Nacional

“Beta” empeoró pobreza de indígenas del Caribe

Se calculan 2 mil 668 damnificados y más de 5 mil personas permanecen en albergues

El huracán “Beta”, que azotó el domingo varias comunidades de la costa Caribe del país, empeoró la situación de pobreza en que viven indígenas miskitos, garífonas y sumos al arrebatarles sus endebles viviendas, cosechas y medios de trabajo, según líderes de la región.

La magnitud de los daños provocados por Beta, que luego de azotar con vientos de 165 km/h se disipó sobre territorio nicaragüense, seguía revelándose tres días después en toda la costa caribeña, en donde aún permanecen en albergues 5.763 personas, según datos de la Defensa Civil.

Del total de afectados, 2.668 personas que habitan en la zona de impacto del huracán quedaron damnificadas porque perdieron todos sus enseres, y "no pueden retornar a sus casas hasta que sean construidas al 100 por ciento", precisó la entidad en un informe.

La escasa infraestructura de la zona mayormente construida en madera, como casas, escuelas, puestos de salud, muelles, comedores infantiles, iglesias, pozos y tanques de agua, quedó dañada en un 80%.

Debido a que las únicas vías de comunicación con esas comunidades son aéreas y acuáticas, la ayuda oficial "está llegando de forma esporádica, pero no de manera suficiente", según el informe de la defensa civil.

Las autoridades regionales de prevención y mitigación de desastres esperaban un envío de víveres de parte del gobierno central consistente en alimentos, frazadas, plástico negro para techo. "Dicen que viene en camino, pero todavía no hay llegado nada", declaró a la prensa la vocera Ileana Lacayo.

La entidad asegura que continúan evaluando los daños y análisis de las necesidades en la zona de impacto, donde también hay severas afectaciones al medio ambiente.

Unas 500.000 hectáreas de bosques, cocoteros, palmeras, plátanos y árboles de maderas preciosas fueron tumbadas por la fuerza de los vientos del huracán, agregó la información.

La desesperación iba en aumento entre las víctimas de Beta, que por ahora dependen de toda asistencia gubernamental.

Los comunitarios aseguran que perdieron sus plantíos de banano, yuca, quiquisque, sus nasas (artes) de pesca de langosta y sus vacas.

"Las plantaciones están barridas. Todo está perdido. Ahora nos hemos quedado con las manos cruzadas", lamentó Lindolfo Gordón, de la comunidad de Walpa, en la Desembocadura del Río Grande, en la zona de impacto.

Las enfermedades diarreicas, neumonía y respiratorias amenazan a los damnificados, según el responsable del puesto de Salud de Sandy Bay Sirpi, Said Ortega.

"Ya me están viniendo enfermos de diarrea; tengo medicamentos, pero sólo lo básico. Para enfrentar un brote, considero que el ministerio de Salud tendría que proporcionarnos más medicinas", subrayó.