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¿Ratas acuáticas “roen” turismo?

* "Esto se ha convertido en un chiquero, atentando contra millonarias inversiones en hoteles, restaurantes y hasta estación biológica”, señalan * Representante de Nicanor niega acusaciones y dice que turistas se han interesado más bien en ver cómo funciona proyecto

Edwin Sánchez

La bahía de San Ramón, en la parte sur de la Isla de Ometepe, hasta hace una semana era una suerte de paraíso, con sus playas, hoteles, albergues y hasta una estación biológica donde estudiantes norteamericanos hacen sus pasantías. Hoy, denuncian desde allá, se ha convertido en un chiquero acuático y hasta en campo de concentración.
No obstante, un representante de la empresa Nicanor, dueña de la concesión para producción de tilapia a lago abierto, negó que causen daño alguno, que están bien retirados de la costa y que el turismo sigue desarrollándose sin problemas.
El inversionista Carlos Coronel Kinloch dijo que a pesar del rechazo de la Alcaldía de Altagracia a la solicitud de expansión de la empresa Nicanor, ésta finalmente obtuvo un permiso por otras vías.
Coronel Kinloch informó que afecta a la población, a los sitios turístico de San Ramón, un pueblo ubicado casi al pie del volcán Maderas. “Es la zona del sur la de más auge turístico de la isla, donde se localiza la famosa cascada. Aquí se han hecho las más millonarias inversiones en restaurante, hoteles y albergues, donde incluso la población ha hecho lo suyo creando hospedajes para mochileros”.
Entre los que ahora son afectados por “la invasión de las ratas acuáticas” están César Riguero y Ervin González, quienes construyeron un hotel de un millón de dólares, a donde llegan turistas tanto nacionales como extranjeros. Además, hay otra infraestructura más al sur de un millón de dólares, y se cuenta la Estación Biológica de Ometepe, de René Molina.
A ese centro científico llegan al menos 30 universitarios de Estados Unidos, con sus profesores. Por ejemplo, son estudiantes de las universidades de Mobile, de Colorado y de Washington. Ahí permanecen dos o tres meses, en cursos de verano, de biología, botánica, ictiología y primatología.
Asimismo, se encuentran los albergues de Chico Jarquín y de don Cipriano Aguerri. “Es una bahía que se ha desarrollado turísticamente con hotelería”, dijo.
“En vez de irse al sur, más deshabitado, vinieron a San Ramón, porque allá las olas son más agitadas, y eso significaría colocar jaulas más costosas. Ellos han hecho una trampa y han corrido al norte en busca de aguas más tranquilas para operar con su nueva concesión”.
Cierran bahía
David Sena, de la empresa Nicanor, al ser consultado sobre el nuevo permiso, dijo que hay información “en las instituciones pertinentes respecto de qué hemos hecho en relación de nuestro permiso, nuestra concesión, pero quiero decir que en ningún momento hemos bloqueado nada. Ni una boya ni 16 pueden bloquear una bahía bastante grande”.
“De un proyecto complementario con el que se convivía, se vuelve proyecto antagónico, mata los proyectos turísticos, al pueblo y a la gente. Bloquean el paisaje por un montón de ratas de agua. Y además ponen un barco con gente armada con escopetas para que no roben las boyas”, se quejó Coronel Kinloch.
Han hecho prácticamente un campo de concentración. El joven empresario dijo que la gente protestó y “lograron que quitaran un poquito las boyas”.
Por su parte, Sena indicó que se han reunido con los inversionistas para buscar de alguna manera acomodar las preocupaciones de ellos. “Los dos proyectos --(el) de turismo y el nuestro-- pueden existir en conjunto”.
“No hay daños”
Al señor Sena le preguntamos: ¿No se ha hecho daño a la actividad turística, porque hay bastantes quejas?
“Absolutamente no. Sólo hay quejas de ese señor y los amigos de él, porque antes no tenían ninguna queja, lo que sucedió es que se molestó por la ubicación de unas boyas que ya hemos retirado voluntariamente para buscar una solución amistosa por ambos lados. Pero antes ellos no se quejaron del proyecto ni nada de eso, en ninguna forma, sólo fue hasta este momento que comenzaron a quejarse: que es un problema, que afecta el turismo, etc. Por no quitar esas boyas en el lago”.
La queja concreta es que estaban más al sur, pero se han instalado en la bahía y la han convertido en una especie de chiquero acuático. ¿Cuál es su comentario?
“Eso dice, la verdad sería ir a ver personalmente qué es lo que hay y qué dibujo ellos están poniendo, porque pienso que es un poco fuera de lugar en el sentido de decirte que la bahía está cerrada, no hemos tocado ni el dos por ciento de nuestra concesión”.
Hay una embarcación con gente armada que no permite acercarse a las boyas. Es otra denuncia.
“En ningún momento. Hemos tratado de marcar y dejar libre el paso entre el proyecto y la costa. La gente puede acercarse a las boyas y las jaulas, pero no para hacer daños a nuestra inversión. No estamos en contra de ningún tipo de navegación, pero si va a intentar cortar unas boyas y hacer daño al proyecto, tenemos todo el derecho de atender nuestros activos”.
¿Es cierto que en el espacio limitado de las boyas estarían ubicando las jaulas para la crianza de las tilapias?
“Ya hemos tenemos ubicadas una cantidad de jaulas y previsto colocar otras más, por eso hemos acordado reunirnos con el denunciante y socios de él, para buscar una manera de tomar en cuenta la preocupación de ellos, y buscar una solución en la parte donde podemos ubicar esas jaulas”.
“Turistas siguen llegando”
Coronel Kinloch expresó a END que la extensión del proyecto ya afecta a una zona más urbanizada. De ahí que haya más gente afectada y que quieren una solución a un problema que jamás se imaginaron de ese tamaño y enfrente de sus negocios.
A Sena le preguntamos: ¿No ven inadecuado ubicar esas jaulas frente a la actividad turística?
“Primero, esas jaulas van a estar lejos de la costa, entonces ya existen turistas que están llegando y están aprovechando canoas y este tipo de deportes para pasar frente a nuestra instalación, pero en ningún momento vamos a perjudicar el desarrollo turístico en la zona, creo yo”.
Hablan de mal olor que se expele por los desechos de la producción de tilapias, que afecta a los visitantes, ¿qué dice de esto?
“No. Es la primera vez que yo he escuchado este tipo de denuncia de ellos. Hay gente que siempre ha estado opuesta al proyecto diciendo cualquier cosa: que la tilapia come el guapote, que hay mal olor o lo que sea, un montón de falsedades. Entonces, eso nunca a va a desaparecer. Nosotros vamos a tratar de actuar dentro de marco legal, de una forma responsable y manejar el proyecto para el beneficio de la gente que está trabajando en la zona”.
En vez de irse al sur, que es un lugar más deshabitado, buscan San Ramón, porque allá las aguas son más agitadas y haría muy costosas sus operaciones. Y así viene la afectación al turismo, señala la denuncia.
“Desde la concesión, ésta se extiende al sur. Ahí es muy angosto, y es muy cerca de la playa, y aunque es menos poblado, para el cultivo de la tilapia no es el ambiente ideal por la misma razón de los vientos y los oleajes que vienen del Este son muy fuertes. Por supuesto, queremos buscar profundidad y protección para la infraestructura que vamos a usar.
“No se afecta la actividad turística, al contrario, puede fortalecerla, porque ya hemos recibido nosotros grupos de Costa Rica, específicamente pidiendo a nosotros una visita para ver la actividad, aunque puede ser gente a favor o en contra de este tipo de empresas, es de mucha expectativa para ellos y hay gente que nunca ha visto esta actividad. Entonces es nuestra meta tratar de coexistir con el turismo aprovechando todo lo que tiene esta zona”.