Nacional

Condenados como narcos sin marihuana ni coca

*** Meter grandes cantidades de dólares sin declararlos y estar fichados internacionalmente como narcotraficantes, producen sentencias firmes *** Ejemplos abundan para echar por tierra oficiosa defensa del guatemalteco y sus narcodólares del escándalo

Heberto Rodríguez

Dos casos de tráfico de drogas con penas arriba de los 20 años, en los cuales no se encontró “un solo pito de marihuana ni un gramo de cocaína” a los acusados, ponen en duda los argumentos del magistrado Rafael Solís, en el caso de Jorge Eliécer Hernández y/o Luis Ángel González Largo, sentenciado a diez años de cárcel por lavado de dinero.
A menos que los hermanos América Isabel, Edison Alexander y Victoria Luna Herrera, y el jamaiquino Michael David Denhom, tengan posibilidad de salir de la cárcel después de haber sido encontrados culpables tras comprobárseles que pertenecían a organizaciones internacionales criminales, pese a que no les encontraron droga al momento de su captura.
Los hermanos Luna Herrera fueron condenados a 22 años de cárcel y multados con cuatro millones de córdobas por la coautoría del delito de tráfico internacional de estupefacientes, psicotrópicos y otras sustancias controladas, pero al momento de la captura no se les encontró ningún tipo de droga.
Sin embargo, las investigaciones de la Policía Nacional y el Ministerio Público determinaron que éstos eran miembros de una organización internacional que --hasta su desarticulación-- se dedicaban a importar cocaína y heroína a Nicaragua.
Fueron detenidos en Rivas
Luego transportaban la droga a diversos países de América Latina y Europa. Fueron detenidos en julio de 2004, en Rivas, cuando intentaban huir a Costa Rica, según documentos de las investigaciones en nuestro poder. En diciembre del mismo año fueron encontrados culpables por Adela Cardoza, juez Segundo Penal de Juicio.
En su sentencia, la judicial explicó que los imputados pertenecían a una red internacional dedicada a traficar drogas de “forma consciente y voluntaria”. Quedó demostrado también que idearon, planificaron y ejecutaron el crimen “configurando toda una estructura criminal para procurarse el éxito”. Tampoco hubo duda alguna de que los hermanos Luna Herrera contrataban a los “muleros” asumiendo roles diferentes para cometer el delito.
Para la juez Cardoza, tal acción provocó un daño a la salud pública y creó inseguridad nacional e internacional, afirmación que para ella no es una mera sospecha, porque quedó probado que en Cuba y Ecuador, varios de los miembros de la red fueron condenados por el mismo delito de tráfico internacional de drogas.
La defensa de los hermanos Luna Herrera alegó entonces que a los acusados no se les había incautado sustancia alguna, y que, además, fueron detenidos ilegalmente (igual argumento al utilizado en el caso de Jorge Eliécer Hernández y/o Luis Ángel González)
Además, alegaron que en el caso había más “imaginación policial” de parte de los testigos que pruebas, y atribuyeron todas las investigaciones, debidamente documentadas, a un montaje policial.
El caso del jamaiquino
Por su parte, Michael Denhom, jamaiquino con nacionalidad inglesa, fue condenado a 25 años de cárcel y a pagar una multa de ocho millones de córdobas en febrero de 2004. Pero al momento de su captura sólo se le encontró siete maletas y herramientas que --según los peritos policiales-- eran utilizadas para preparar las maletas con fondos especiales para traficar la droga.
Para Octavio Rothschuh, juez Séptimo de Juicio, las pruebas demostraron que el extranjero era parte de una estructura que vía paquetes postales y obras de arte traficaba drogas, y fue desarticulada gracias a una operación conjunta denominada “Unidos”, ejecutada por las Policías de Nicaragua y Londres.
Las pruebas que tuvieron a manos los jueces para encontrar culpable a estas personas tienen mucha similitud con las que se presentaron en el caso de Jorge Eliécer Hernández González y/o Luis Ángel González Largo.
Se caen argumentos de Solís
El magistrado Rafael Solís, en declaraciones dadas la semana pasada, descartó que se pudiera llamar narcodólares al dinero incautado a traficantes si no les capturaban drogas. Los casos señalados echan por tierra los argumentos de Solís.
En la sentencia de Rosario Altamirano, juez Sexto de Distrito de lo Penal de Juicio, una de las principales pruebas presentada por la Fiscalía en contra de Jorge Eliécer Hernández González, es una condena a 50 meses de prisión impuesta por posesión de drogas en un juzgado de Panamá.
Además, la judicial consideró que la defensa de Jorge Eliécer Hernández González no logró convencer de que éste es comerciante, y cuando fue capturado se le encontró la suma de 609 mil dólares, dinero que fue retirado con autorización de la CSJ y que ahora nadie sabe dónde está.