Nacional

Se cierran todas las puertas a una madre angustiada

* Solidaridad sólo de sus vecinos, quienes dedican fuertes críticas al Vicepresidente de la República * En “El Raizón” la mandaron al mar y la Cancillería tiene, por vacaciones, detenido el tiempo para cualquier gestión

Mauricio Miranda

Por momentos, las llamas de las veladoras parecen extinguirse. Una corriente de aire penetra sibilante desde la ventana, inundando el aposento con un hálito conmovedor. Pero el fuego no se apaga, y más bien parece alimentarse de los rezos y las oraciones, que vecinos y amigos de la iglesia, evocan frente al altar por las almas de Johanela y su pequeño hijo, Johansel.
Desde El Rosario, Carazo, a doña Juana María Lezama no le queda más que esperar. Tras enterarse de que su hija, Johanela, y su nieto, Johansel, murieron calcinados en un incendio, el pasado 27 de diciembre, la angustia la embarga cada día que pasa porque aún no tiene la certeza de cuándo regresarán los cuerpos.
Además de la terrible pérdida, doña Juana María sufre la desdicha de que la Cancillería de nuestro país, instancia que le permitiría saber cuáles son los trámites correspondientes y cuál es la ayuda que puede recibir, está cerrada debido a las vacaciones de fin de año.
Llueven críticas a Vicepresidente
Después de una infructuosa visita a Cancillería desde El Rosario, la afligida madre buscó la ayuda del Vicepresidente de la República, Alfredo Gómez Urcuyo, quien, por medio de un recadero, le dio a conocer desde el portón de su casa “que no estaba atendiendo a nadie” porque le dolía la cabeza.
“Él ya había llegado por la tarde, se le pidió si podía atender para hablar personalmente con él, entonces él dijo que no, que venía cansado, con dolor de cabeza y que no podía atender a nadie, el recado lo mandó con los porteros que cuidan la casa”, relata acongojada doña Juana María Lezama.
Esta respuesta se ha ganado el repudio de los vecinos de la infeliz madre, quienes no le han dejado sola en su sufrimiento. “Yo podría esperar esa respuesta de alguien que tenga menos preparación, o que tenga tal vez menor rango, pero no de un Vicepresidente del país”, critica Santiago Nicaragua, amigo de la familia, y miembro de la congregación Renovación Carismática Católica.
“Tengo un sentimiento de rechazo hacia él -- expresó Nicaragua--, porque en primer lugar no estaba visitándole para pedirle algo materialmente, sino para que le ayudara en la gestión, y creo que no es ese el tipo de personas que nosotros necesitamos en el gobierno”.
Doña Elvira Cruz López, vecina, recuerda con nostalgia las travesuras de Johanela cuando era pequeña. Ahora, frente al altar, acompaña a doña Juana María en sus plegarias para que pronto pueda tener los restos de su hija y su nieto.
“Usted sabe que como madre uno deseara atender a su hijo, pero estando lejos…”, comenta la vecina. “Nosotros le estamos pidiendo a Dios en nuestras oraciones que se les conmueva ese corazón, para que le manden pronto a su hija y su nieta porque está desesperada”, dijo doña Elvira a EL NUEVO DIARIO.
“Repudio esa respuesta que él dio, porque no es de un gobernante dar esa respuesta”, aseveró Marbellys Téllez, también vecina y amiga de la familia. “Si tuviera de frente a ese señor, le diría que no aparenta lo que es, dice ser una persona muy sensible pero de sensibilidad no tiene nada”, exclamó.
“La vamos a extrañar mucho y aunque es la voluntad de Dios sentimos mucho lo que pasó con ella y con el niño, es un golpe duro esta tragedia”, añadió doña Rosalpina Castellón, a quien James le compraba muchos platos de comida en la fritanga, cuando él y Johanela vivieron en El Rosario.
Se cierran todas las puertas
Doña Juana María aseguró que, el pasado 31 de diciembre, fue hasta El Raizón, domicilio del presidente Enrique Bolaños, en Carretera a Masaya. “Fui con los muchachos buscando a la Primera Dama, pero el CPF que estaba allí nos dijo que la Primera Dama estaba en el mar, y que la fuéramos a buscar al mar”, relató muy apesadumbrada doña Juana María.
“Pero yo me regresé porque para qué más, donde hemos llegado se nos han cerrado las puertas”, suspiró.
Doña Juana María Lezama comentó que James Costa tiene una hija de unos 17 años, con quien, en algunas ocasiones, su hija Johanela tuvo algunos conflictos, al punto que Johanela se quejó con su esposo. Sin embargo, doña Juana señaló que eso es “normal” por lo que no cree que tenga que ver con el siniestro.
“Él tiene su familia allá también, y tiene una hija que es como rebelde, y sí se molestó con mi hija, pero con esto no quiero decir que su familia le hizo daño a mi hija, porque sólo Dios sabe lo que le pasó”, comentó. “Los chavalos son necios, usted sabe que así son”, añadió.
El pasado jueves, Oscar García, vocero de la Cancillería, aseguró que el Consulado en Nicaragua ya tenía conocimiento del caso y que se harían las valoraciones necesarias para determinar los gastos de tramitación. Sobre los gastos de traslado tuvo sus reservas, ya que “no se cuenta con una partida para ellos”.
García señaló que en todo caso debía conocerse el resultado de las investigaciones y de la autopsia, para saber cuándo se haría efectivo el traslado. EL NUEVO DIARIO intentó conocer información actualizada, la tarde de ayer, a través del vocero, sin embargo no respondió las llamadas a su teléfono móvil.
Johanela Lezama y su hijo Johansel murieron, el pasado martes 27 de diciembre por la madrugada, cuando no pudieron escapar de un incendio en su casa, en Delaware, Pennsylvania. James Costa, estadounidense, esposo de Johanela, no se encontraba en casa cuando ocurrió el siniestro.
Según información de un medio local, la Policía recibió una llamada para ir a la casa de James Costa debido a una disputa doméstica, dos horas antes del incendio, pero declinaron hacer comentarios.