Nacional

Los parques, “especie” en extinción

* La mayoría son escogidos a modo de “moteles” por vendedoras de sexo * Inhalantes de pega y drogadictos se han apoderado de esos espacios * Visitar un parque significa aventurarse a ser asaltado

Silvia Carrillo

El reloj marca las nueve de la mañana con diez minutos. “Julia” lleva consigo el vaso de pega que -- según ella -- le dará valor para brindar sus servicios sexuales. No tiene un sitio a donde llevar a sus clientes, por lo que busca un espacio seguro, y esta vez elige el Parque “Luis Alfonso Velásquez”, cercano al lugar donde vive en compañía de su hermana menor.
Mientras observo el rostro de “Julia”, avejentado por noches de desvelo, trato de entender sus momentos de desvaríos, producto del pegamento que inhala. También llegan a mi mente los recuerdos de aquella infancia, cuando en compañía de mi madre me sentaba en la banca del parque a disfrutar una paleta de helado.
Por los índices de violencia en los parques con los que aún cuenta Managua, los niños ya no juegan en los columpios ni suben al resbaladero, porque ya no queda opción, y los padres prefieren llevarlos a comer a cualquier centro comercial o, en el peor caso, quedarse en casa.
Aunque los parques sean lugares públicos para disfrutar en familia, en estos tiempos son espacios ocupados por delincuentes, vendedoras del sexo y adolescentes sumidos en las drogas.
Abandonados
Ya nadie visita esos lugares que antes eran de recreación, por temor a un asalto o a ser amenazados de muerte por sujetos que por efecto de la droga quieren acabar con la existencia de cualquier ciudadano.
Terrible cambio
Los abuelos dicen que la costumbre de ir a los parques se perdió en Managua como efecto del terremoto de 1972, ya que posterior a ese año, esos lugares fueron tomados, poco a poco, por vagos, alcohólicos y delincuentes.
Antes del terremoto del 72, parques como San Sebastián, Santo Domingo, Central, Rubén Darío, Bartolomé de las Casas y Las Piedrecitas eran alegres puntos de reunión de los managuas.
Carmen Soza, una anciana de 82 años, dice que “antes en los parques había conversatorios o reuniones”, o bien, recuerda, “ir a esos lugares, por ejemplo, era para disfrutar de la vista que regala la naturaleza o cuando los escolares llegaban a estudiar”.
Los parques ahora
Hoy en día, Las Piedrecitas sigue siendo uno de los parques más visitados, pero cada día con menos asistentes. Las parejas no pueden disfrutan de una caminata por los andenes, ya que deben quedarse en un lugar seguro y estar atentos ante cualquier extraño que se acerque.
Doña Carmen Soza tiene la esperanza de que sus nietos puedan disfrutar de la alegría de un centro de recreación. La juventud demanda más vigilancia de las autoridades en esos lugares.
La Policía Nacional alega que no puede permanecer en esos sitios por falta de presupuesto, ya que el personal es poco y tienen que atender casos más relevantes.
Según datos de la Policía, en 2004 se incrementaron en un 3.7 por ciento los robos con intimidación en sus diferentes modalidades, con respecto a 2003, y ese es uno de los mayores problemas de los capitalinos para visitar los parques. De este año aún no se tiene un recuento, pero se prevé que los delitos se han acrecentado.
29 parques desaparecidos
Wilmer Miguel Carrillo Navarro, jefe del Departamento de Áreas Verdes en Managua, afirmó que de los 123 parques existentes en la capital sólo 94 están funcionando y otros 29 han desaparecido debido a que grupos de antisociales los han convertido en guaridas.
En el antiguo parque de Ciudad Jardín, por ejemplo, los huele pega y delincuentes ocupan las bancas como si fueran camas, y los bebedores consuetudinarios hacen su comida en los predios con trozos de leña de los árboles del parque y atiborran el lugar con todo tipo de desperdicios.
Carrillo considera que se necesita más personal de la Alcaldía de Managua para dar respuesta a todas las necesidades que demanda el mantenimiento de los parques.
Para Carrillo, ya no se cuenta con tres parques: Reparto Shick, Jorge Dimitrov y Ciudad Jardín, donde los delincuentes se han robado hasta los columpios. El Parque de la Paz podría ser otro que se sume a los anteriores, ya que siempre está “resguardado” por vendedoras de sexo y asaltantes.
Tratan de rescatar parques
Aunque los parques están en el abandono, hay quienes tratan de rescatarlos. Tal es el caso de Víctor Manuel Castellón, quien junto a otros compañeros ha formado un equipo de fútbol que utiliza el parque de la Colonia “Máximo Jerez”.
Este joven de 24 años indica que los parques deben cuidarse y mantenerse, ya que son lugares abiertos, “para descansar o hacer deporte y donde no se paga un centavo”.