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Darwin gana su primera batalla judicial en EU


La teoría del ‘diseño inteligente’, nuevo rostro científico del creacionismo norteamericano, salió el martes derrotada en un tribunal de Harrisburg (Pensilvania, EU), tras un juicio que había suscitado una gran expectación por ser el primero en que ese movimiento académico se sometía a un dictamen judicial. El juez de distrito John Jones III sentenció que el Consejo de Educación de Dover no puede, como pretendía, abrir las aulas a la enseñanza del ‘diseño inteligente’, que sostiene que los seres vivos son demasiado complejos como para haberse generado por los mecanismos evolutivos propuestos por Darwin.
‘Los objetivos laicos aducidos por el Consejo de Educación no son más que una excusa para su objetivo real, que era promover la religión en las aulas de la escuela pública’, escribe el juez Jones en su sentencia de 139 páginas. La resolución judicial puede enfriar otras iniciativas estatales de los partidarios del diseño inteligente, próximos a la derecha religiosa de EU.
A principios de noviembre, el Consejo de Educación de Kansas aprobó por seis votos a cuatro una propuesta para enseñar en los institutos la teoría del ‘diseño inteligente’ como una explicación científica de la vida. El Consejo de Dover, al que se refiere la sentencia judicial del martes, ya lo había hecho hace un año. Los consejos de educación no pueden dictar qué se enseña a los alumnos de las escuelas públicas, pero sí definir qué conocimientos deben acreditar para pasar los exámenes estatales.
El pasado 1 de agosto, el presidente George Bush hizo unas declaraciones en defensa de la enseñanza de ‘ambos, el diseño inteligente y la evolución, de modo que la gente pueda entender de qué va el debate’. El juez Jones, que fue nombrado para el cargo por Bush en 2002, escribe en su sentencia del martes: ‘Los estudiantes, los padres y los profesores del distrito escolar de Dover merecían algo mejor que ser arrastrados a este torbellino legal, con el consiguiente y completo desperdicio de recursos monetarios y personales’.
Los partidarios del ‘diseño inteligente’ también habían logrado que en los textos de ciencias de las escuelas públicas del distrito se agregara un aviso en el que se indicaba a los estudiantes que ‘la teoría de la evolución es sólo una teoría, no un hecho científico’. Durante seis semanas, el tribunal escuchó a testigos de ambas partes en un juicio seguido con atención en otras partes del país, donde la controversia continúa, promovida por grupos religiosos que ven en las teorías darwinianas una amenaza a sus creencias. En su dictamen, Jones afronta la cuestión fundamental de si el ‘diseño inteligente’ es ciencia, para responderse: ‘Hemos llegado a la conclusión de que no lo es, y además de que el diseño inteligente no puede desacoplarse de sus antecedentes creacionistas y, por lo tanto, religiosos’.
El distrito escolar, cuyo Consejo de Educación ya ha sido en su mayor parte desalojado del cargo por los votantes, había sido demandado por un grupo de 11 padres que aducían que la enseñanza del ‘diseño inteligente’ es inconstitucional, y que no tiene cabida en el programa de biología. El juez les ha dado ahora la razón.
‘Es una victoria para la enseñanza, una victoria para la ciencia y una victoria para la enseñanza de la ciencia’, comentaba Christy Rehm, una de las demandantes, informa Reuters. La Unión Americana para la Separación de Iglesia y Estado señaló que la sentencia es ‘un notable revés para los esfuerzos de la derecha religiosa de colar en la escuela pública sus dogmas fundamentalistas bajo el disfraz de teorías científicas’.
Casey Luskin, un portavoz del Discovery Institute, principal lobby del ‘diseño inteligente’, comentó: ‘El juez cree que el diseño inteligente es una explicación sobrenatural, pero está claro que no lo es. Por lo tanto, toda su decisión está basada en una percepción errónea de la teoría. Legalmente hablando, esto no es de ningún modo el final del asunto’. Jones sólo tiene jurisdicción sobre parte de Pensilvania.
‘Sacar la Biblia y el Génesis fuera del debate’
J. S., Madrid.- La respuesta del Instituto Discovery, cuartel general del nuevo creacionismo, a la sentencia del juez John Jones III contra la enseñanza del ‘diseño inteligente’ en el distrito de Dover (Pensilvania) ilustra a la perfección la estrategia relativamente sutil de este movimiento. Uno de los portavoces más destacados del instituto rechazó el martes el dictamen del juez Jones, porque se basa en la ‘percepción errónea’ de que el ‘diseño inteligente’ es una explicación sobrenatural, ‘cuando está claro que no lo es’. Pero entonces, ¿de qué estamos hablando?
El ‘diseño inteligente’ pretende triunfar allí donde fracasó el creacionismo presentándose como una mera crítica científica a la teoría de la evolución de Darwin, que es uno de los fundamentos de la biología moderna. Se trata de una estrategia muy bien calculada por el inventor del movimiento, el profesor de Derecho Phillip Johnson, ya retirado de la Universidad de California en Berkeley, que definió así el truco: ‘Para ganar hay que sacar la Biblia y el Génesis fuera del debate, y formular los argumentos de modo que suenen aceptables en el mundo académico’.
El Instituto Discovery, que está constituido por cristianos conservadores y cuenta con cuatro millones de dólares anuales para ‘derribar no sólo el darwinismo, sino también su legado cultural, se apoya en científicos cristianos como Michael Behe, autor de La caja negra de Darwin, un libro que pretende inferir la existencia de un ‘diseñador inteligente’ a partir de la complejidad de los sistemas biológicos.
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