cuerpos.
Carmen iba a trabajar a Corn Island y se llevaba con ella a sus dos hijas.
Varios familiares de los desaparecidos lloraban ayer al borde del muelle, mientras otros andaban buscando las cajas para sepultar a sus muertos.
Voltearon barco con grúas
La embarcación la rescataron ayer en la tarde. Después de horas de halarla con grúas y tractores, por fin lograron enderezarla y succionarle el agua que tenía dentro, pero ninguno de los cuerpos desaparecidos estaba allí. Sólo mercadería.
Recuadro
El barco salía todos los jueves a las 10 de la noche de El Rama. Era eminentemente de carga. Esta vez transportaba 500 cilindros de gas, comida enlatada y productos de comerciantes.
Los tripulantes de la embarcación se quejaron porque supuestamente la Policía y el Ejército no les prestaron la ayuda debida, y en “cayucos” los pobladores empezaron a saquear la embarcación hundida.
Un tripulante dijo que los de la Capitanía del Ejército, encargados de controlar las embarcaciones, con costo se asoman cuando salen los barcos. “Ellos no hacen su trabajo”, expresó otro.
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MOISÉS LÓPEZ / END
Oficiales de la Capitanía del Ejército trabajan en las operaciones de rescate y para sacar a flote la embarcación “Bromar 59”, que naufragó el jueves por la noche debido a la sobrecarga de mercancía y pasajeros.
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MOISÉS LÓPEZ / END
La mercancía y toda la carga que transportaba la embarcación “Promar 59” salen a flote durante los trabajos de rescate, varias hora después del naufragio de la noche anterior.
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El cadáver de Evelia Mejía, de unos 40 años, es montado al vehículo policial tras las labores de rescate conjuntas entre la Capitanía del Ejército, Policía y Cruz Roja.