Nacional

CARTA ABIERTA AL PUEBLO DE NICARAGUA


A la periodista Eloísa Ibarra
A todos los periodistas del país:

He tomado la decisión de dirigirme tanto a la periodista Eloísa Ibarra como todos los periodistas del país, no sólo para referirme a mis últimas declaraciones del pasado veintisiete de diciembre, sino también a toda esta situación que desde el veintisiete de septiembre del año pasado me ha estado afectando profundamente a mi en lo personal, al igual que a toda mi familia y al Poder Judicial mismo.

En primer lugar desde expresarle a la periodista Eloísa Ibarra mis más sinceras disculpas por el rumbo de las declaraciones que di a los medios de comunicación el pasado veintisiete de diciembre en el Hotel las Mercedes, referidas a su persona, declaraciones que no responden en absoluto a mi modo de ser ni de pensar y que más bien fueron producto de señalamientos de una campaña en mi contra durante más de tres meses, y que los medios de comunicación social de este país han mantenido en fuerte campaña en contra de mi persona, campaña que me ha afectado emocionalmente con repercusiones serias también para los miembros de mi núcleo familiar.

He sido condenado de antemano, sin ser oído, sin haber podido defenderme, sin haber sido juzgado con imparcialidad, sin haber tomado en cuenta mi honra y mi prestigio profesional de treinta y cuatro años como Abogado y Notario y más de quince años como funcionario público en distintos períodos, violándose mis más elementales derechos constitucionales, todo ello por haber redactado un proyecto de sentencia que firmé y después suscribieron cuatro magistrados más, y un sexto magistrado disintió conforme a los acuerdos de la Sala Constitucional, por no haber evacuado su voto dentro de las veinticuatro horas exigidas por dichos acuerdos y del cual en apego a derecho, por haber culminado el proceso de formación de la sentencia, mostré a una abogada y Notario, dada la urgencia que exige la Ley de Amparo en estos casos, quien razonó una copia del Libro de Votos con las consecuencias de todos conocidas.

Nunca en dicha sentencia se ordenó que se entregara dinero alguno y ni siquiera se menciona la más mínima cantidad de dinero, sino que ordenó la Sala Constitucional a la vista de un recurso de queja en exhibición personal, que las recurrentes fueran puestas en libertad.

Estoy claro que detrás de esta campaña en contra de mi persona existe en el fondo una campaña dirigida en contra del Poder Judicial y más aún, en contra del llamado “Pacto”, que a juicio de ciertos sectores políticos de este país, llevaron a cabo el Frente Sandinista y el Partido Liberal Constitucionalista hace algunos años, con la finalidad según esos sectores, de partidarizar este Poder del Estado, el Poder Electoral y la Contraloría General de la República; no obstante, es obvio que la campaña ha sido más inclinada en contra de mi persona y en contra del Frente Sandinista, pretendiendo vincularnos a ambos, lo cual no es cierto.

Es bien sabido que fui nombrado hace dos años y medio por la Asamblea Nacional, una vez que habían sido nombrados ocho magistrados, y que en mi caso se nombro a una persona que no fuera sandinista ni liberal como el magistrado número nueve, y que mi propuesta salió de la Convergencia Nacional; ello no quiere decir que reniegue de mi amistad con conocidos dirigentes sandinistas a todos los niveles, ni reniegue también de mi pasado en lucha en contra de la dictadura somocista, ni de mis años como colaborador del Frente Sandinista, y que aun cuando no soy militante sandinista, tal como lo he expresado públicamente, me considero conservador sin ser insensible ante el avance revolucionario y progresista de nuestros pueblos de América, de cuya causa si me considero militante y revolucionario.

Lo que no puedo aceptar es que los medios de comunicación hayan hecho de este caso un asunto particular de claro contenido político, y más aún de contenido electoral y partidario para tratar de afectar al sandinismo en estas elecciones, cuando el sandinismo no ha tenido que nada con mis actuaciones como magistrado. Tampoco puedo aceptar que estos mismo medios, en su afán antisandinista, hayan destruido a mi persona publicando todo tipo de inexactitudes en mi contra y pretendiendo que la población se forme una imagen mía como que fuera un delincuente, cuando es bien sabido por todo el mundo, por mis compañeros de la Corte Suprema, por los jueces y abogados que me conocen, que yo no he tomado centavo alguno de los dólares que fueron devueltos.

Todo lo anterior aunado al estrés y la presión a la que he sido sometido, por no decir el escarnio público con que se me ha querido castigar ante mi pueblo, no opta para que en un momento de ofuscación haya ofendido la honra y dignidad de una mujer, la periodista Eloísa Ibarra, honra y dignidad que públicamente reconozco.

No pretendo con estas largas explicaciones que Eloísa Ibarra me perdone y estoy consciente de su dolor y de su indignación, pero quería expresar todo esto públicamente, para que también se entienda que yo también soy un ser humano, que tengo familia y que me ha dolido y aún me duele todo lo que se ha estado diciendo sobre mi persona.

Estoy renunciando de igual forma a mi inmunidad como magistrado, enviando la correspondiente carta oficial al Presidente de la Asamblea Nacional, para en caso que a pesar de esta disculpa pública, Eloísa Ibarra decida acusarme.

También aprovecho esta carta para decirles a los periodistas a quienes pueden sentirse ofendidos, que me disculpen y que me entiendan por toda la situación que he estado pasando. No ha sido mi intención no ahora ni antes ofenderlos y si algún error cometí por no haber dado declaraciones desde un principio, fue porque siempre he considerado que ninguna de mis actuaciones han constituido delito o ni siquiera han estado al margen de la ley.

Una vez más Eloísa, te pido disculpas por mis declaraciones.

Con esta carta pública espero poner punto final a esta situación.

Atentamente,

Rogers Camilo Argüello Rivas
Magistrado Corte Suprema de Justicia