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PDDH no es más que una inmensa champa

** Para Carlos Emilio López, la Procuraduría se ha convertido en un cuartel militar con fines políticos **Norman Bent dice que Procurador le dijo: “Renunciá antes de que te despida, porque así salís en caballo blanco” ** Ahí nomás, agregó, Cabezas contrató a su sobrino, Francisco Lacayo, a quien le inventó un cargo que no estaba en planilla

La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) ya no luce como hace algún tiempo, cuando diariamente concurrían a esa institución no menos de 27 pobladores a interponer sus denuncias. En la actualidad con mucho esfuerzo llegan a atender a diez personas, cuyos rostros al salir de ese lugar no muestran satisfacción.
Los problemas en la PDDH no se ven únicamente en la disminución de los casos, sino también en el despido disfrazado de “renuncia” de tres procuradores especiales en el transcurso de 2005, quienes supuestamente se retiraron de sus cargos por no estar de acuerdo con las políticas impuestas por el procurador Omar Cabezas Lacayo, pero los cuales, en realidad, fueron obligados a abandonar esa institución.
Un cuartel militar
Carlos Emilio López fue el primero en la lista, y el 11 de abril hizo pública su renuncia al cargo de Procurador Especial de la Niñez y la Adolescencia. Aunque sus declaraciones fueron muy sobrias, dejaron entrever la crisis que existe en esa institución desde el nombramiento, en 2004, de Omar Cabezas como procurador de Derechos Humanos, y de Adolfo Jarquín como subprocurador.
Para Carlos Emilio López, la Procuraduría se ha convertido en un cuartel militar, donde los buenos días ya no existen más, y donde sólo se escuchan los comentarios de los trabajadores, quienes en la mañana le piden a Dios que la próxima carta de despido no sea para ellos.
“La Procuraduría ha perdido credibilidad y no niego que exista un monopolio, donde ejerce el poder el más fuerte que en todo caso es Omar Cabezas”, mencionó
Carlos Emilio asegura que si la PDDH muestra una imagen igual que los políticos, perderá credibilidad por su mal funcionamiento y el pueblo puede caer en una anarquía.
Tres meses después de renunciar Carlos Emilio, Cabezas convocó a los medios de comunicación para informales que Norman Bent había decidido renunciar a su cargo como Procurador Especial de los Pueblos Indígenas el 29 de julio.
Bent comunicó a END que el procurador con palabras textuales le dijo lo siguiente: “Es mejor que renunciés a que yo te despida, porque renunciando por tu cuenta, salís de la Procuraduría en caballo blanco”.
Uno de los argumentos del procurador es la falta de presupuesto con la que cuenta esa Procuraduría, y que del salario de Norman Bent se le pagaría a tres procuradores especiales de pueblos indígenas que ejercerían su funcionamiento desde la Costa Caribe.
Colocar a tres procuradores especiales que trabajen el mismo tema, según lo explico Norman, no es más que una maniobra fuera de la ley, porque lo correcto es elegir a uno solo por cada puesto. “En lo único que nos da facultad la ley es en nombrar más de dos delegaciones territoriales, pero no procuradores especiales”.
Lo más insólito para Bent es que días después de despedirlo, Omar Cabezas contrató a su sobrino, Francisco Lacayo, como director de promoción de esa institución, un cargo que no estaba contemplado en la planilla de pago.
Ideas racistas y presión política
Una “llaga” que Norman Bent llevará marcada en su corazón, son las últimas palabras del Procurador, quien le expresó que no concebía la idea de aceptar a un Procurador de los Pueblos Indígenas en Managua. Dichas expresiones fueron consideradas como actos de racismo para el ex representante de la población caribeña.
Bent considera que hay una gran cantidad de personas que trabajan en la Procuraduría que poco conocen de derechos humanos, “puede ser que conozcan ciertas leyes”, decía, mientras colocaba la mano sobre su barbilla “pero muy poco saben de derechos humanos si no los han sentido. Es probable que toda esta trama sea una presión política, un tipo de acuerdo libero sandinista”, aseguró.
Se va también Patricia Independencia
Siguiendo el recorrido de las supuestas renuncias se sumó la tercera víctima, la procuradora especial de la Mujer, Patricia Independencia Obregón, quien presentó su carta de retiro el 11 de octubre y entrega el cargo este 31.
La procuradora no quiso especificar sobre su decisión de dejar el cargo que por años ejerció, sin embargo, dejó entrever que en la PDDH lo menos que se siente es la existencia de un espacio relacionado con los derechos humanos.
“Lo importante en estos momentos es que estoy consciente de que si falta crecimiento personal, aunque reciba un buen salario, no vale la pena, por eso me preparo para partir. Y si tengo una posición digna salgo por la puerta grande”.
Intentamos abordar al procurador, quien asignó a Jorge Mendoza, Director de Defensa de la PDDH para atendernos. El funcionario recalcó que no existe una renuncia forzada de los procuradores especiales, y si ellos están fuera, es porque no estuvieron de acuerdo con las políticas de trabajo.
Champas permanecen desoladas
Las champas que el actual procurador Omar Cabezas Lacayo mandó a colocar en las afueras de esa institución siempre permanecen vacías, no se observa la presencia de ningún delegado y menos de un poblador que desee ser atendido.
Mendoza nos dijo que los problemas internos generados por el subprocurador Adolfo Jarquín contra el procurador Omar Cabezas se han conocido en el exterior, creando desconfianza en los ciudadanos, quienes se niegan a creer en una figura pública.
Una fuente ligada a esa institución y que prefirió omitir su nombre, dijo que de 500 casos recogidos desde enero hasta la fecha, solamente se han resuelto tres, cuando el resto de casos siguen engavetados.
Sin embargo, Mendoza alegó que este año se ha triplicado la cantidad de resoluciones que muestran que a pesar de ciertas anomalías no se ha dejado de trabajar en pro de los derechos humanos.
Es una institución destruida
Gonzalo Carrión, abogado del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), opina que la PDDH es una institución destruida por intereses internos, y esa situación no les da la capacidad de concentrarse en la misión de activar los mecanismos para acompañar a la gente que constantemente es ultrajada cuando violan sus derechos.
Carrión afirmó que la ciudadanía se decepciona cuando llega a que le ayuden a resolver sus problemas y se encuentra con asambleas extraordinarias por problemas propios de ese lugar.
“Existe una crisis en la Procuraduría que será difícil de superar”, dijo.
Representantes de otras instituciones han catalogado a Cabezas como el promotor de proselitismo político y no como un defensor de los derechos humanos.