Nacional

Nicas linchados

*** Fueron provocados con burlas crueles sobre los rottweiler, y al salir los esperaban dos sujetos armados para acuchillarlos y una turba de treinta para rematarlos a pedradas *** José Ariel Silva, oriundo de Santa Lucía, Boaco, falleció en el lugar víctima de las cuchilladas y golpes, y otros dos compatriotas lograron arrastrarse con las vísceras de fuera hasta ser atendidos *** Dos salieron sin heridas graves, y todos forman parte de ejemplares familias nicaragüenses muy sanas y trabajadoras

Corresponsal Costa Rica
Los chistes crueles y los comentarios xenófobos con los rottweiler que se originaron a raíz de la muerte de Natividad Canda Mairena, cobraron la vida de un nicaragüense, mientras otros dos resultaron heridos, uno de ellos gravemente. En total, fueron cinco los pinoleros agredidos por dos sujetos y una turba que colaboró con la golpiza tirándoles piedras.
José Ariel Silva Urbina, de 22 años, es el compatriota que resultó muerto de varias puñaladas y golpes la madrugada de este domingo. Él, en compañía de José Donaire --paisano-- tomaban unas cervezas en el bar Los Espejos, en La Guácima de Alajuela, al rato se les sumaron otros tres. Según versión del connacional Rito Antonio Obando (quien se salvó de ser agredido), varios costarricenses empezaron a hacer mofa y chistes en contra de los nicas, haciendo referencia de Natividad Canda, devorado por dos perros rottweiler el 10 de noviembre.
Los esperaba una turba
Silva Urbina decidió responder a los insultos porque incluso estaban “imitando la forma en que los perros actúan”. Después de la discusión verbal los nicas optaron por salirse del local. Una vez afuera --declaró Obando--, una turba “como de 30 personas” los esperaba, además de unos individuos en un carro negro, quienes al parecer eran los que hacían los chistes e insultaban a los nicaragüenses. Los tipos se bajaron con cuchillos en mano y empezaron a perseguir a Silva Urbina y compañía.
“En la confusión todos buscamos cómo correr y salvarnos porque nos empezaron atacar a pedradas, sin embargo a Silva lo alcanzaron, y posteriormente, cuando los otros dos compañeros lo socorrieron, también fueron agredidos. Ellos --los ticos-- los apuñalaron y los golpearon, yo me salvé de milagro”, testificó el nicaragüense Obando.
Fueron masacrados
Preliminarmente, los cruzrojistas que atendieron la emergencia informaron que en el cuerpo de Silva eran evidentes los múltiples golpes y heridas; y que falleció en el lugar tratando de buscar ayuda, según revela el rastro de sangre que dejó antes de expirar. Mientras que los otros dos nicas resultaron con heridas de gran consideración.
A José Antonio Martínez, de 26 años, le recetaron varias heridas, pero de tal magnitud que le dejaron las vísceras expuestas. Fue trasladado y se le practicó una cirugía de emergencia en el Hospital México. Martínez, “con las vísceras de fuera” y en las manos, caminó y pidió ayuda como pudo en las casas cercanas al hecho. El otro nicaragüense que resultó herido es Francisco Angulo, de 23 años, quien fue atendido en el Hospital de Alajuela.
Según información, los paisanos trabajaban en una empacadora de pepinos y en el caso del fallecido tenía año y medio de no ir a Nicaragua, sin embargo hace 5 años ingresó a tierra tica. Él era considerado como una persona muy tranquila que casi no salía y era dedicado a su trabajo. “Era un buen muchacho; sólo Dios y el trabajo”, reiteró Wilfrido Bolaños, dueño de la casa que alquilaba el nicaragüense.
¿Quién era el nicaragüense asesinado?
José Ariel Silva Urbina llegó a los 17 años a Costa Rica con el deseo de ayudar a su mamá y recoger plata para hacer su casa en su natal comunidad El Llanito, en Santa Lucía, Boaco. Estudió hasta sexto grado, y no era un tomador consuetudinario ni tenía vicios, dijo a EL NUEVO DIARIO su hermana María Auxiliadora Silva Urbina, quien tiene programado dar a luz el 12 de diciembre.
Una invitación fatal
Ayudaba económicamente a su mamá cada mes, “era para la comidita”, pues ella se separó de su padre. Su principal sueño era tener su casa en Nicaragua, cosa que estaba a punto de cumplir, pero que la fatalidad del destino no le permitió ni conocerla. “No tenía vicios, no era de andar tomando. Ese día aceptó una invitación que resultó fatal”, expresó María Auxiliadora.
José Ariel era hijo de Flor Urbina y Andrés Silva, quienes gestaron tres hijos en total. José, el mayor; María Auxiliadora, de 21 años, la segunda (menos de un año de venir a Costa Rica), y la hermana menor que vive en Nicaragua.
La familia del nicaragüense asesinado recibió de parte de la Embajada de Nicaragua los trámites para la repatriación, así como los documentos de viaje para acompañar el féretro, y el compromiso de Karla Carcache, ministra consejera, de gestionar ante el Consulado de Costa Rica en Managua las visas de cortesía para reingresar al país. Ellos esperan trasladar el cadáver este mismo lunes en horas de la noche.
Claman justicia
María Auxiliadora reflejaba las horas de llanto y de preguntarse: “¿Por qué me lo mataron si no era un vago o buscador de problemas?”; llanto de pesar e impotencia de no poder “recuperar a su único hermanito”. La noticia la recibieron a eso de las tres de la madrugada del domingo mientras dormían, y por supuesto no daban fe del trágico suceso que les anunciaban.
“Que se haga justicia. Si se pudiera condenar a muerte a los que lo mataron…, que se haga, porque es horrible ver cómo lo dejaron, ver el reguero de sangre que hizo por salvar su vida. Que se haga justicia, porque no es ningún animal al que mataron, era mi único hermano y duele mucho”, dijo consternada.
Agregó entre sollozos que pedirá a las autoridades de Nicaragua que sigan de cerca el proceso, porque no confía en que se haga justicia. “Aquí a los nicaragüenses los matan sin importarles nada, no les dan la atención debida porque los miran como cualquier cosa”, adujo María Auxiliadora.
Su hermano primero
Ella está próxima a traer al mundo a su bebé, y no por eso dejará de acompañar a su “hermanito” a su última morada. Dijo no importarle que su hijo no nazca en Costa Rica para ser sujeta a un estatus de residencia, porque “su hermano es primero”, y no dejará de ir por una residencia.
Referente al hecho, las autoridades encargadas de las investigaciones (Organismo de Investigación Judicial (OIJ)) no han brindado información oficial sobre lo ocurrido, sin embargo trascendió que ya existe una persona capturada como sospechosa de las agresiones.
Por su parte, el Poder Judicial se refirió al hecho escuetamente en un comunicado de prensa, indicando “que la Fiscalía Adjunta de Alajuela investiga los hechos con el fin de individualizar a los responsables de la muerte del joven identificado como Ariel Silva Urbina, de 22 años de edad. Se aclara que no hay detenidos. Así mismo se requiere establecer el móvil del hecho”.
Obispo: Detener xenofobia
Antes de este lamentable hecho, el obispo de Ciudad Quesada, Ángel Sancasimiro, había expresado que era hora de “detener” la ola de xenofobia que se ha originado a través de los chistes y las burlas de algunos sectores costarricenses.
Con este hecho se nota que la situación podría empeorar en vista de que están tomando ribetes inmanejables los chistes y las burlas de que son sujetos los nicaragüenses, los que se acrecentaron con la muerte de Natividad Canda Mairena.
Y es que lo peligroso que se ha advertido (opiniones de sociólogos) y que puede generar la xenofobia quedó en evidencia la madrugada del domingo, cuando entre trago y trago surgieron los comentarios denigrantes en contra de los nicaragüenses, y como es de esperar hubo respuesta a los chistes y burlas, sólo que la peor parte les tocó a los pinoleros; y ojalá que no haya otra situación similar.
josmen_02@yahoo.com