Nacional

Ahuizotes: ¿La última batalla nacional?

* Sin que se asome el Intur ni el INC, ni la Comisión de Cultura de la Asamblea, de centavito en centavito, Monimbó renueva su papel de símbolo de la nicaraguanidad, afirma “Chilo” Ruiz * Un “ejército” de cipotes se prepara para salir este viernes a partir de las 4 de la tarde a “espantar” las modas de otras partes * “Lo que vale aquí en Masaya es la carreta, el de a pie, el de la máscara de palo o de cartón”

Edwin Sánchez

Para el güegüe mayor de Monimbó Fernando Ruiz Escobar --¿juegue? Viejo, pues-- no hay viajes ni viáticos ni megasueldos, pero defiende palmo a palmo la soberanía con una pasión que debiera ser declarada patrimonio nacional: “El viernes vamos con los Ahuizotes y el domingo con el Torovenado del Pueblo”.
Lo encontramos ahí, en el emblemático barrio indígena, enfrentado a la monstruosa maquinaria de la Metrópolis global salvando a como puede, sin recursos, sin asomo de ninguna institución gubernamental o legislativa, que los Ahuizotes se impongan como una fiesta autóctona frente a las modas de la transculturización.
Monimbó es como un sólido mojón de la cultura nicaragüense. Todos los días, el popular “Chilo” está atento a que ningún viento o moda lo mueva de su sitio. Pero sobre todo, ha creado con doña Yolanda Vivas casi un ejército de cipotes que se encargará de vigilar y continuar el legado de los güegües de defender lo propio. Son los guardafronteras culturales.
El resultado es la Cofradía de Los Ahuizotes Infantiles “Elías y Román Pulga”. Ahuizote en náhuatl presenta varias acepciones: perro de agua, hechicería, espectro no determinado y sin consistencia. El viernes cumplen cinco años de salir en procesión desde la casa de doña Yolanda, (del Parque “Pedro Joaquín Chamorro”, 1 y media cuadra abajo), siempre a partir de las 4 de la tarde.
“El Indio Viejo”
“Soy el Güegüe”, dijo “Chilo” Ruiz cuando lo vimos en una calle de Monimbó. En náhuatl, nos dice, es el Indio Viejo. No hacía falta cantar el Himno Nacional ni recitar el preámbulo de la Constitución, ni siquiera gritar el río San Juan es de Nicaragua, para saber que la patria también se hacía con viejos, con güegües irreductibles como aquel.
“El Ahuizote es un apéndice que ha nacido a través del Torovenado. Primero fueron los jurídicos (abogados de la cofradía) que dieron la pauta, pero antes con los cadejos de los Ahuizotes. Ellos lo denominaron hace muchos años el viernes último de octubre como la “Noche de los Espantos”.
Los cofrades consultaron con un grande de la recopilación de la Historia de Nicaragua, Enrique Peña Hernández, y desde entonces se conoce como Ahuizotes.
¿Por qué los niños en estas fiestas?
Para consolidar el folclor. El niño desde ahorita anda preguntando cuándo son los ahuizotes. Entonces se le dice el viernes, a las cuatro de la tarde, con música y pólvora. Doña Yolanda, luego, con otras damas promueve “La Vela”, donde se encargan de dar chilate, cafecito, su paquetito de golosinas a los niños.
Ahora está la invasión del Halloween, ¿qué dice usted?
La idea entró primero a Managua y de ahí al resto del país. Pero nosotros iniciamos los Ahuizotes primero. Después vino esto del Halloween, un carnaval que han traído desde Estados Unidos a Nicaragua. Nosotros presentamos lo nuestro: la Cegua, el Padre sin Cabeza…
Usted verá, aquí participan una barbaridad de niños, más de 100, al son de los chicheros y al son del cacho van danzando, sin esperar nada, porque no regalamos nada. Sólo las golosinitas. Ya andan encargando sus máscaras, sus trajes.
¿Cómo hacer para que la gente entienda que ser nicaragüense no sólo es cantar el Himno Nacional y decir que el río San Juan es de Nicaragua, sino también defender estos intereses culturales de Monimbó?
La piedra angular en todo esto es el gobierno, que con sus centros de culturas y delegados, Intur, Instituto Nicaragüense de Cultura, debería impulsar estas celebraciones, porque a estas alturas nosotros no tenemos ningún apoyo.
Ayudamos al turismo, porque aquí vienen de otras partes, y mire, nada que Intur esté presente. Ellos más bien preparan y financian carnavales, ¿pero qué tienen que ver con nuestra cultura esas expresiones de otras partes? Eso no nos ayuda en nada a ser nicaragüenses.
Es como el baile de Las Negras, de Las Inditas, las han transformado en Managua, las han hecho ballet. Le quitan su esencia. Es cierto que en México hay ballet, pero el folclor mexicano lo tienen bien salvaguardado.
Mientras que aquí, para hacer esta actividad de mañana viernes, una introducción para los Ahuizotes de la Noche, debemos hacer sacrificios, desde los Güegües, el Consejo de Ancianos, y otros muchachos.
“No ganamos nada,
pero sí amor por el país”
¿Es decir que las autoridades gubernamentales de esta era y las otras han dejado que nuestras tradiciones, cultura, folclor, se vaya perdiendo como la soberanía efectiva en el San Juan?
Sí, se va perdiendo. Usted mira que ahora con tantas cosas que se dan nosotros no lo hemos permitido. Ante la invasión de otras culturas, aquí estamos también con el Torovenado. Antes se nos venían las carrozas, y dijimos: no, no, lo que vale aquí en Masaya es la carreta, el de a pie, el de la máscara de palo, de cartón, que va a imitar a determinado personaje famoso. ¡Tenemos raíces, y lo más puro del folclor se produce aquí en Monimbó!
¿Hay capacidad hasta de exportar lo nuestro?
Sí, tenemos muchísima. Aquí no ganamos nada, todo es por mantener la cultura, pero sabemos que vienen toman fotos, videos, los sacan en revistas, en canales extranjeros y exportan esas imágenes.
¿Cómo se hace soberanía y se defiende el país sin nada de recursos?
Defendiendo nuestros principios culturales, principios territoriales. El San Juan es nuestro. Pero hay que hacer esa defensa como nosotros: aquí, con sacrificios, vamos impulsándolo, superando calamidades, prestando de centavitos aquí, centavitos allá, para sufragar los gastos que son muchos.
Les pedimos a los amigos del folclor un regalito, para dar a los ganadores frijolitos, alimentos. Pero, ¿cómo vamos a hacer patria, levantar el folclor de esta forma? Es lo que podemos.
Estamos con las manos atadas, con esto de pactos y repactos, ahora con Ley Marco, ¿qué tenemos que ver nosotros? Que mejor defiendan la cultura de Masaya, porque Nicaragua tampoco sólo es el San Juan. Aquí está toda esta riqueza de la cultura nacional.
¿Hay un desprecio por la cultura popular y el arte nicaragüense?
Tal vez no desprecio, sino menosprecio. No nos toman en cuenta. No hay una visión nacional de alguien que apoye el folclor. Por ejemplo, van a escoger a alguien para dirigir Turismo y no sabe nada de la cultura popular. No estoy de acuerdo.
Somos ricos en folclor: León con sus Mantudos, el Atabal de Granada, el Güegüence de Diriamba, pero aquí no se defiende la soberanía de nuestra cultura nacional.
Qué tiene que andar Frankestein aquí, si lo que tiene que ver con lo nuestro es el caballo de Arrechavala en León, el Padre Sin Cabeza de Granada, la Carreta Nahua...