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Cáncer ya no matará en próximos años

* Pronto habrá medicamentos específicos para cada tipo de afectación y persona * Hay que “traspasar umbrales de la quimioterapia y de la radioterapia”, dice experto

Madrid / EL PAÍS
Ahora empiezan a recogerse los frutos de los últimos 20 años de investigación sobre el cáncer, que ha generado un importante avance en el conocimiento de los mecanismos moleculares que inducen a la aparición de tumores.
La secuenciación del genoma humano y el desarrollo de técnicas estandarizadas de análisis de genes y proteínas, han permitido la identificación de numerosas anomalías genéticas que intervienen en procesos oncológicos, muchas de ellas dianas terapéuticas para el desarrollo de nuevos fármacos antitumorales.
“No sabemos cuándo, pero esperamos que en poco tiempo podamos conseguir que el cáncer sea una enfermedad crónica, que no mate al enfermo, que no comprometa su esperanza de vida y, además, que le permita una buena calidad de vida”, afirmó Manuel Hidalgo, codirector del Programa de Nuevas Drogas de la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore (Maryland, Estados Unidos).
El especialista español afincado en Estados Unidos, que participó recientemente en una reunión sobre nuevas dianas terapéuticas realizada en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), afirma que “la investigación va tan rápida, que se espera que en los próximos años se produzca una incorporación sin precedentes de nuevos medicamentos antitumorales, al menos cinco al año”.
Admite que en este camino será importante el desarrollo de modelos animales que reproduzcan la historia clínica del cáncer en humanos. Éste es el caso de los ratones creados por el equipo de Mariano Barbacid, director del CNIO, en los que se puede estudiar la evolución de la enfermedad oncológica a partir de unas pocas células tumorales que facilitarán la validación de posibles dianas terapéuticas y comprobar la eficacia de los nuevos fármacos.
Menú para cada paciente
Hidalgo considera que la tarea de desarrollar fármacos antitumorales específicos ‘es compleja, porque hay muchos genes y dianas terapéuticas’, pero insiste en que sólo por esa vía se podrán definir tratamientos individualizados y a medida. “Si conocemos el perfil genético del tumor, que va mucho más allá de su localización, y disponemos de medicamentos específicos, será posible confeccionar un menú terapéutico para cada paciente”.
Para irse aproximando al tratamiento personalizado, Manuel Hidalgo cree que es de suma importancia que se produzcan cambios en las actuales estructuras hospitalarias: “Idealmente, todos los centros que acogen a pacientes oncológicos tendrían que tener laboratorios moleculares propios y una estructura muy bien organizada en cuanto a armonización de la investigación, básica y clínica, y la asistencia. Esta postura se traduciría en un abordaje del cáncer mucho más multidisciplinar y, sin duda, efectivo”.
En Madrid está ya en marcha el programa Oncosur, liderado por Hernán Cortés-Funes. En él participan todos los grandes hospitales públicos del área sur de la Comunidad: Doce de Octubre, Alcorcón, Fuenlabrada, Getafe, Leganés y Móstoles. Colaborará en este proyecto de coordinación la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore, bajo la dirección del español Manuel Hidalgo.
A juicio de este experto, la oncología debe asumir un cambio de mentalidad y ‘traspasar los umbrales de la quimioterapia y de la radioterapia e ir mucho hacia un modelo similar al creado en España sobre trasplante de órganos, que es paradigmático en todo el mundo’.
Las autoridades y la comunidad científica, según Hidalgo, ‘deben plantearse si invertir más en investigación y desarrollo en salud, pues al fin y al cabo también se trata de un problema de decisiones políticas’.
En palabras de este oncólogo, la actual Administración de George Bush de Estados Unidos está reduciendo notablemente los fondos destinados a la investigación en salud.
“Y esto”, añade, “acaba notándose pronto en la realidad clínica. En España, los pacientes no tienen que ir a Houston para curar su cáncer.
Lo pueden hacer aquí. Pero es obvio que cuanto más se invierta y mejor coordinados estén todos los sectores implicados, la asistencia a los enfermos mejorará y aumentarán su esperanza y calidad de vida. La investigación oncológica es un gran motor que mueve múltiples conocimientos, también aplicables a otros muchos problemas de salud’.