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Opus Dei cabildeó a favor de Ratzinger

* Campaña “electoral” fue a nivel mundial e incluyó golpes bajos contra aspirante argentino, a quien le inventaron mal de Parkinson para descalificarlo * El ahora Papa ya había afirmado en 1978 que “no es el Espíritu Santo el que dicta a los cardenales el nombre del nuevo Papa”, como solía defender la Iglesia

Río de Janeiro / EL PAÍS
Uno de los cuatro cardenales brasileños que participaron al cónclave que nombró Papa al cardenal alemán Joseph Ratzinger, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha revelado que el elegido había hecho una campaña electoral a escala mundial con ayuda del Opus Dei.
El cardenal pidió al periodista Gerson Camarotti, del diario O Globo, que mantuviera su anonimato, porque está castigado quebrantar los secretos de un cónclave. Los cuatro cardenales brasileños que participaron en la elección papal fueron el arzobispo de Sâo Paulo, Claudio Hummes, que según dichas revelaciones había obtenido cinco votos; el arzobispo de Río, Eusebio Oscar Sheid, simpatizante del Opus Dei; el arzobispo de Salvador de Bahia, Geraldo Majella Agnelli, actual presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil, y el arzobispo emérito de Brasilia, José Freire Falçâo.
Campaña electoral en toda forma
Según el anónimo cardenal, Ratzinger había preparado una campaña electoral en toda regla para conseguir el papado, con la ayuda fundamentalmente de los principales cardenales de la Curia y de los grandes movimientos de la Iglesia de corte conservador, “principalmente del Opus Dei”. Así, los movilizados por Ratzinger trabajaron en todos los continentes para impulsar a los cardenales menos progresistas para elegirle.
Tenían el mandato de Ratzinger para asegurar que “aceptaba la candidatura”. En Latinoamérica se movilizaron especialmente los cardenales Alfonso Trujillo, de Colombia, y Jorge Arturo Medina, de Chile, ambos del Opus Dei. En Europa fue muy activo el austriaco Christoph Schoenborn, a quien Ratzinger había colocado en Viena para frenar los movimientos progresistas de la diócesis.
La campaña se hacía en cenas y encuentros en conventos e institutos religiosos. La estrategia era llegar al cónclave con la idea de que Ratzinger era uno de los favoritos y exaltar todas las cualidades del candidato. El mayor problema, afirma la fuente brasileña, fue convencer a los cardenales de que no era verdad que Ratzinger rechazaba ser Papa por motivos de edad y de frágil salud, como afirmaba la prensa.
Cuando se abrió el cónclave, y tras haber Ratzinger como decano prohibido a los cardenales hablar con los medios de comunicación, existía ya la convicción entre el electorado de que el purpurado alemán aceptaba el nombramiento. La campaña había funcionado y se presentaba a Ratzinger como “el mejor teólogo del cónclave” y el mayor seguidor del pontificado de Juan Pablo II.
Un falso Parkinson
El cardenal brasileño asegura que, cerradas las puertas del cónclave, continuó discretamente la campaña a favor de Ratzinger durante comidas y cenas. En sus revelaciones, el elector brasileño confirma algunas indiscreciones de la revista italiana Limes, como que Ratzinger fue finalmente elegido con 84 votos de los 115 cardenales presentes y que su contrincante no había sido el cardenal jesuita Carlo Maria Martini, sino el también jesuita arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, que llegó a tener en el tercer escrutinio 40 votos. Martini había llegado sólo a nueve. Según el cardenal brasileño, a Martini no le benefició el hecho de que “'caminaba con bastón” y que los amigos de Ratzinger habían hecho correr la voz de que sufría de Parkinson.
Uno de los argumentos de los partidarios de Ratzinger fue que el cardenal alemán iba “a tener valor para reformar la Curia descentralizando más el poder de Roma”, promesa que los electores de Ratzinger están aún esperando.
Según informó el lunes O Globo, que el domingo había publicado las revelaciones del cardenal, a algunos obispos brasileños consultados sobre el caso “no les extrañó que hubiera cardenales que hicieran campaña electoral a favor de Ratzinger” y recordaron que el cardenal alemán ya había afirmado, en 1978, que “no es el Espíritu Santo el que dicta a los cardenales el nombre del nuevo Papa”, como solía defender la Iglesia.
La Conferencia Episcopal de Brasil (CNBB) ha reconocido en el diario la importancia que tuvo el Opus Dei en la elección de Benedicto XVI, porque la Obra “goza de gran prestigio en el Vaticano, principalmente entre los cardenales más conservadores”.
Nunciatura no responde
Interrogada la Nunciatura en Brasilia sobre las revelaciones del cardenal, dijo que no iba “a responder sobre el tema de los secretos del cónclave que eligió a Benedicto XVI”. Por su parte el Presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Majella, uno de los cuatro brasileños que asistieron al cónclave ha declarado que no cree que un cardenal haya podido hacer tales revelaciones sabiendo las graves penas canónicas que pesan sobre quienes rompen el secreto sobre la elección del Papa.
El pasado día 17, el cardenal arzobispo de Rio, monseñor Oscar Sheid, salió en defensa del Opus Dei y arremetió contra quienes lanzan campañas contra su fundador Josemaría Escrivá. En un artículo, Sheid afirmó que los miembros del Opus viven hasta las últimas consecuencias la fidelidad al magisterio eclesiástico y que eso “desagrada a ciertas corrientes de pensamiento en boga”.