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Cable energizado les cambió la vida

* Valiente chavalo salvó a amiguita, pero también resultó lesionado * Falta de sentencia judicial ha impedido que Unión Fenosa asuma pago por indemnización * Niña requiere costoso tratamiento de cirugía plástica en su abdomen

LEÓN -La vida cambió para dos niños de la comarca Las Marías, tras un accidente que quizás nunca olviden.
“Escuché unos quejidos y vi que Valeria temblaba dentro de la pila, me acerqué y vi que estaba agarrada de un alambre, la tomé fuerte de la mano para soltarla y no supe qué pasó después”, recuerda José Román, un niño de once años que sin temor alguno intentó liberar a su amiguita de un cable.
El episodio ocurrió en la comunidad “Los Mangles”, hace once meses, cuando Valeria Velázquez, de 10 años, se bañaba a orillas de una pileta. La madre recuerda que un cable se desprendió y cayó justo donde estaba la pequeña, quien recibió la fuerte descarga eléctrica que le provocó una gigante lesión en el abdomen.
“Me avisaron del accidente, cuando llegué a la casa los dos niños estaban pegados, un vecino logró rescatarlos con una vara. Los llevamos al hospital casi muertos”, narró María de los Ángeles López Pérez.
Varias operaciones
Valeria fue la más perjudicada, ya que perdió el dedo pequeño de su mano izquierda, quemada casi en su totalidad.
Ha sido sometida a varias operaciones reconstructivas con apoyo de cirujanos plásticos. Pero el gigante “cráter” -como lo describe su progenitora- que tiene en el abdomen, amerita otras intervenciones.
Al igual que la familia de José Román, carecen de recursos, inclusive para estar viajando a consultas a León.
“Los tratamientos son caros y ya no podemos más, mi hijo necesita una última intervención, no hemos llegado a ningún arreglo con Unión Fenosa, a la cual demandamos para que asuma las consecuencias del accidente causado por negligencia en el tendido eléctrico”, refirió la madre del niño, Dora Aguilar Mena.
El abogado que lleva el caso, licenciado Benito Lacayo, externó que la empresa energética “está dando largas al asunto” y que el juicio marcha lento pese a la urgencia de que los niños reciban el tratamiento.
Daños psicológicos
José tiene quemados algunos de los dedos de la mano derecha, lo cual le dificulta escribir. Dejó el tercer grado y no quiere volver a clases, porque los niños lo molestan.
Valeria necesita una malla permanente en la mano que frecuentemente le duele. Tiene pesadillas y llora mucho. Confiesa que le incomoda verse la gran cicatriz en el estómago y que desea mejorar su aspecto.
Unión Fenosa dispuesta a asumir.
El gerente del Distrito Occidente de Unión Fenosa, ingeniero Basilio Zapata, aseguró que la empresa está dispuesta a asumir su responsabilidad, no obstante esperan una sentencia del juicio iniciado por los perjudicados.
El ingeniero Zapata indicó que hubo negociación hace meses, pero que los costos solicitados de dos millones, y novecientos mil córdobas para la niña y el niño, respectivamente, eran demasiado altos.
“Por tanto, decidimos presentar el caso ante la aseguradora que tenemos y llegamos a proponer dos millones, y 400 mil córdobas, lo cual no fue aceptado por los representantes legales de los afectados e iniciaron la demanda contra la empresa”.
Mientras las partes continúan el proceso, Valeria y José Román esperan en silencio una pronta respuesta para superar el daño físico.