Nacional

“Milagro de Dios en Bilwi”

** Si no fuera así, estaríamos contando los muertos, dijo Wangky Cunningham **Margarita Gurdián: “No estábamos lo suficientemente preparados y albergues no aseguraban la vida de la gente” **De los más de 500 brigadistas con los que se contaba inicialmente a la hora de la evacuación desaparecieron

PUERTO CABEZAS, RAAN
Todavía la población de esta ciudad no entiende lo que realmente sucedió en la madrugada del pasado domingo cuando de repente el huracán “Beta” se encontraba a 80 kilómetros frente a Puerto Cabezas, y de repente cambió su rumbo.
La única explicación que se dan es que la mano de Dios detuvo el desastre y la mortandad, porque los refugios no eran adecuados para salvar a nadie, como dijo una alta funcionaria gubernamental, y, por otro lado, los brigadistas a la hora llegada desaparecieron para salvar a sus mismos familiares.
“Estuviéramos contabilizando muertos”, fue la expresión de Wangky Cunningham, una de las personas que utilizó su casa como centro de refugio para las personas que no encontraban adónde ir, ya que todos los centros de albergue destinados por el Comité de Emergencias estaban saturados.
Según informe del centro de operación de emergencias, unas diez mil doscientas personas fueron evacuadas, aunque esos datos no cuentan el total de los albergues improvistos por la población que buscaba cómo salvar sus vidas.
“Experiencia deja lecciones”
Se calcula que unas veinticinco mil personas fueron evacuadas en más de 80 centros de albergue improvisados. Se podría decir que se trató de la evacuación más grande que ha tenido esta ciudad en los últimos años.
Según la Ministra de Salud, Margarita Gurdián, “esta experiencia nos deja muchas lecciones, y la primera es que no estábamos lo suficientemente preparados para enfrentar este fenómeno, por varias razones entre las que se destacan la falta de coordinación, entre los miembros del comité”.
Sálvese quien pueda
La mayoría de la población se autoevaluó, y en segundo lugar los albergues no contaban con la estructura que asegurara la vida de la gente. La mayoría de los centros de albergue son lugares que han sido utilizados para inundaciones, pero no para huracanes.
Otro de los problemas es que de los más de 500 brigadistas con los que se contaba inicialmente, enfermeras, policías y voluntarios, a la hora de la evacuación desaparecieron, cada cual buscó a su familia, dejando a los demás solos, como quien dice “sálvese quien pueda”.
A las once de la noche todavía había hombres y mujeres que corrían por las calles, cargando sus hijos pequeños y sus sacos plásticos sin encontrar albergue.
“Es por eso que creemos que lo que ocurrió aquí no es cuestión de la naturaleza como tal, y como muchos lo han venido interpretando, fue un milagro de Dios”, y con esto coincide toda la población, que considera que “Dios nos está dando una oportunidad más para que nos arrepintamos de corazón y busquemos su rostro”, dijo la anciana Francela Padilla, del barrio Alemán de esta ciudad.
Ayer en horas de la tarde iniciaron las labores de retorno de las personas que fueron evacuadas de las comunidades de Wouhta, Haulower y Wawa Bar; mil personas fueron devueltas a sus comunidades a bordo de 40 lanchas con motores fuera de borda, y de 10 embarcaciones del tipo Ponking.