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Arranca tradicional fiesta a La Purísima


Con disparos de cohetes, bombas, petardos y carga-cerradas miles de feligreses iniciaron hoy, miércoles, la tradicional fiesta religioso popular de "La Gritería" en honor a la Inmaculada Concepción de María en toda Nicaragua.
La abundante quema de pólvora hecha por el pueblo mariano en las calles se produjo hacia el mediodía de este miércoles en todo el país, mientras emisoras de radio y la televisión pasaba música a la Virgen María.
Las demostraciones de fe a "La Conchita", como llaman a la Inmaculada Concepción de María, se desarrollan con más intensidad en León, 90 kilómetros al oeste de Managua, y en Granada, 45 kilómetros al sureste de esta capital.
En esas ciudades los cantos y rezos a la Virgen son acompañados con la repartición de gorras, que contienen dulces como el gofio y el alfajor, a los creyentes que se acerquen a los altares ya sea levantados a "La Purísima" en las iglesias o en domicilios particulares.
León ya dio grito
En León el obispo de esa diócesis, monseñor Bosco Vivas Robelo, acompañado de la feligresía, da el tradicional grito mariano: de "¿Quién causa tanta alegría?", en la puerta principal de la catedral, y la gente responde "la Concepción de María".
La fiesta de la "Gritería", una de las más hermosas y alegres del país, es una tradición mariana de más de 150 años en el país.
En Granada, al oriente de Managua, a las seis de la tarde (hora local) una carroza con la imagen de la Virgen saldrá de la calle Santa Lucía para recorrer los sectores aledaños hasta regresar a la catedral de la ciudad.
Managua, la capital nicaragüense, no se queda atrás en esta celebración.
En la catedral metropolitana el arzobispo monseñor Leopoldo Brenes da el grito tradicional para el comienzo de "La Gritería".
Desde las 18.00 hora local hasta poco antes de la medianoche de este 7 de diciembre, decenas de miles de niños, jóvenes y adultos salen en romería por las calles para "gritar" a la Virgen.
"El que grita a la Virgen" levanta un altar en su casa adornado de flores de esta época como el madroño, para esperar a los feligreses que llegan a cantar y a esperar sus regalos.
Los regalos son tantos, incluidos cítricos, dulces, trozos de caña de azúcar, alimentos y hasta juguetes que los que "gritan" a la Virgen tienen que llevar bolsos para llevar todo a casa.
Los que no levantan altares en sus domicilios particulares son los que en interminables romerías recorren altar por altar y cantan hasta que la garganta no da más.
La Policía y el Cuerpo de Bomberos han tenido que repetir, como en otros años, las recomendaciones a la población sobre el cuidadoso uso de la pólvora para evitar incendios y accidentes fatales.