Nacional

Falleció la actriz Esperanza Román

* Tenía 83 años y fue una de las grandes voces de la radio

Valeria Imhof

Fue la primera actriz de radio de Nicaragua. Llevó el teatro en la sangre, estudiando con devoción cada papel que le asignaban. Sus últimos días los dedicó a reencontrarse con su familia porque se acercaba la Navidad, y era el momento oportuno de estar junto a sus hijos y nietos. Doña Esperanza Román, viuda de Sánchez, murió con la tranquilidad de haber cumplido con su misión: reivindicar el teatro y hacer de esta profesión uno de los motivos de su existencia.
“Ella estaba muy contenta, pensaba en la vida, no en la muerte”, dice su hijo Ricardo Wheelock Román.
Doña Esperanza falleció el viernes en la madrugada de un derrame cerebral, a los 83 años. Había nacido un 31 de mayo de 1922. Comenzó trabajando en radio cuando la televisión no existía en Nicaragua, deleitando a miles de oyentes de la Radio Mundial, Radio Panamericana, Estación X y Radio Managua, entre otras.
La periodista Mayra Santos la recuerda como una persona extraordinaria, con un gran talento natural y muy dedicada a la pasión que la acompañó toda su vida: el teatro. “La radiodifusión está de duelo, ha perdido un elemento extraordinario no sólo como artista sino como persona y ese es legado que tenemos recoger y divulgar”, señala Santos, dolida por la muerte de su compañera y amiga.
Vivía los personajes
Santos la conoció en 1964 haciendo teatro, aunque doña Esperanza ya era una persona de gran trayectoria como actriz. “Era muy esforzada por memorizar su parlamento y sacar del interior su personaje. Lo vivía, lo reflejaba y lo manifestaba de una manera increíble como lo hacían las actrices de aquella época”, rememora Santos.
Una de las últimas obras en las que trabajaron juntas fue “Antígona en el Infierno”, de Rolando Steiner, y dirigida por Javier Amor, obra que fue presentada en varios teatros de Nicaragua.
Sus últimos días, doña Esperancita, como la llamaban cariñosamente, los dedicó a escribir, aunque de joven hacía libretos incluso hizo estudios de periodismo. “Era una estudiosa incansable, le gustaba leer mucho y su trabajo en radio lo hacía con una pasión desmedida”, dice Santos.
Doña Esperancita marcó un hito en la historia de la radiodifusión nicaragüense. Los que la conocieron sostienen que poseía un talento natural que combinaba con su pasión por el estudio. A doña Esperanza le sobreviven tres hijos: Ricardo Wheelock Román, Jaime Wheelock Román y Rodríguez Sánchez Román.
Sus restos serán sepultados en el cementerio de Jinotepe, ciudad a la que ella le dedicó uno de sus últimos libros.