Nacional

Trata de personas, mal que hay que detener


“Sandra” (como le llamamos en la historia para proteger su identidad) tiene 17 años, es de carácter retraído, expresa que le gusta oír música de moda (reggaetón), estudia quinto año y quizá pueda estudiar para ser abogada.
Lleva una vida normal, vive en casa de su madre, una señora humilde, de rasgos indígenas y estatura media, cuyo trabajo es palmear tortillas para mantener a Sandra y a sus otros 4 hijos.
“Sandra” en una adolescente de pocas palabras, de apariencia ingenua, alta, cabello corto, casi rubio, piel clara y manos muy hermosas. Quizá estas características le valieron para que fuese “captada y reclutada” por una proxeneta el año pasado, bajo la promesa y engaño de ir a trabajar como niñera a Guatemala, que al final resultó ser otra actividad.
El engaño
Confiesa que fue contactada en su barrio por una mujer llamada Jacqueline, quien le ofreció trabajar de niñera en Guatemala, ganando 300 dólares. Además, la mujer le dijo que podría estudiar sin problemas y llevar la vida que quisiera, sin que nada le hiciera falta.
Cuando Jacqueline la contactó ya estaba trabajando para convencer a una prima y a otras mujeres jóvenes, ofreciéndoles lo mismo: trabajos bien remunerados, y una vida donde podrían satisfacer todas sus necesidades.
El reclutamiento
“Jacqueline siempre llegaba al colegio a preguntarme si me iba a ir a Guatemala con ella. Como a las tres o cuatro semanas, le dije que sí, y una mañana me llamó, me pasó llevando en un taxi y me llevó donde una amiga de ella, luego llevó a otra mujer y al día siguiente junto a otras, nos trasladó en una excursión. Allí me dieron una cédula con otro nombre --era la identificación de una mujer de 22 años-- diciéndome que tenía que aprenderme los datos de la cédula”
“… pasamos las fronteras sin problemas, y a los dos días llegamos a Guatemala, primero nos llevaron a un hotel, luego a un night club, donde nos dijeron que íbamos a bailar desnudas y a meternos con hombres. Como mi prima y yo no quisimos nos encerraron en un cuarto, de donde no nos dejaban salir. Nos tenían vigiladas por hombres armados y sólo nos daban de cenar… a mí me amarraron y me hicieron cosas feas, y desde que nos llevaron al night club, no volví a ver a Jacqueline. Ella nos dejó y se regresó a Nicaragua…”
Obligada a bailar y tener sexo con hombres
“Después de un tiempo me obligaron a bailar y a meterme con hombres. Me dijeron que debía por el pasaje, documentos, alimentación y otros gastos 4,700 quetzales… después de eso, baile una semana, y conocí a un señor que me dio dinero para regresar a Nicaragua, pero no regresé inmediatamente sino como al mes, hasta que llegó Jacqueline a traerme.
Ella me dijo que sólo iríamos a Nicaragua a arreglar un problema porque mi mamá la había denunciado y querían echarla presa”
La angustia de la familia
Mientras se dio el reclutamiento y se cometía el delito de trata de personas contra “Sandra”, su madre en Nicaragua no sabía qué había pasado. “Al inicio creí que se había ido con un muchacho, pero al pasar los días me fui a preguntar a una compañera de clases, quien me dijo que la Jacqueline se la había llevado a Guatemala, entonces comencé la lucha; fui a denunciarla a la Policía, la interrogaron, también busqué ayuda en Casa Alianza y fui a organizaciones de Derechos Humanos”, afirma la madre de Sandra, quien después de un mes de insistencia, logró que Jacqueline se asustara y trajera de vuelta a su hija.
Éste es parte del testimonio brindado por una adolescente y su madre. “Sandra” fue víctima de trata y explotación sexual comercial.
A pesar de que convive con su familia y asiste a la escuela, y de que ha pasado un año desde que ocurrieron los hechos, Sandra siente que su vida cambió después que fue engañada y llevada a Guatemala, donde la maltrataron y explotaron sexualmente.
Dice que ahora en el colegio los maestros ya no son los mismos y ha costado que la acepten, por el contrario, la ven y la tratan distinto. El consejo que da a las jóvenes de su edad, es que “no se dejen engañar con promesas falsas, no confíen en personas que se acercan queriéndolas convencer de hacer cosas a escondidas o ilegales, y que siempre platiquen de esto con su familia”.
El caso de las excursiones Danelia
Hace unos meses se condenó a cuatro personas en el caso conocido como “Excursiones Danelia”. Una agencia de viajes que tenia reclutadas a cuatro adolescentes para ser llevadas a Guatemala para explotarles sexualmente, pero que producto del esfuerzo conjunto entre la Policía, la Fiscalía y Casa Alianza, después de un largo proceso de seguimiento, investigación y acusación, se logró la condena de Danelia de la Asunción Pérez y Jacqueline Carolina López, quienes fueron condenadas a ocho años de prisión, mientras que las hermanas Reyna Elizabeth y Johana Elizabeth Pérez fueron condenadas a cuatro años de cárcel por su participación como cómplices.
Las cuatro mujeres guardan prisión por el delito de “corrupción de menores”. Actualmente el proceso está en apelaciones.
Cabe mencionar que Jacqueline Carolina López es la misma que engañó, reclutó y se llevó a “Sandra”, la adolescente que brindó el testimonio de los múltiples abusos y violaciones de que fue víctima en un night club en la ciudad de Guatemala.
Por qué es necesaria la reforma de la legislación nacional
Actualmente en el Código Penal vigente existen dos artículos referidos a delitos sexuales; uno de ellos fue el usado en el caso de Excursiones Danelia --corrupción de menores--, el otro es “proxenetismo y rufianería”, el cual contempla penas de entre tres y seis años, lo que según expertos en el tema no es suficiente, ya que muchas veces los casos se pierden porque no está tipificada la figura para juzgarlos o porque al aplicarles la pena de proxenetismo, les aplican tres años; los condenados piden cambio de condena y salen libres a través de fianza.
Lo que se necesita es que se adecue la legislación en materia de delitos sexuales. En este sentido, desde 2004 fueron introducidas a la Asamblea Nacional mociones al Código Penal para que se castiguen estos delitos con penas más severas y se homogenice la legislación con respecto al resto de los países de Centroamérica, ya que actualmente tres países de la región (Nicaragua, Honduras y Guatemala) no cuentan con adecuaciones aprobadas para castigar la explotación sexual comercial y sus diversas formas, entre ellas la trata de personas.
“Al lograrse la reforma al nuevo Código Penal, se estarían tipificando delitos como actos sexuales con personas menores de edad, corrupción sexual de personas menores de 18 años, pornografía, promoción del turismo con fines de explotación sexual, y, por supuesto, la trata de personas con fines sexuales, y al fin habría las herramientas necesarias para sancionar a los delincuentes que cometen estos delitos, sin que salgan libres o se les conmute la pena, que es lo que casi siempre pasa, que son dejados libres porque no se encuentra la figura para condenarlos o pagan fianzas”, expresa Evelyn Palma, Directora de Asesoría Legal de Casa Alianza, organización que dio seguimiento y acompañó el caso de Excursiones Danelia.
¿Qué se está haciendo?
Actualmente existen esfuerzos para trabajar y ganarle la batalla a este flagelo, uno de ellos es la Coalición Nacional contra la Trata de Personas, conformada por diferentes organismos de la sociedad civil e instituciones del Estado en febrero de 2004.
Según María Gabriela Zúñiga, Directora de Programa del Ministerio de Gobernación, instancia que coordina la coalición, “en la Coalición se unieron diferentes instancias para trabajar conjuntamente y poder articular, por ejemplo, propuestas jurídicas (mociones) para adecuar la legislación nacional, así como coordinar entre todos los miembros, campañas de prevención para proteger a posibles víctimas, o activar un sistema de atención, ayuda y sanción en casos de trata de personas”
En este sentido, Migración, MiFamilia y miembros de la coalición, con el objetivo de prevenir la trata y el tráfico de personas, a finales del año pasado implementaron el Plan Frontera, el cual brindó asistencia a casi 1000 casos de niños, niñas y adolescentes que fueron deportados, mayormente por la frontera de San Carlos, provenientes de Costa Rica.
“Migración está trabajando el tema de trata en dos vías: a través de la articulación de acciones con otras instancias y haciendo prevención en las fronteras. Estamos capacitando a todos los funcionarios de todos los niveles para detectar casos de trata. Nuestros funcionarios de Migración están alertados para no dejar pasar y actuar, por ejemplo, cuando menores de edad van acompañados con hombres que se hacen pasar por padres o familiares, o cuando van con cédulas falsas, que son los casos mas frecuentes”, expresa el señor Rogelio Morales, Director de Fronteras de Migración y Extranjería.
En el ámbito centroamericano existen diversos esfuerzos regionales para combatir el problema. En 2004, la Organización Internacional de Migraciones (OIM) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) conjuntamente con OCAM (Directores de Migración de Centroamérica) desarrollaron materiales de difusión para todos los agentes de migración, y, además, realizaron dos talleres en cada país para estos funcionarios sobre la problemática de la explotación sexual comercial y la trata de personas menores de edad.
También existen esfuerzos de articulación entre la Policía y Migración para combatir la trata de personas. Recientemente se realizó en Guatemala el Primer Encuentro Regional de Policía y Migración sobre trata de niños, niñas y adolescentes.
La doctora Rosa Mª. Sánchez, consultora de Save the Children, organismo que promovió el encuentro, expresa que como resultado de todo el esfuerzo “se espera motivar a los Gobiernos Centroamericanos a la formulación e implementación de políticas y prácticas para proteger a las víctimas, promover campañas de prevención, dar más información sobre las entidades responsables, de manera que se genere más denuncias en la población y se vaya rompiendo la barrera del temor”.
En todo este fenómeno de trata de personas no hay que descartar que existen redes organizadas con muchos recursos, buscando a personas nacionales, mayormente adolescentes del sexo femenino o mujeres jóvenes, para reclutarlas a través de ofertas de trabajo y promesas de una mejor vida en el exterior.
Así lo afirma la doctora Sánchez: “Somos país de origen y reclutamiento, así como país de tránsito de víctimas de trata, que son trasladadas la mayoría de las veces ilegalmente, o en otros casos hasta con la autorización de las familias, son raptadas o engañadas, luego estas personas son reportadas como desaparecidas, entonces no hay que desvincular el tema de trata con desaparecidos, tráfico de personas y migración ilegal”.
Qué se requiere para ganar la batalla a la trata
Además de la adecuación de la legislación nacional se requieren mecanismos de investigación policial no tradicionales, recursos para dar seguimiento, articulación de acciones y armonía legislativa entre los países para que exista apoyo entre las fiscalías, la Policía, Migración y las organizaciones, así como campañas de prevención y promoción de la denuncia.
Qué hacer y a quién acudir
Lo primero es buscar acompañamiento de organizaciones que trabajan el tema de derechos humanos, denunciar el caso y a las personas involucradas en las delegaciones de la Policía Nacional o en las comisarías de la Mujer y Niñez o ante la Fiscalía, que es la instancia responsable de dirigir la investigación policial, así como brindar toda la información necesaria a la Fiscalía, para que ésta reúna las pruebas necesarias para completar la acusación.

Qué es la explotación sexual comercial
La explotación sexual comercial contra niños, niñas y adolescentes ocurre cuando una persona con la promesa de pagar (en dinero o en especie) o bajo amenaza, los utiliza en actividades sexuales.
Según la OIT, la explotación sexual comercial es una forma de violencia sexual, explotación económica, asemejada a la esclavitud, viola los derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes y los convierte en una mercancía sujeta a los poderes de otras personas que generalmente suelen ser adultas.
Entre los tipos de explotación sexual comercial están las relaciones sexuales remuneradas, la pornografía infantil y la producción de espectáculos sexuales, y las modalidades en que se presenta son: actos sexuales con personas menores de edad, corrupción sexual de personas menores de 18 años, pornografía, promoción del turismo con fines de explotación sexual y la trata de personas con fines sexuales.
Qué es la trata de personas
Es el traslado de personas a lo interno o fuera de país con fines de explotación sexual, explotación laboral o extracción de órganos, entre otros fines de explotación. Generalmente media el engaño, promesa de pago, presión o chantaje. En el caso de las personas menores de 18 años siempre es “trata”, aún en los casos donde no se ha engañado, forzado o presionado el traslado. El simple hecho de trasladar a una persona menor de 18 años con el fin de someterle a una situación de explotación configura la trata.
Desde 2003 hasta la fecha, Casa Alianza Nicaragua ha presentado 15 casos de trata de personas menores de 18 años. Sólo en el caso de Excursiones Danelia, hay condenados y guardan prisión cuatro personas.