Nacional

Ex tesorera detalla saqueo de la Portuaria

* Luis González Barberena ordenaba el cambio de los cheques cuya defraudación pasa de los 20 millones de córdobas * Le decían que era para el APRE lo que ahora ha negado Zelaya Blanco o para hacer desaparecer sindicatos

Ismael López

La ex tesorera de la Empresa Portuaria Nacional (EPN), Mirna Montenegro, declaró en la Policía, que los cheques que cambió --por más de 20 millones de córdobas-- se los entregó a Luis González Barberena, ex gerente financiero de esa empresa, quien una vez le habría manifestado que eran para la campaña del oficialista Alianza por la República (APRE), específicamente para el lanzamiento de la candidatura de José Antonio Alvarado.
Montenegro declaró ante la Dirección de Auxilio Judicial, y dijo que todos los cheques que cambió, porque salían a su nombre de la Portuaria de Granada, fue por instrucciones de González Barberena, quien le decía que eran por órdenes de la presidencia ejecutiva que ocupaba Roberto Zelaya Blanco.
De la EPN salieron bajo la administración de Zelaya Blanco (2000-abril de 2005) más de 100 cheques por más de 20 millones de córdobas, cuyo paradero se desconoce. También compraron dos terrenos que no necesitaban --uno en Managua y otro en Corinto, Chinandega--, en más de tres millones de dólares (más de 51 millones de córdobas). El de Corinto, según catastro municipal, no valía ni dos millones de córdobas, y repartieron millones para desaparecer a los sindicatos, entre otras irregularidades.
Cambiaba y entregaba el dinero
Montenegro dijo en su declaración, a la que EL NUEVO DIARIO tuvo acceso, que los cheques que salieron de la portuaria de Granada fueron solicitados por González Barberena, luego éste la llamaba a su oficina y le pedía que los cambiara y que el dinero se lo llevara a su despacho.
En ocasiones, González Barberena le habría instruido cómo quería los desgloses. En otras le orientó que quería dólares. Siempre pedía 9 mil 500 dólares (casi 162 mil córdobas), según Montenegro.
Los cheques se cambiaban en la casa matriz del Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro), y la acompañaba siempre el chofer de la gerencia financiera, Gabriel Collado, que también cambió varios cheques que salieron de la portuaria de Granada, cuyo paradero se desconoce.
Al regresar entregaba el dinero en efectivo a González Barberena. Cuando le preguntaba que cómo se soportarían esos gastos, cómo se rendirían cuentas de esas transferencias, le contestaba que no se preocupara, que eran gastos operativos solicitados por la presidencia ejecutiva de la Portuaria, por tanto se tenían que hacer, y que ellos adjuntarían los documentos relacionados con tales gastos, aseguró Montenegro.
Zelaya Blanco niega todo
Zelaya Blanco continuó diciendo ayer que él no sabía de esas operaciones y que se informó de los cheques a través de los medios. Negó que algunos cheques hayan sido para la campaña de José Antonio Alvarado, a quien llamamos ayer pero no contestó a un mensaje que le dejamos en su móvil.
González Barberena un día le dijo, según Montenegro, que mientras menos gente supiera de las transferencias mejor, y le aclaró que su trabajo era cumplir las órdenes.
Montenegro dijo, ante los investigadores de la Policía y la Procuraduría, que una vez cambió un cheque proveniente de la Portuaria de Bluefields, e inmediatamente entregó el dinero a González Barberena, quien le expresó que eran para finiquitar un problema laboral con los sindicatos.
En la administración de Zelaya Blanco se “cañoneó” a dirigentes sindicales para que autodesaparecieran. El encargado de esa “misión” fue Walter Villarreal, un ex funcionario de la Portuaria muy ligado a Zelaya Blanco, que ha sido señalado de varias irregularidades.
Villarreal para concretar su misión contrató a Pedro Lagos, un abogado experto en Derecho Laboral, a nombre de quien salieron más de tres millones de córdobas de la portuaria de Bluefields en concepto de “gastos legales”.
Las triangulaciones
Del Puerto de Corinto --el más rentable del país-- y de otros puertos se hacían transferencias para la administración portuaria de Granada, donde está un puerto que no es rentable y que es subsidiado.
La gerencia de cada puerto solicitaba a la gerencia financiera de la EPN, donde operaba González Barberena, transferencia de fondos “por X cantidad, el gerente financiero autorizaba la transferencia y la pasaba a tesorería en donde al pie del documento le enviaban un escrito que decía proceder, a lo que ella solicitaba a presupuesto una orden de pago por el monto autorizado a transferir, la firmaba como solicitante y la remitía nuevamente a presupuesto”, explicó Montenegro en su declaración.
Después de varios procedimientos administrativos, González Barberena, como firma B, y Zelaya Blanco como A, firmaban los cheques, luego la cajera, María Mendoza Castillo lo endosaba para ser depositado a la cuenta respectiva de cada puerto.
Así se hicieron las transferencias hacia la Portuaria de Granada, de donde luego salían los cheques a nombre de Montenegro y Collado.
“Ella consideró todo el tiempo que como tesorera más que todo ejercía como pagadora y en hacer diligencias en los bancos. Cuando se hacía el cheque a su nombre la mandaban rápidamente, ya que les urgía el cambio de los mismos”, dice el informe policial.
También “autorizó que revisen en todos los bancos del país o fuera del país cuentas bancarias a su nombre o de su esposo o de sus hijos o de su ex esposo o de cualquier familiar que exista con movimientos de dinero con cantidades significativas y que se relacionen al fraude cometido a la Empresa Portuaria Nacional.
¿Qué se hizo Barberena?
En la casa de Montenegro en Managua dicen que no está en el país. Sin embargo, desde que rindió declaración a Auxilio Judicial no registra salida, según información de Migración y Extranjería.
Una persona que se identificó como su hija, dijo el sábado en la noche, que Montenegro era inocente, y culpó de todo a González Barberena, un ex funcionario de quien nadie da razón, ni el propio Zelaya Blanco.