Nacional

Albergues sin comida y pueden morir de hambre

* Tres días más de lluvia, en sus lugares perdieron todos los cultivos y temen regresar por crecida de los ríos * Rescatan a las cuatro personas que estaban como desaparecidas al paso del “Beta” * Defensa Civil y Comité de Emergencia en Bilwi se declaran impotentes ante la falta de alimentos y medicinas

PUERTO CABEZAS, RAAN -Las muertes que no provocó el paso de “Beta” puede que se comiencen a presentar en la Región Autónoma del Atlántico Norte, donde más de diez mil familias aproximadamente, de un centenar de comunidades inundadas, han perdido todos sus cultivos y no tienen nada que comer.
En el municipio de Waspam 28 mil 848 personas están necesitando de alimentos porque lo poco que tenían sembrado se perdió, los niños están llorando de hambre, dolor y enfermedades que los aquejan sin que les llegue ninguna ayuda.
Según datos proporcionados por el mayor Gustavo Ramos, jefe de la Defensa Civil de la RAAN en el municipio de Waspam, unas 1,192 personas permanecen evacuadas en tres albergues, mientras que en Prinzapolka, unas 1,775 de las comunidades de Kuamwatha, Ariswatha, Símil y Tawantara se encuentran refugiadas en albergues porque sus humildes viviendas están bajo agua.
Se rehúsan a volver
En el mismo municipio de Prinzapolka hay otras 3 mil quinientas personas de las comunidades de Betel, Tuburus, Ladricola, Dos Amigos, Prinzubila, Isnawas, Dipawala, entre otras, que no se han movido a lugares más seguros, y que a pesar que el río muestra señales de bajar su nivel, los afectados se rehúsan a regresar por temor a que el río vuelva a crecer y ellos no tengan tiempo para salir y salvar sus vidas, además que si regresan a sus comunidades no tienen nada que comer.
Datos preliminares indican que unas 17 mil personas están expuestas a padecer hambre en el municipio de Prinzapolka, donde el alcalde Eklan James ha salido en busca de apoyo hacia Managua.
Tres días de lluvia
Desde hace tres días las lluvias no han cesado sobre esta parte del territorio nacional y es por eso que mucha gente sigue en los albergues, donde los Comités de Emergencia no encuentran qué darles de comer “porque no tenemos nada, y de dónde vamos a sacar”, dijo Guillermo Fox, del Comité de Emergencia del municipio de Puerto Cabezas.
Por otro lado, en este municipio de Puerto Cabezas, la crecida de los ríos Likus y Wawa ha obligado a unas cinco mil personas a dejar sus casas y buscar lugares más altos; entre las comunidades afectadas se mencionan a Sisín, Auyapihni, Sagnilaya, Butku, Panwa y Wawa Boom, todas ellas se encuentran ubicadas en las orillas de los ríos antes mencionados.
Igual situación atraviesan unas 6 mil personas que habitan en las comunidades de Kahka, Ninayari, Rahwa Watla, Li Daukura, Aris Watla, Kistawan, en el territorio de Sandy Bay, en el litoral norte, donde las inundaciones causaron estragos y los lugareños perdieron todos sus cultivos.
56 mil damnificados
En total se calcula que unas 56 mil personas aproximadamente en toda la RAAN están esperando la ayuda del Gobierno Central, la que aún no llega, o por lo menos ha sido a cuenta gotas, porque no se ha percibido. Ante tal crisis el coordinador de Gobierno, profesor Hurtado García Beacker, viajó a Managua con el objetivo de buscar ayuda del Gobierno y la cooperación de amigos y organismos, ya que de no atenderse a esta gente que está hambrienta podrían comenzar a presentarse las primeras muertes.
En el albergue de la comunidad de Betania, en el municipio de Puerto Cabezas, quienes allí se encuentran no tienen nada para alimentarse, por lo que algunos piensan abandonar el lugar y venir a la ciudad en busca de ayuda, pidiendo casa por casa.
Rescatan a los cuatros dados por desaparecidos
Las cuatro personas que habían desaparecido durante el huracán “Beta” regresaron este jueves por la noche a Karawala sanos y salvos, luego de permanecer durante cinco días en medio de la selva esperando que alguien los llegara a rescatar.
Santiago Helbert Morales, Braddy Charlie, Windell Bek y Gregory Wilson fueron encontrados este martes por familiares y pobladores de Karawala en el sector de Marinlaya, al oeste del Caño, un bosque virgen donde habían acampado el mismo día que llegó el huracán.
Los trabajadores tenían alrededor de dos semanas de estar en las montañas y relataron que en el momento del fenómeno se encontraban en su champa de plástico descansando para seguir con la tarea al día siguiente. “Escuchamos tronaderas de árboles y palos, se oían ráfagas de viento como una M-50, pero no pensamos que era un huracán sino la luna nueva; luego escuché como un avioneta, pero pensamos que era “La Costeña” que iba para Puerto Cabezas, pero como dio dos veces vuelta pensé que nos estaban buscando”, relató Gregory Wilson, ya de descanso en su casa en Karawala.
“Nosotros pensamos que era un viento fuerte, no sabíamos que venía un huracán porque no teníamos radio para comunicarnos”, agregó Helbert Morales
Wilson explicó que cuando hay movimiento de la luna siempre hay vientos, por eso no se imaginó que lo que tenían enfrente era un huracán, “hasta que ellos (los rescatistas) llegaron nos dijeron que había habido un huracán en Karawala”, dijo.
Una vez pasado el fenómeno ya no pudieron salir porque el sector estaba inundado y atascado de árboles y ramas caídas. “La marea comenzó a subir el domingo por la mañana y ya no pudimos hacer nada, estuve en mi champa pensando cómo flotar, porque ya no había otra cosa que hacer”, narró Helbert.
Se cayó la madera
Derick Humtazish, uno de los rescatistas, dijo que navegaron durante dos días con hacha y machete para poder avanzar al lugar donde finalmente encontraron a los trabajadores, “todo eso en la montaña es un desastre, eso es un desierto, se cayó toda clase de madera”, relató Derick.
Las personas rescatadas laboran para la empresa maderera San Roque, ubicada en Karawala, propiedad del señor Mak Úbeda; aunque regresaron en buen estado de salud los últimos días se habían quedado sin comida y algunos de ellos fueron afectados por picaduras de mosquitos.