Nacional

Hubo discusión conyugal antes del incendio

* Llamas empezaron en la sala de la casa en Pennsylvania y Policía continúa investigaciones * El norteamericano insistió a su esposa nicaragüense para que se fuera con su hijo a vivir a EU * Familiares inconformes, porque Gobierno ha puesto oídos sordos a sus pedidos de repatriar cadáveres

Mauricio Miranda

Doña Juana María Lezama está desconsolada e indignada, porque después de enterarse del terrible incendio en que el que su hija Johanella, de 28 años, y el pequeño hijo de ésta, de apenas dos años, murieron calcinados en su casa en Delaware, Pennsylvania, no ha contado con el apoyo del Gobierno para tramitar el traslado de los cuerpos.
Johanella, originaria del municipio de El Rosario, Carazo, viajó con su hijo Johansel a Estados Unidos cuatro meses atrás para reunirse con su esposo, James Costa, estadounidense de 44 años. Según relató la señora, la llamada de la trágica noticia la recibió el mismo martes, pero a eso de la siete y media de la noche.
“Estábamos viendo la novela Pasión de Gavilanes, entonces me salí, porque mandé a uno de los chavalos a la venta a comprar cosas para preparar la cena”, relató la señora.
Según ella, ya había hecho varios intentos para comunicarse con su hija por teléfono, pero le preocupó el hecho de que nadie contestara. Fue por eso que tuvo un mal presentimiento cuando vio venir a otra de sus hijas con semblante funesto.
“Yo le dije a ella: me la mataron, se murió mi hija, decime la verdad”, relata. “Mirá -- me dice—acaban de llamar, pero dicen que hubo un accidente y que la Johanella se quemó con el niño”, relata entre sollozos lo que le dijo su hija.
Conoció a su esposo en Costa Rica
Según cuenta la adolorida madre, Johanella estudió en el colegio María Teresa de Calcuta, en El Rosario, Carazo. Sin embargo, tuvo que dejar el segundo año de la secundaria para trabajar y ayudarla con los gastos de la casa.
“Ella era muy trabajadora, era muy especial, buenísima conmigo”, recuerda, mientras se seca las lágrimas, acongojada y triste.
A la edad de 19 años, Johanella viajó a San José, Costa Rica, por sugerencia de una hermana que radicaba allá entonces. Trabajó como empleada doméstica. El pequeño Johansel fue el fruto de una relación que no duró mucho. “Mi nieto era lindo, quieto, bastante, quieto, así lo educó la madre”, comenta doña Juana María.
Tuvo que regresar por un tiempo a Nicaragua para acompañar a su madre, durante el tiempo en que uno de sus hermanos se recuperaba de un accidente en un hospital capitalino. “Después –- cuenta la señora-- se fue de nuevo para Costa Rica y allí fue donde conoció a James”.
Se conocieron en un casino, donde Johanella consiguió un mejor empleo, pero no mucho tiempo después regresaron a El Rosario, donde alquilaron una casa. El 23 de octubre de 2004 se casaron por lo civil. “Él era bien fino con ella, muy cariñoso, cada vez que venía me traía cositas, o salíamos con ellos, íbamos a la playa a Montelimar, a San Juan del Sur, íbamos todos en la camioneta”, cuenta doña Juana María.
“Usted no sabe cuánto quería yo a mi hija, no se imagina el dolor que siento --doña Juana detiene el relato para secarse las lágrimas de nuevo--. Ella me decía que iba a trabajar para que yo descansara, porque yo todo el tiempo trabajé, he vendido fresco de casa en casa, he vendido pan, en los juegos de béisbol he vendido de todo para cuidar a mis hijos, y eso era lo que ella me decía, que me quería ver descansando”.
Según doña Juana María Lezama, James Costa, el esposo de Johanella, la convenció de convivir junto con el pequeño en su departamento en Delaware, Pennsylvania. Viajó a Estados Unidos en agosto pasado.
De acuerdo a informaciones de un medio local, las investigaciones se estaban concentrando en la sala de la casa, donde se cree que inició el incendio. “Estamos indagando para conocer las potenciales fuentes de ignición y determinar las causas del siniestro”, declaraba a NBC10 Willard Preston, del departamento de bomberos de Delaware.
Según el medio local, se resguardaron todos los objetos que se pudieron utilizar en caso de que exista mano criminal. “La Policía dijo a NBC10 que recibieron una llamada para ir a la casa de Costa debido a una disputa doméstica, dos horas antes del incendio, pero declinaron hacer comentarios”, se lee en el reporte de NBC10.
En el mismo reporte, James Costa dijo lamentar la trágica muerte de Johanella y del pequeño Johansel. “Es muy difícil para mí, es muy difícil para mi familia, y estoy seguro que también para la familia de mi esposa en Nicaragua”, declaró el estadounidense. “Yo los amaba, los amaba incondicionalmente” añadió.
El gobierno les dio la espalda
Doña Juana María Lezama dijo no querer castigo en caso de que el incendio haya sido provocado. “Yo no pido nada para él, ni para su familia, porque allí están las autoridades y el verdadero es el de arriba”, dijo. “Esto ha sido muy duro, me dice la gente: ‘qué fuerte que sos’, el Señor me ha dado esa fortaleza, pero yo no sé, ¿qué puedo hacer?”, solloza doña Juana María.
Según ella, en la Embajada de los Estados Unidos le sugirieron visitar la Cancillería para agilizar los trámites del traslado de los cuerpos. “Allí nos dijeron que estaban de vacaciones, el portero nos dijo que todos estaban en sus casas y que no había nadie allí”, señaló.
Luego fueron hasta la casa del Vicepresidente de la República, Alfredo Gómez Urcuyo, para lograr apoyo con Cancillería. “Llegamos no para pedirle económicamente, sino para saber si podía ayudar con el señor Canciller, le llevamos una carta, pero nos dijo que no estaba atendiendo a nadie y que tenía dolor de cabeza, entonces nos venimos”, relata la desdichada madre.
Doña Juana María no podrá ver el sueño que tenía su hija: construirle una casa y que dejara de trabajar. “Yo lo que quiero es que me traigan a mi hija y a mi nieto, saber que la tengo aquí, porque allá no sé dónde van a botar esas cenizas”, suspiró.