Nacional

Líderes locales sanan a mískitos

* Dos de estos heroicos hombres cuentan a END la dura vida que enfrentan

Trabajan por la salud de su comunidad sin cobrar un centavo. Son pobres, pero aun así tratan de salvar vidas en medio del abandono y la ausencia estatal. Nadie los votó en las urnas, pero las personas acuden a ellos buscando mejoría. Son los líderes de salud de las comunidades indígenas de río Coco, en el municipio de Waspam, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
Georgiano David y Florencio Castillo fueron capacitados por Acción Médica Cristiana (AMC), y en el caso de Florencio tiene más de 15 años de ser líder de salud de su comunidad.
Georgiano pertenece a la comunidad de Klampa, Río Coco Abajo. Su mayor preocupación es que no cuentan con medicinas, y cuando éstas llegan son insuficientes. “Hay muchas enfermedades que están atacando a los niños. Uno llega en pipante a buscar medicinas y no hay o el centro está cerrado y eso es tristísimo”, dice.
El líder comunitario se queja de la falta de presencia del Ministerio de Salud en estas comunidades, aun cuando todavía persiste el estado de emergencia debido a las últimas inundaciones. “La atención del Minsa no es permanente, y me pone triste ver que cuando alguien está enfermo no puedo hacer nada”, señala.
Florencio Castillo es líder de salud de la comunidad de Plankira. Para llegar hasta aquí hay que navegar unas seis horas por el río Coco. Ésta es la comunidad más baja y fue una de las más afectadas por las lluvias.
Castillo relata que durante la “llena” perdieron todas sus cosechas y los animales, agregando que la gente no tenía adónde ir. En Plankira viven 168 personas, y Florencio cree que la situación se va a empeorar. Señala que en su comunidad las enfermedades más frecuentes son la diarrea, problemas en la piel, enfermedades respiratorias, otitis, conjuntivitis, parasitosis y desnutrición en los niños.
“Las capacitaciones que hemos recibido nos han ayudado a mejorar la salud, pues ahora las madres han adquirido más conciencia sobre cómo mejorar la calidad de agua para sus hijos”, dice.
Con centro, pero cerrado
La comunidad de Andrés, ubicada Río Coco Abajo, tiene un centro de salud con instalaciones nuevas, pero permanece cerrado. Mientras la gente clama por salud, la médica encargada de atenderlo se fue a Waspam. Los líderes no logran entender que haya un centro de salud en una zona afectada, y que no esté a disposición de sus habitantes.
“La gente no viene al centro porque no hay nadie, nosotros no andamos medicamentos, y ellos resuelven sus problemas por ellos mismos con medicina casera”, dice Florentina, educadora en salud.
En Río Coco Abajo viven 6,256 personas distribuidas en 14 comunidades. Algunas cuentan con puestos de salud con un médico y un enfermero, mientras que otras no tienen más que el líder de salud y la partera.
Tampoco tienen educación
Florentina relata que mucha gente ignora las enfermedades que padece, porque no hay ningún médico que le de seguimiento a sus condiciones de salud.
En estas comunidades los jóvenes tampoco pueden estudiar, y su único futuro es casarse y procrear. “Esto es lo único que le queda a un joven de 21 años. Si hubiera oportunidad, aun estando viejo me gustaría estudiar, pero sin ayuda de nadie no podemos”, dice Florencio.
Los líderes han llegado hasta a asistir partos. Y es que ésta ha sido la única manera de que las madres puedan dar a luz en estas zonas alejadas, ya que es imposible que puedan llegar siquiera hasta Waspam.
“Es responsabilidad del gobierno darle algo al líder para que podamos curar a la población”, expresa Florencio.
William Kalambas Richard, líder de salud de Tulankira; Eduardo Juárez Martínez, de la comunidad de Klisnack, sobre el río Waspuck; Jimmy Kiata Taylor, comunidad El Cocal, y Melgara Savala Poveda, de la comunidad de San Esquipulas, cerca de San Carlos, son algunos de los líderes anónimos del río Coco, que aun con sus dificultades, brindan salud gratis sin pedir a cambio más que una pastilla para curar a su comunidad.