Nacional

Omar y su “champa”

END confirma que vivienda es utilizada por altos funcionarios para “cosas” personales. La justifican como “novedosa estrategia de entregar Procuraduría a la población”. Ni los pocos que llegan del Caribe requieren pasantías, y acusan de “terroristas” a periodistas de END por indagar. Asamblea explica que cada diputado resuelve para viajar a sus regiones, y con la Presidencia califican esas casas como “vicios del pasado”.

La Procuraduría Para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) paga US 500 mensuales por el alquiler de una casa de protocolo, ubicada en el kilómetro 13 de la Carretera Masaya, en el condominio privado Los Geranios.
Un equipo periodístico de EL NUEVO DIARIO visitó el lugar el miércoles de la semana pasada, y confirmó que la vivienda es utilizada por altos funcionarios de dicha institución, incluyendo al procurador Omar Cabezas; Jorge Téllez, director administrativo financiero, y Oscar Salgado, auditor.
El descubrimiento de esta nueva práctica en la institución que debe velar por la promoción y defensa de los derechos humanos en el país, ocurre tres meses después de que las autoridades de la misma instalaron tres champas en protesta por el bajo presupuesto que reciben todos los años.
En esas “oficinas” improvisadas --al aire libre y a merced del polvo, el viento y el sol--, los nuevos procuradores especiales nombrados, tramitarían todas las denuncias referidas a violaciones de participación ciudadana, de los reos en las cárceles y personas con discapacidad.
En contraste, la cómoda casa de protocolo tiene cuatro cuartos, una cocina, un hermoso jardín, “lo básico de una casa”, describió a este periódico el auditor Oscar Salgado Castellón, quien fue encontrado el miércoles pasado habitando en el interior de la vivienda, junto a otra funcionaria de la institución.
Salgado se mostró sorprendido por nuestra visita y no quiso abrir la puerta para atendernos y enseñarnos el inmueble, cuyo alquiler es pagado por los impuestos de todos los nicaragüenses. Respondió a nuestras preguntas desde la ventana.

¿En su caso, por qué está aquí? Tenemos entendido que siempre se queda“Por lo menos tres veces por semana”.
Posteriormente trató de convencernos de que la vivienda es utilizada para albergar a funcionarios de la institución provenientes de las regiones, que vienen a Managua a realizar “pasantías”. Descartó que sea utilizada para fines personales, tal como confirmaron a END empleados de la institución.
Extraoficialmente conocimos que recientemente se celebró en esa casa el cumpleaños del procurador Omar Cabezas. Además, fue alquilada para ser utilizada durante todo su período, lo cual no pudo ser comprobado, porque en la PDDH no enseñan el contrato de arrendamiento firmado supuestamente --según empleados de la institución-- con Ramiro Jerez Montiel.
Al ser consultado sobre el dueño de la vivienda, Salgado respondió: “Sé que es Jerez, pero el nombre no sé. No te podría afirmar”. Llamamos varias veces a Jerez Montiel, pero siempre respondió que estábamos equivocados.
¿Cómo explica usted que hay tres champas fuera de la PDDH, porque no hay condiciones para que trabajen tres nuevos procuradores especiales nombrados, y sí hay dinero para una casa de protocolo?
Esas preguntas sería mejor que se las hicieran al administrador. Lleguen allá y hablan con él”, confesó Salgado.
Al día siguiente intentamos conocer más detalles del caso con Jorge Téllez, Director Administrativo de la PDDH, pero fue en vano, a pesar de nuestras solicitudes vía telefónica a Vivian Torres, Directora de Comunicación Social de la institución.
Por la tarde visitamos la institución para ver si era posible que nos atendieran. Esperamos dos horas, porque Torres nos prometió una entrevista con Téllez, pero al final sólo no entregaron una carta firmada por Jorge Téllez, director administrativo, en la que nos acusaron hasta de “terroristas periodísticos”.
“Personalmente te estamos entregando la carta. Ahí esta todo. Eso es todo lo que la institución tiene que decir al respecto. Más bien estamos pidiendo una explicación sobre lo que hicieron anoche”, sostuvo Torres.
La carta de Téllez es totalmente mal intencionada: “Nos dirigimos en esta ocasión a ustedes, dirigentes del El Nuevo Diario, para protestar enérgicamente por el proceder de varios periodistas de su medio, entre ellos Oliver Bodán y Heberto Rodríguez, por la forma altanera, grosera y prepotente --que seguramente ustedes desconocen--, alejados de toda ética periodística, en que se presentaron entrada la noche” a la casa de protocolo.
A la misiva adjuntaron un casete que contiene una entrevista realizada por la colega Silvia Carrillo a Téllez Campos, el pasado 11 de noviembre, en la que más bien explica “seis medidas de austeridad” de la institución, que “permiten funcionar a la institución con la nueva visión de entregar la Procuraduría a las distintas formas de organización en que ampliamente está organizada la población nicaragüense”.
“Justamente, dado el pírrico presupuesto que recibe nuestra institución, explicamos a la periodista Carrillo que una de esas medidas fue la reciente contratación de una casa --de la que dimos ubicación exacta--, para evitar gastos de hotel, y en la que se alojan funcionarios y funcionarias nacionales de distintos tipo de la PDDH, que provienen de la Costa Caribe y otras zonas del país, quienes vienen a Managua a hacer pasantías y otras diligencias dentro de la novedosa estrategia de entregar la Procuraduría a la población”, dice otro de los párrafos de la carta.
Pero en ningún momento de la grabación, Téllez Campos menciona la dirección exacta de la vivienda, y más bien reclamó a la colega Carrillo de por qué tanta insistencia en el tema.
Al final de la carta pidieron a la dirección de este periódico tomar “las medidas del caso” en contra de este equipo periodístico, porque nuestra labor se convirtió, calificó el funcionario, “en un verdadero terrorismo periodístico que no tiene ninguna justificación ni nada que ver absolutamente con la libertad de expresión”.
Téllez también amenazó que la institución y sus funcionarios “tienen derecho a defenderse”, por lo que “nos reservamos el derecho de hacer uso del ordenamiento jurídico que nos rige a todos los nicaragüenses sin excepciones de ningún tipo”.

Críticas de ex Procurador de la Niñez

Carlos Emilio López, ex Procurador Especial de la Niñez y la Adolescencia, se sorprendió cuando se enteró de la existencia de esta casa de protocolo, ya que el personal de la institución que trabaja en las delegaciones de la Costa Atlántica no supera --según él-- el número de cinco personas, y están muy bien capacitadas en materia de derechos humanos, así que no entiende por qué requieren de constantes “pasantías”.
“La PDDH tiene cuatro oficina nada más, una en Managua, otra en Siuna, Bluefields y Puerto Cabezas. Lo que la Procuraduría tiene en cada uno de esos lugares es a una o dos persona”, expresó.
López recordó también que en la PDDH existen trabajadores que viajan todos los días a Managua y esto nunca fue motivo para arrendar una casa de protocolo con el fin de evitarles el viaje.
“En la Procuraduría, en el tiempo que yo estuve, había un montón de funcionarios públicos fuera: gente de Masaya, Niquinohomo, Granada… Es decir, si esa lógica se aplicara, se tendría que aplicar a todos los funcionarios de la institución. Toda la gente la que viajaba fuera de Managua, cada quien asumía sus gastos”, agregó.
Sobre los viajes, específicamente de las personas que trabajan en la Costa Caribe, López, dijo que eran únicamente cuando se producían eventos especiales: talleres o seminarios y, por lo general, en el lugar donde se realizaban se quedaban a dormir.
“Creo que en ninguna institución del Estado es válida una práctica en donde los recursos públicos, que al final son recursos del pueblo, sean administrados de una forma que no redunden o que no tengan relación con las misiones de la institución”, enfatizó.
“El Presupuesto de la Procuraduría debe ser administrado de la manera más eficiente, eficaz y oportuna”, dijo.

Piden más presupuesto

El diputado Wilfredo Navarro, Primer Vicepresidente de la Asamblea Nacional, explicó que dentro de las solicitudes de incremento presupuestario, está la de la PDDH en gastos corrientes.
El proyecto de presupuesto para esta institución enviado por el Poder Ejecutivo es de 17 millones 534 mil 840 córdobas, y la demanda es “arriba de 10 millones para cubrir las operaciones anuales de la institución, porque se van a abrir nuevas sedes en los departamentos”.
“Estamos revisando con mucho cuidado esto, por las contradicciones políticas que ha habido en la institución, realmente ha desmejorado la imagen que había mantenido, entonces, creemos que debe haber una claridad en el manejo, por el hecho que hayan sido despedidos funcionarios con experiencia y capacidad para contratar a gente sin la más mínima capacidad, sólo con algún criterio de familiaridad o político”, manifestó Navarro.
Cuando conoció de nuestra parte sobre la existencia de una casa de protocolo, fue más categórico: “Primero la limitante de recurso, y segundo, por lo menos desde mi perspectiva, si no hay objetivos claros en el manejo de la Procuraduría, no vale la pena estar incrementado dinero para que sea gastado en cosas que no se corresponden”.

Auditor de la PDDH, uno de los funcionarios que hace más uso de la casa de protocolo:

“Vienen funcionarios y algunos invitados”

A las diez de la noche del miércoles de la semana pasada, nos presentamos al complejo habitacional Los Geranios, en el kilómetro 13 de la carretera a Masaya.
Teníamos conocimiento de que Jorge Téllez Campos, Director Administrativo Financiero de la PDDH, y el auditor Oscar Salgado Castellón, usaban frecuentemente la casa de protocolo de la institución.
Bastó con mencionar el nombre de uno de los funcionarios públicos, el de Salgado Castellón, para que el encargado de la seguridad muy amablemente nos abriera la puerta.
En las afueras de la casa se encontraba estacionado el vehículo de Salgado Castellón. Después de tocar dos veces el timbre, se llamó a la puerta igual número de veces. Una persona en camisola y de pelo cano se asomó por la ventana.
Cuando nos identificamos como periodistas de EL NUEVO DIARIO, una muchacha que estaba sentada en un sofá de la sala, poco a poco se fue levantando hasta dirigirse al interior de la vivienda.
Solicitamos si podíamos ingresar a la casa de protocolo, aduciendo que estaba siendo pagada con los impuestos de todos los nicaragüenses, pero Salgado Castellón manifestó que no era “conveniente”. Así que desde la ventana contestó nuestras preguntas.
¿Cuál es función de esta casa de protocolo?
Hablen con Jorge Téllez, él es el encargado.
¿Cuál es la lógica de que haya una casa de protocolo de la Procuraduría?
Bueno, es que vienen funcionarios y algunos invitados.
Pero tenemos entendido que estas visitas no son tan comunes. ¿Cuándo fue la última vez que alguien estuvo hospedado?
El delegado de Puerto Cabezas estuvo hospedado la semana pasada.
¿Y resulta rentable pagar 500 dólares de alquiler?
Sí.
En su caso, ¿por qué está aquí? Tenemos entendido que siempre se queda aquí.
Por lo menos tres veces por semana.
¿Es razonable que usted se quede tres veces a la semana, así como otros funcionarios de la Procuraduría?
Sí, algunos de ellos se quedan.
¿El director administrativo, Jorge Téllez, se queda también?
Sí.
¿La vivienda está siendo utilizada para cuestiones personales?
No.
¿Por ejemplo, cuál es la función suya aquí? ¿No tiene casa?
Es que yo vivo en León.
¿Ésta es una práctica nueva en la Procuraduría? Porque antes no existía ninguna casa de protocolo.
Así es.
¿Son viejas costumbres de la época de los ochenta que se están repitiendo ahora?
No le podría decir.
¿Cuántos funcionarios vienen al día o a la semana?
Por ejemplo, ahorita se acaba de ir el delegado de Puerto Cabezas, que fue recién nombrado, vino a hacer una pasantía. Ella acaba de venir de Puerto Cabezas también. (Voltea a ver y se dirige a la mujer que permanece en el interior de la vivienda: ¿Cuánto estuvo Barrientos?”).
Estamos hablando de pocas personas. ¿Vale la pena tener un alquiler fijo de 500 dólares?
Anteriormente estuvieron dos de Bluefields. Por ejemplo, en la próxima semana vienen los de Río de San Juan. Posteriormente vienen dos de Bluefields.
¿Y qué vienen a hacer?
Vienen a hacer pasantías, gestiones a Managua.
¿Ellos tardan un día, dos, tres días?
En el caso, cuando vienen a hacer sólo gestiones administrativas, tardan dos o tres días. Cuando vienen a hacer pasantía, tardan lo que dure la pasantía. Si la pasantía dura 15 días, 15 están.
¿Por qué sólo esta institución tiene casa de protocolo?
Esa es una valoración que se la tiene que preguntar al administrador.
¿Cuántos trabajadores tiene la PDDH?
Como 100.
¿La mayoría está en Managua?
Sí.
Entonces, ¿cuál es la justificación de tener una casa de protocolo, si la mayoría de su personal está en Managua?
Ya le dije, vayan en la mañana y entrevistan al administrador…
¿Qué tan cómoda es la casa de protocolo? ¿Nos la puede enseñar?
No me gustaría abusar. Mejor le solicitan al administrador.
Nuestra solicitud es bien básica. Se la hacemos porque son fondos que pagamos a través de nuestros impuestos. ¿No la puede enseñar?
No sería conveniente…
¿Qué tan cómoda es la casa? Ya que no nos deja entrar…
Es una casa de tres cuartos, no, cuatro cuartos, una cocina, lo básico de una casa.
¿Todos con aire acondicionado?
No, abanicos.
¿Tienen cocina? ¿Hay comida? ¿La abastecen?
Hay cocina, es decir, la comida la pongo yo.
¿Cómo explica usted que hay tres champas fuera de la PDDH, porque no hay condiciones para que trabajen tres nuevos procuradores especiales nombrados, y sí hay dinero para una casa de protocolo?
Esas preguntas sería mejor que se las hicieran al procurador. Lleguen allá y hablan con el procurador.
Cuando nos disponíamos a abandonar el lugar, una vecina se nos acercó y nos preguntó por qué estábamos haciendo fotos de una propiedad privada.
Le contestamos que era una casa rentada por la PDDH con dinero del Presupuesto General de la República.
Y, para despejar cualquier duda, respondió: “Yo creí que era de Omar Cabezas, porque varias veces lo he visto”.

Experiencia de AN y Presidencia

Práctica incorrecta

Lindolfo Monjarretz, vocero de la Presidencia, confirmó que la casa de protocolo del Ejecutivo, ubicada en Pochomil, “prácticamente no se usa”, porque no brinda las “condiciones de infraestructura”, y “habría que meterle unos 250 mil dólares para ponerla en condiciones”.
“Básicamente lo que se tiene ahí son cuatro personas que se rotan y que su trabajo es cuidar y darle algún tipo de mantenimiento menor. Cuatro personas que implican un costo de 15 mil córdobas mensuales”, dijo Monjarretz.
El funcionario insistió que el presidente Enrique Bolaños no emplea dicha vivienda, y para hacerlo, debe realizarse una solicitud al Secretario de la Presidencia. “Además del gasto de los 15 mil córdobas, se paga el mínimo de los servicios básicos, agua, luz y teléfono”, señaló.
Destacó que el gobierno no ha invertido en dicha vivienda porque se encuentra actualmente en litigio, un caso que maneja la Procuraduría General de Justicia. “Además, no es prioridad de la Presidencia tener una casa de protocolo. Si yo te quiero invitar a esa casa de protocolo, hay que llevar papel higiénico, jabón, toallas, todo…, hasta el gas tenés que llevar para cocinar”, puntualizó Monjarretz.
Dijo no tener conocimiento de prácticas similares en otros ministerios. “Y no es función del Estado tener casas de protocolo. En términos reales, si vos ves lo que ha ocurrido en gobiernos anteriores, han ocupado esas casas para fines personales más que para asuntos de Estado. Es una tentación innecesaria tener una casa de protocolo que esté al servicio de los funcionarios públicos y que se pague con los impuestos nuestros”, aseveró.

La experiencia del Parlamento

En el caso de la Asamblea Nacional, este poder del Estado no cuenta con una casa de protocolo, confirmó el diputado Wilfredo Navarro, Primer Vicepresidente del Parlamento.
“No tenemos una casa de protocolo, ya nos hubiera acabado la gente”, dijo Navarro.
Según el funcionario, por las condiciones económicas del país, “tal vez la Cancillería se justificaría que tuviera alguna casa de protocolo para la atención de delegaciones internaciones”. “Pero nuestro país no puede darse el lujo de invitar gente para pagarle su estadía”, recalcó.
La PDDH alega que es utilizada para hospedar a personal de la institución.
Creo que ese es un vicio del pasado. Las casas de protocolo se inventaron en la época sandinista, y lo que resultó posteriormente fue que quedaron en manos de los grandotes y altos funcionarios del Frente Sandinista. Más de cuatro mil se piñatearon y eran todas casas de protocolo. Son vicios del sandinismo, eso tiene que desaparecer, como los sobresueldos y viáticos.
El diputado recordó que con el gobierno del ex presidente Alemán hubo esta práctica, pero dichas viviendas “se fueron entregando”. “Tener casa de protocolo sería un problema serio por el mantenimiento: no se usan, no hay recursos…”.
¿Cómo hacen los legisladores que viven en las regiones? De acuerdo con Navarro, cuando hay sesiones, se hospedan en hoteles. La bancada liberal tenía una casa de protocolo en el pasado, ubicada en Bolonia, pero fue cerrada por dificultades económicas. “Ahora cada diputado que viene tiene que pagar su hotel por su cuenta, aquí no le paga nada la Asamblea, es de su sueldo”, indicó.
“Y la casa de protocolo la pagaba la bancada liberal, no la pagaba la Asamblea. Quedaba en Bolonia, fue en la legislatura pasada, había camas, ahí almorzaban los diputados. Ahora parte de eso se hace aquí en la bancada, hay un salón de descanso, de estar, para que estén los diputados que vienen de largo, pero ya no duermen ahí, sólo se alimentan. Ellos vienen a hoteles”, señaló.

Castro: diputados viajan todos los días

El diputado Edwin Castro confirmó que ni la bancada sandinista ni el Parlamento cuentan con una casa de protocolo para albergar a los diputados que asisten a las sesiones y viven en las regiones.
“Cada quien resuelve por sí mismo, hay unos que se quedan aquí, otros que viajan. Los de León viajan todos los días, los de Masaya viajan todos los días. Otros se quedan donde algún familiar. No hay una cosa común, cada quien resuelve como bien estime conveniente”, dijo Castro.
Pero al ser consultado sobre la experiencia de la PDDH, Castro se limitó a decir: “En este caso no puedo opinar, porque no conozco el caso. Mirá, conozco lo que vos me estas diciendo, pero no puedo creerte totalmente a vos, entonces no puedo reaccionar”.
¿Conoce otro caso?
Investigá vos, vos sos el que estás haciendo la investigación. No te podría decir una reacción genérica. Depende de la institución, hay lugares que sí deberían de tenerla y no la tienen, hay algunas instituciones del Estado, como ministerios, que tienen casas de protocolo, y no deberían tenerla.
Pero hemos consultado a otros poderes del Estado y no tienen.
Nos vemos. (Colgó el auricular)

La experiencia de los 80

Las casas de protocolo fueron una práctica común durante el gobierno sandinista en la década de los 80. Unas 30 viviendas confiscadas en ese entonces, se destinaron para tal fin.
El ex alcalde Herty Lewites, Jefe de Protocolo en esos años, asegura que era “prohibido” para los funcionarios públicos utilizar estas propiedades. Por esa razón califica como un acto de “corrupción” que el procurador de los Derechos Humanos, Omar Cabezas, y empleados con buenos salarios de la Procuraduría, utilicen los impuestos de todos los nicaragüenses para beneficio personal.
“Es una falta de respeto a nosotros que pagamos impuestos, es una institución que se queja de falta de presupuesto, que hasta champas tienen afuera porque no alcanzan. Ese es el colmo. Ahí se nota la corrupción, porque ahora te sale más barato llevar a un huésped a un hospedaje, hay de todos los niveles y te sale más fácil”, dijo Lewites.
“Esa casa tiene que tener empleada para limpiarla, jardinero, cocinera, comprar ropa de cama, el agua, la luz…, todo eso hay que meterle a una casa, y es un costo altísimo. No sé cuánto es, pero si fueran 100, 200, 500, 800 dólares, es un gasto innecesario”, dijo.
Lewites recordó que en los tiempos de la Revolución, Cabezas también fue funcionario público, y todos los días viajaba a su natal León.
“Ustedes como periodistas investigativos están haciendo un gran trabajo en el país. ¿Cuánto le cuesta a la institución llevar y traer a una persona todos los días desde carretera Masaya, habiendo hospedajes cerca de la misma PDDH? Estamos hablando de que gastan mínimo mil dólares al mes. Este monto es mucho dinero, más que se quejan que no tienen fondo”, agregó.
Según Lewites, en los tiempos de la Revolución, las casas de protocolo eran para uso exclusivo de las representaciones internacionales que visitaban el país.
“Vos conocés perfectamente lo que fue el sistema socialista, por medida de seguridad no hospedaban a nadie en hoteles, cuando invitaban a los funcionarios los hospedaban en casas directamente manejadas por la Seguridad del Estado. Entonces, todas estas casas las mantenía el Ministerio de Relaciones Exteriores, pero la seguridad se la daba en ese tiempo el Ministerio del Interior”, recordó.