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“Le cumplí a papá”

* Su vuelo estuvo lleno de contratiempos y salió ya en la noche de Puerto Rico dejando a su madre pendiente de la llamada de que había llegado bien * “Mentalmente me comunicaba con mi padre y tenía necesidad de cerrar el capítulo que inició. Lo logré, le cumplí”, dijo Roberto Clemente Jr. al entregar una significativa donación a Nicaragua

Heberto Rodríguez

La primera vez que Roberto Clemente Jr. lloró a su papá, fue 32 años después de su muerte. Ese día decidió que tenía que venir a Nicaragua un 31 de diciembre para cumplir la misión que su papá no pudo concretar en 1972.
Y lo logró. El hijo del excepcional jardinero derecho de los Piratas de Pittsburg y miembro del Salón de la Fama de las grandes ligas, arribó al país a las 10:50 el último día de 2005. Consigo trajo una donación de 16 mil libras de ayuda humanitaria, comida enlatada, agua, pañales, toallitas húmedas, ropa para mujeres, hombres, niños, infantes, zapatos, tenis, detergentes de limpieza, artículos de primeros auxilios, medicamentos, leche en polvo, entre otros.
“Mentalmente me comuniqué con él, tuve una conversación con él, ahí decidí que para cerrar este capítulo de mi vida tenía que llegar a Nicaragua un 31 de diciembre con ayuda para terminar su misión”, expresó a EL NUEVO DIARIO.
Su vuelo también tuvo contratiempos
Roberto Clemente Jr. cuando murió su papá tenía seis años. Él le advirtió que no volara. Irónicamente tampoco su viaje fue perfecto. El avión que había sido contratado para traer la ayuda, un día antes presentó problemas en un motor.
El vuelo de reposición sufrió una serie de atrasos, y cuando al fin salió de San Juan, Puerto Rico, los dos radares nicaragüenses no lo detectaban. La mamá de Roberto Clemente Jr. no encontró la calma hasta que pisó tierra nicaragüense.
“Mi mamá quiso estar ahí para despedirse, pero ella hasta que llamé no sé a qué hora de la madrugada, no estuvo nada de contenta de que saliera el 31 de diciembre, a como lo hizo mi padre. Salimos en la noche, y estaba ya oscuro, eran pasada las siete de la noche y eso todavía la puso más nerviosa. Todo lo que ocurrió hace 33 años, ocurrió ayer (31) también con nosotros. Es algo que siempre tuve en mi mente, pero estaba confiado que esa misión se iba a cumplir y así fue”, dijo.
La ayuda fue recibida por la ministra de la Familia, Ivania Toruño, en el salón de protocolo del aeropuerto internacional. Roberto Clemente Jr. agradeció el recibimiento que se le hizo.
“Mi padre se enamoró de Nicaragua tan pronto pisó el suelo, él siempre reconoció la labor de la gente nicaragüense, el esfuerzo para vivir cada día, por eso se enamoró de esta patria. Hace 33 años, salió hacia acá, luego de haber enviado varias avionetas, pero la ayuda no llegó a la gente que le hacía falta y por eso salió el 31 de diciembre. Hace 18 meses para ser exacto, tuve un despertar espiritual, por primera vez pude llorar a mi padre, después de tantos años, ahí fue cuando decidí: tengo que llegar a Nicaragua un 31”, explicó.
La familia Rodríguez que fundó el Projet Club Clemente, INC 3000 hits, ya tenía planeado este viaje a Nicaragua. Estaba previsto para el 2004, pero el tsunami en Asia lo evitó.
Presagio funesto se cumplió
¿Qué te contestó tu papá cuando le dijiste que no viajara?
“No te preocupes, que yo te veré cuando regrese. Y le dije que no, que ya sabía que no iba a regresar”.
Explicanos un poco cómo fue ese “despertar espiritual”.
Una amiga de la familia me recomendó ir a una sesión con un señor que te relaja, una cosa emocional, estás entrando a una meditación profunda y cuando comencé a meditar profundamente, él me guió a hacerlo, y los sentimientos llegaron a un sitio donde nunca habían llegado. Fue la primera vez que pude llorar, nunca había llorado por la pérdida de mi padre.
¿Nunca antes habías llorado?
Me acuerdo que cuando sucedió, me dijeron que tenía que ser fuerte y nunca lo lloré. Yo ya sabía, le había dicho a él que el avión iba a caer. O sea, ya estaba preparado para lo ocurrido, yo sabía que el avión iba a caer.
¿Cómo mirabas a Nicaragua después de la pérdida de tu padre?
“Por su amor a Nicaragua, le tenía buen sentimiento. No estaba en contra de Nicaragua en lo absoluto, porque Nicaragua no tenía la culpa de haber sufrido un terremoto. Al contrario sentí mucho lo que había ocurrido. Ya había estado en Nicaragua en un par de ocasiones y la gente aquí siempre ha sido muy buena conmigo, y el recuerdo que tienen de mi padre para mí es increíble, y el respeto que tienen todos los nicaragüenses hacia mi padre, donde quiera que voy encuentro un nicaragüense que lo lleva en el corazón”.
Tu viaje no fue tan perfecto, ¿qué pensabas durante todo el vuelo?
“Sentí lo que estaba pasando mi padre en ese momento. Estaba tan comunicado con él, que estaba viviendo lo que vivió ese día. Y lo que estaba en mi mente, era que esta vez sí iba a llegar, y él llegó conmigo anoche”.
¿Cuál fue tu primera impresión cuando aterrizó el avión?
“Llegamos, lo hicimos, y él estuvo conmigo sentado a mi lado, solamente sentí un peso tan y tan grande, salir de mi cuerpo, que para mí soy una persona diferente el día de hoy”.
Roberto Clemente y las personas que le acompañan estarán en Nicaragua hasta el 3 de enero. Van a reunirse con unos 150 jóvenes provenientes de distintos sectores de la población nicaragüense, los que van a intercambiar con ellos criterios y transmitir los valores y compromisos de la organización.