Nacional

“Atender espiral de intolerancia”

*** Procuraduría de Derechos Humanos señala responsabilidades y enviará dos delegados a país vecino *** “Son cuatro locos desinformados”, expresa el embajador Carreras

El procurador de Derechos Humanos, Omar Cabezas Lacayo, enviará la próxima semana a dos delegados de esa institución a Costa Rica para solicitar ante las organizaciones de derechos humanos de ese país, que los casos relacionados con la muerte de Natividad Canda y José Ariel Silva sean investigados con mayor rapidez.
Mientras tanto, el embajador de Costa Rica en Nicaragua, Rodrigo Carreras, advirtió que la espiral de intolerancia entre ticos y nicas “debe atenderse ya, porque mañana puede ser muy tarde”.
Para los representantes de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), existe un mal abordaje por las autoridades de Costa Rica en el caso de Natividad Canda, pese a que hay vídeos, así como las declaraciones de posibles implicados en la muerte del ciudadano.
“No es aceptable que el Ministerio Público no haya presentado resultados concretos para una fácil investigación, y no un abordaje lento como el que existe hasta ahora”, señaló.
Javier Quinto, asesor jurídico de la PDDH, relaciona los casos de xenofobia en Costa Rica como producto de la nueva Ley General de Migración, por ser violatoria a los derechos humanos de los trabajadores migrantes.
Según Quinto, seguirán insistiendo con las autoridades en Costa Rica para lograr que las familias nicaragüenses puedan sentir al menos la satisfacción de que la justicia sí se aplicará a los asesinos.
Una espiral de intolerancia
En tanto, el embajador Carreras explicó que los nicas y los ticos “tenemos temas entre los gobiernos que los manejamos muy civilizadamente, dentro de la diplomacia y la buena relación que tenemos, pero tenemos otros temas que se van poniendo como magnetos y que nos van sumergiendo en una espiral de intolerancia”.
El diplomático reconoció que la situación en que se encuentran los nicaragüenses que viven y trabajan en Costa Rica “es muy seria y lamentable”, y que esa situación se agudizó con el asesinato del joven José Ariel Silva Urbina.
Consideró que en el caso de Natividad Canda Mairena, quien murió destrozado en las fauces de dos perros rottweiler ante la vista y paciencia de la Policía, bomberos, curiosos y del dueño de los animales, “se podía argumentar la irracionalidad de los perros y una serie de aspectos que hay en el derecho penal, pero aquí (con el caso de José Ariel Silva Urbina) es un asesinato, un caso delincuencial”.
“Gracias a Dios, tengo entendido de que ya hay un preso, el cual parece que tiene antecedentes policiales terribles. Pero nos encontramos en esta situación tan lamentable, pero sobre todo repudiable e incomprensible, el hecho de que el motivo sea el repudio a un determinado grupo de extranjeros (los nicas), lo que es muy preocupante”, dijo.
Agregó que en Nicaragua andan circulando calcomanías en contra de los ticos “inspiradas en palabras de un “costarricense” que se llama Edén Pastora, digo costarricense porque es ciudadano costarricense. La calcomanía dice: “Mate un perro tico”, lo que puede aumentar la espiral de intolerancia.
Xenófobos ignorantes y desinformados
También el embajador Carreras se refirió a los xenófobos ticos, calificándolos como una minoría de personas mal informada, que siente que su empleo en Costa Rica está amenazado por la presencia de los nicas; que sienten que su acceso a la seguridad social está amenazado y que se le dan demasiados privilegios a los niños nicaragüenses en cuanto al número de bonos escolares.
“Hay unos pocos, un porcentaje pequeño de costarricenses que resienten eso. Hay una página en Internet que se llama “campanada.com”, que la manejan dos o tres locos, quienes están en una actitud de instigar la intolerancia, pero yo no creo que tengan mayor incidencia”, expresó.
Sin embargo, reconoció que “es peligroso, porque igualmente, aquí en Nicaragua, también hay sus cuatro locos. Si tenemos cuatro locos allá (en Costa Rica) y cuatro locos aquí en Nicaragua, son ocho locos”.
El embajador aseguró que a pesar de toda esa situación, en Nicaragua se siente muy tranquilo, ya que casi todos los nicaragüenses lo conocen porque lo han visto en las noticias, y que cuando va al supermercado o anda por las calles de Managua, la gente se sonríe con él, reconociéndolo, y que nunca ha sentido un solo gesto de desprecio.
“Al contrario, más bien me he encontrado con muchos nicaragüenses que me hablan con mucho respeto, admiración y cariño no sólo a Costa Rica, sino también hacia los costarricenses”, señaló.
Esa pequeña minoría de intolerantes de Costa Rica, señaló, “yo creo que es que no conocen Nicaragua. Yo creo que no han tenido la oportunidad de ver las grandezas que hay acá, y además les falta mucha educación”.