Nacional

Imagen de PDDH se ha deteriorado

* Director del Cenidh recomienda recurrir a hoteles para resolver problemas de hospedaje de funcionarios

Heberto Rodríguez

La casa de protocolo utilizada por altos funcionarios de la Procuraduría Para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), continúa de pie no por falta de críticas, sino porque el contrato todavía no ha rescindido. Las autoridades de dicha institución guardaron absoluto silencio ayer después de que El NUEVO DIARIO revelara irregularidades en el uso de la vivienda.
Una de las organizaciones que contribuyó en la creación y constitución de la PDDH, reaccionó de forma “preocupada” después de conocer de la existencia de dicha práctica.
Bayardo Izabá, Director Ejecutivo del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), consideró que es “inusual que se sostengan casas de protocolo en un país donde no hay problemas de seguridad ni falta de hoteles”.
“Creo que ninguna institución, mucho menos la PDDH, debería tener este tipo de servicio para ningún funcionario; lo lógico es que recurran a los hoteles u hospedajes. Cualquier funcionario público, independiente del lugar en donde labore, no recibe --y no tiene lógica que reciba-- beneficios de esa naturaleza”, señaló.
EL NUEVO DIARIO confirmó que la PDDH paga 500 dólares por el alquiler de una vivienda ubicada en el kilómetro 13 de la Carretera a Masaya, en el condominio privado Los Geranios.
Empleados de dicha institución informaron que la propiedad ha sido utilizada con fines personales por el procurador de Derechos Humanos, Omar Cabezas, el director administrativo financiero, Jorge Téllez, y el auditor Oscar Salgado.
“Invito al Procurador que aclare si va acorde con el presupuesto de la institución, y si como ellos afirman es más rentable económicamente tener una casa de protocolo que pagar hoteles”, agregó.
“Pero eso sí: que lo demuestren con cifras para que tengamos la certeza de que no están realizando actos administrativos que afectan el interés nacional, porque son recursos que paga el pueblo nicaragüenses y no se puede disponer de ellos de manera irregular”, agregó Izaba.
El Cenidh también ha notado durante la gestión del procurador Cabezas cierta inestabilidad laboral, ya que empleados con capacidad y experiencia han renunciado sin explicación alguna, lo cual ha perjudicado el desarrollo institucional.
“Ha habido un nivel de contradicción entre el procurador y el subprocurador por diferentes asuntos. La verdad que en este año de gestión esa situación de inestabilidad, sumada a otros incidentes como este último, no contribuyen a consolidar la PDDH, sino que afectan en su imagen”, refirió Izabá.
Reacciona Contraloría
En tanto, el contralor Guillermo Argüello Poessy se comprometió a presentar este jueves ante el consejo superior el caso. “Habría que ver cómo contrataron esa casa los funcionarios de la Procuraduría, si violaron la ley de contrataciones del Estado o qué tipo de contratación hicieron”, explicó Poessy.
Por su parte, el contralor Luis Ángel Montenegro, expresó: “Lo lógico es llevarlos a un hotel, que va salir más barato y fácil su manejo. Ninguna institución debería tener casas de protocolo. Es lamentable que una institución que tiene serios problemas económicos, utilice los recursos del Estado para realizar cosas que no se corresponden con el papel que juegan en la institución”.
Críticas de ex procurador
Benjamín Pérez Fonseca, ex Procurador de Derechos Humanos, manifestó que las delegaciones internacionales que viajaban durante su gestión lo hacían con los gastos pagados. La institución lo único que les brindaba era la cortesía de esperarlos al aeropuerto, llevarlos al hotel donde se quedaban y asignarles un vehículo.
Sobre los viajes de los funcionarios instalados en la Costa Atlántica, refirió que viajaban a Managua cuatros veces al año y eran hospedados en el hotel María la Gorda, ubicado a cinco cuadras de la institución.
“Todas las personas que estuvieron ahí, se mostraron muy contentas con la atención del lugar. Se iban felices”, afirmó.
Sobre la práctica empleada por la actual administración, Pérez, considera que no es recomendable, porque jamás se van a librar de la suspicacia de la población.