Nacional

Pólvora y fuego mortal

* Sobrevivientes afirman que las víctimas fatales se quedaron a intentar apagar el incendio con los extinguidores * La Policía encontró dos casas más donde se guarda pólvora ilegalmente * La casa era alquilada por una familia de León que venía todos los años a ganarse la vida de esa manera

Silvia Carrillo

Un voraz incendio en una bodega ilegal, ubicada en el barrio Santo Domingo, de Managua, frente a la iglesia que lleva el mismo nombre, enlutó a dos familias, cuando los jóvenes William Fletes Salinas, de 30 años, y Jorge Carrión, de 27, fueron devorados por las llamas.
Los acontecimientos ocurrieron ayer sábado a eso de las ocho y treinta de la mañana, cuando Félix Antonio Huete Blanco, uno de los sobrevivientes, hizo presión sobre una de las cajas que en ese instante estaba acomodando en la bodega.
Huete dijo que en el momento del siniestro se encontraba en compañía de los dos fallecidos y la adolescente Silvia Lisette Centeno, a quien logró rescatar antes que las llamas acabaran con su vida.
Según las explicaciones del joven, cuando el fuego comenzó a expandirse trataron de apagarlo con los extinguidores, pero todo fue en vano.
“Les dije que nos saliéramos de la casa, porque todavía estábamos a tiempo, pero ellos dijeron que tratarían de apagar el fuego”, dijo.
La casa donde ocurrieron los hechos era alquilada por Rosa Fletes Salinas, madre de William Fletes, quien desde hacía más de cinco años se había dedicado a vender pólvora, sin imaginar que ese negocio le arrebataría a su hijo.
Ante la noticia, la señora reaccionó con gritos desgarradores. “Mi muchachito lindo, Dios mío, ¿por qué se murió?”, decía la desconsolada madre.
Vecinos del lugar alegaron que doña Rosa alquilaba la casa por necesidad, porque ellos son originarios de León y siempre aprovechaban las fiestas navideñas para vender sus productos.
Dos bodegas ilegales más
La Policía Nacional, que hizo presencia en el lugar, encontró además de la bodega ilegal de doña Rosa Fletes, dos sitios más que no contaban con la autorización de las autoridades policiales y la Alcaldía. Además de considerarse prohibida la existencia de un expendio de pólvora cercano a los puestos de venta.
De los tres puestos ilegales, incluyendo el lugar donde ocurrió el siniestro, la Policía decomisó cuatro mil córdobas en pólvora a la señora Sonia Guerrero.
Ante tal situación, el director de la Dirección General de Bomberos, Héctor Sevilla, dio a conocer que van a convocar a reunión a todos los vendedores de pólvora en Managua, para determinar cuántos de éstos tienen bodegas ilegales, y con ello aplicar sanciones.
Sevilla explicó que un establecimiento de pólvora no debe estar cerca de la bodega, porque la Ley 510, referida al control de armas y explosivos, establece que: “Los expendedores de pólvora deberán mantener en sus puestos de venta el inventario mínimo del día y no abastecerse de los productos en bodegas cercanas a sus lugares de venta”.
El comisionado Luís Barrantes, de la Estación Cuatro de la Policía, dijo que continuarán con las investigaciones hasta que se determine con exactitud el origen de la tragedia.