Nacional

Alucinante historia de trata de menores

* Inician juicio en Costa Rica a pareja tico-nica que trasladaba a las chavalas y las prostituía * Relatos escabrosos de las víctimas, y al allanar casa, encuentran toda suerte de objetos pornográficos * Algunas han regresado a Chichigalpa y sus familiares corroboran los hechos denunciados

Chichigalpa y Managua
La nicaragüense Indiana Salguera y el costarricense Pedro Céspedes, detenidos en Costa Rica, tendrán que responder a las autoridades de ese país que los señalan de traficar menores desde Chichigalpa, Chinandega, para explotarlas sexualmente. El juicio apenas está iniciando.
Salguera --originaria de Chichigalpa, en el Occidente del país-- y Céspedes son acusados por la Fiscalía costarricense de violación, relaciones sexuales remuneradas con personas menores de edad, corrupción, proxenetismo agravado, trata de personas y difusión de pornografía en perjuicio de personas menores de edad, todas ellas originarias de Nicaragua y llevadas a Costa Rica supuestamente engañadas.
La menor J.R.R., de 13 años, fue la primera que denunció el 27 de marzo de 2005 a Salguera y Céspedes, en el Organismo de Investigación Judicial de Puntarenas, Costa Rica. En su declaración narra que el nueve e marzo de ese mes, fue llevada a ese país junto a R.A.C.M., de 16 años, con el fin de ser explotadas sexualmente.
Tres días después J.R.R. denuncia de nuevo, pero esta vez en la Fiscalía Contra la Violencia Doméstica y Delitos Sexuales del Primer Circuito Judicial de San José. R.A.C.M. también declara y confirma la denuncia de J.R.R.
Encuentran pruebas contundentes de prostitución
Las autoridades costarricenses allanaron el tres de mayo la casa de Salguera y Céspedes y encontraron vídeos pornográficos, armas de fuego, periódicos pornográficos, preservativos y documentos nicaragüenses de una de las menores.
Salguera y Céspedes llevaron ilegalmente a las menores a Costa Rica, cruzándolas en la frontera en el valijero del carro, debajo de varias maletas. Una vez en la casa de ambos, Salguera les dijo que debían tener relaciones con Céspedes --su compañero sentimental--, y luego con “señores que les darían mucho dinero”, según la declaración de las menores en poder de EL NUEVO DIARIO.
Las menores expresaron que Salguera y Céspedes habían llevado también a Costa Rica a otras tres adolescentes de Chichigalpa. Para comprobar esa información la Fiscalía costarricense solicitó a las autoridades nicaragüenses el 13 de julio pasado, una asistencia judicial para que entrevistaran a las tres menores.
Vinieron en diciembre y en marzo acompañados por un gringo
Salguera y Céspedes vinieron a Nicaragua en diciembre, invitaron a las menores a una fiesta en “El Bailongo”, León, y luego regresaron en marzo. En esa ocasión, según el testimonio de R.A.C.M., tuvo sexo con el costarricense a cambio de un anillo de oro y 100 córdobas.
“Esa noche yo me fui con ellos a casa de doña Zoila (mamá de Indiana Salguera), doña Indiana me dijo: no hay lugar donde dormir aquí, Pedro (Céspedes) va a ir a guardar el carro, vete con él, y él le paga el cuarto en un hotel, esto porque era muy tarde. Entonces estando en el cuarto, don Pedro me empezó a abrazar y a tocar, le dije que yo no quería, entonces siguió tocándome y me dio un anillo para que me dejara y tuvimos sexo, luego me dio 100 córdobas”, relata R.A.C.M.
La emborracharon para violarla y tenían sexo delante de las menores
Ambas menores en su declaración relatan que Céspedes y Salguera tenían relaciones sexuales en presencia de ellas. También declararon que las emborracharon para que él pudiera abusar de J.R.R.
J.R.R. “se emborrachó y doña Indiana le dijo que se quitara la ropa, todos nos quitamos la ropa, al rato (J.R.R.) entró al cuarto y se acostó en la cama, totalmente borracha y don Pedro también entró y dijo: Vamos a ver si es señorita, y yo vi cuando él le metió el dedo dentro de la vagina y lo sacó y dijo: “Ya no es nada, mira”, enseñando el dedo.
Al siguiente día le dijeron a J.R.R. que ya no era virgen, que Céspedes la había violado y que podía tener sexo con cualquiera a cambio de dinero.
Familiares de Salguera niegan estar involucrados
EL NUEVO DIARIO visitó a familiares de Indiana Salguera Hernández en Chichigalpa, quienes negaron rotundamente cualquier nexo con algún hecho delictivo.
“Somos trece hermanos y siempre hemos sido personas correctas, de manera que este asedio de la Policía me tiene con los nervios destrozados. Ya he dicho en muchas ocasiones que de mis hermanas que viven fuera del país no sé nada”, dice la señora Zoila Salguera Hernández, hermana de la acusada Indiana Salguera Hernández, quien presurosa ante la curiosa mirada del vecindario, nos hace pasar a su casa.
“Indiana es mi hermana, mi mamá, a como la ve, es una viejecita de 85 años. Está sorda y hace poco le dio derrame; del caso de mi hermana no sé nada, la Policía ha venido en muchas ocasiones aquí a la casa, me han puesto cita y yo he ido, pero nunca he hecho nada, y aunque ella es mi hermana y me duele cualquier cosa que pase a cualquiera de mis doce hermanos, yo no tengo, ni ninguno de nosotros por qué cargar”, señala.
Según la señora Salguera Hernández, ha sido por la Policía y por la mamá de su hija de crianza de iniciales O.A.C.G. --quien también fue llevada un tiempo a Costa Rica por su hermana a petición de la mamá biológica de la niña, y que hoy se encuentra por las investigaciones en un centro de menores de Managua-- que se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo con su hermana.
“Siempre he llevado mi vida de manera correcta y no quiero un mal para nadie, menos para una niña. Si mi hermana hizo algo, que pague por lo que hizo, pero nosotros no tenemos que estar aquí con los nervios desbaratados. Se me quita el hambre y todo, me da tanta pena con el vecindario, porque no sé nada, y aquí aguanto tratadas de las mamás de las otras supuestas chavalas que se llevó”, dijo la señora Salguera Hernández.
Quiere a la niña
Al parecer en Chichigalpa es una costumbre entregar a las hijas a personas desconocidas bajo la excusa de no tener dinero para alimentarlas. En el caso de la niña de iniciales J.R.R., quien en tan sólo trece años ha vivido en tres lugares, de acuerdo a lo expresado por su propia madre. Primero a los siete años se la entregó a una vecina del reparto en el cual habitan con esta señora. Después regresó a la casa de su madre nuevamente, y estuvo con ella medio año porque fue dada con papeles a su tía; tiempo después se le escapó a esta señora a principios de año y fue detenida por la Policía en Corinto.
“Cuando la fuimos a traer a la Policía dijo que no quería estar más conmigo, entonces le dije que si quería andar en la calle que se la devolvería a su mamá, y fuimos a MiFamilia y la devolví con los papeles como me la entregaron; fue en poder de su mamá que se fue a Costa Rica y se dio todo esto”, dijo la señora.
En el caso de la niña de iniciales O.A.C.G vivió primero como vecina de los Salguera en casa de su abuelita. Posteriormente, cuando tenia siete años, le fue entregada como “hija de crianza” a una hermana de la acusada.
“Cuando vino aquí estaba llena de piojos, bien demacrada; no iba a la escuela porque no la mandaban, porque a veces ni comían. Porque no tenían me la dejaron y yo la cuidaba como a mi hija, pero después se quiso ir y la dejé ir. Al poco tiempo me vinieron a decir que mi hermana se la había llevado, después ella misma me la trajo porque dijo que era muy malcriada, pero no se la devolvía a su mamá porque iba a pasar hambre y se quedó conmigo hasta que se la vinieron a traer para llevársela a Managua”.