Nacional

“Pobreza llega a escándalo”


Edwin Sánchez

Si alguna traducción en la realidad nicaragüense debe dejar el recién concluido Sínodo en Roma, sería la de abandonar la actitud del rico Epulón, que desde su opulencia en nada le importaba la vida del pobre, dijo el Obispo de Matagalpa, monseñor Jorge Solórzano, quien afirmó que la pobreza llega a niveles de escándalo.
El prelado demandó a los católicos nicaragüenses a “convertirnos” cada día, y asumir con “radicalidad” la fe, aplicando todo el significado de sensibilidad y solidaridad de la Eucaristía en las vidas de los que asumen el credo católico.
En el caso concreto de Nicaragua, donde el índice de pobreza humana de la ONU indica que en Nicaragua el 45 por ciento de la población enfrenta la vida diariamente con un dólar y de los demás pobladores, el 79,9 % con dos dólares diarios, ¿qué se puede hacer por esta gran parte de la población? ¿El cristiano nicaragüense no debe perder su capacidad de asombro o tomarlo como que los pobres ya están acostumbrados a ser pobres?
La actitud debe de ser de sensibilizarnos y de solidarizarnos con los demás, no volvernos insensibles.
En el evangelio aparece el rico Epulón, y el problema no era la riqueza o pobreza en sí, sino la insensibilidad que tenía ese rico ante el pobre que estaba en la puerta de su casa, y nunca se dio cuenta de que estaba ahí. Nunca fue sensible, nunca lo miró.
Creo que debemos ser más solidarios con el necesitado, con el caído, con el que está ahí olvidado, con el enfermo, con el encarcelado. Es una llamada que vivamos el amor de Dios, que nunca nos volvamos de corazón duro, sino que siempre estemos atentos a las necesidades de los demás.
¿La pobreza y el dolor de los pobres en Nicaragua clama también a Dios?
Sí, siempre. Dios no quiere que haya esas grandes desigualdades.
Dios es un Dios solidario y quiere que todos los hombres tengamos los medios necesarios como persona humana y que vivamos con dignidad, y no quiere que existan esas grandes desigualdades o esas grandes injusticias.
Monseñor Jorge Solórzano enfatizó sobre la labor de cardenales, obispos, y el Papa en el Sínodo “La Eucaristía, fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia”, y el llamado a enfocar la atención en los pobres de la Tierra.
“Estamos de acuerdo en eso, porque la Eucaristía es solidaridad sobre todo, es fuente de caridad, fuente de solidaridad. Debe llevarnos a tener amor y solidaridad con los más necesitados”.
El miniconcilio en Roma duró 23 días. Al obispo que ahora dirige la grey del Norte le preguntamos: ¿Cómo se trasladará al plano real esas buenas intenciones del sínodo, para superar y marcar distancias de esas situaciones dramáticas que viven muchos pueblos?
Eucaristía capacita
para el amor
La Eucaristía bien vivida nos lleva a la solidaridad. Cuando en la misa se dice pueden ir en paz, estamos capacitados para ir a dar amor a los demás.
Estamos en la fuente del amor que es Dios, que se da, que se parte; que si vivimos la Eucaristía nos lleva a partirnos por los demás, a servir a los demás, a ser solidarios, como Dios es solidario con nosotros. Cristo dio su cuerpo y su sangre para salvarnos a nosotros, es la mayor solidaridad que puede tener Dios con nosotros, que se da totalmente a nosotros.
Esa lectura que nos da, contrasta a veces con la actitud ritual de costumbre dominical solamente.
Por eso es el sínodo y este año dedicado a la Eucaristía, para que tomemos cada vez más conciencia, que ella nos lleva al compromiso de darnos y de compartir con los demás. Cada día más estamos tomando conciencia de eso.
Es lo que han constatado el Papa y los obispos y cardenales, por eso están haciendo ese llamado.
¿Cómo mover la atención a zonas abatidas por la pobreza, incluso en Latinoamérica?, porque hay otros intereses de gobiernos poderosos y se olvida a esta gran parte de la población mundial…
Debemos volver nuestra mirada y es lo que hace el Sínodo, de que todos nos interesemos, empezando por los cristianos y por los hombres de buena voluntad y los gobiernos y todas las instituciones, de preocuparnos, porque se da ese escándalo, que si vivimos la Eucaristía y nos decimos cristianos, pero al mismo tiempo se dan grandes injusticias y nos olvidamos de los más necesitados y de los pobres.
Es una toma de conciencia que se está haciendo y que volvamos nuestra mirada a los más necesitados del mundo.
Pérdida del sentido de Dios en Nicaragua
El Papa habla de un mundo devastado por la secularización y el relativismo, ahora vemos una buena parte opulenta, que vive con una filosofía hedonista a pesar de que se consideran cristianos católicos. ¿Cuál es el mensaje concreto a esta gente que nada en la abundancia?
El secularismo es la pérdida del sentido de Dios, y eso también llega aquí en Nicaragua y se pierde el sentido por lo sagrado, y al perderlo se van perdiendo todos los valores y se va llenando del hedonismo, del placer de buscar uno sus propios intereses, y ése es un gran peligro, porque si busca sólo sus intereses, se llena de egoísmo y no le importan los demás. Eso se puede dar a todos los niveles, personal, social, familiar, político y económico.
Si sólo buscan sus intereses sin importar los intereses de los demás, estamos perdidos
En el relativismo no hay una verdad que nos guíe, un norte. Ahora todo es relativo, para estas personas le da lo mismo todo, es un peligro que denuncia el Papa. Tenemos que centrarnos en la verdad de Cristo y de la Iglesia, porque si no, sin esas verdades quedamos desorientados, sin norte. Es lo que pasa, una gran desorientación en la familia, en los jóvenes, en la sociedad de hoy.
¿Se puede ser hedonista y a la vez católico?
Siempre tenemos que luchar, porque con la globalización se está metiendo esto del secularismo, el hedonismo, el relativismo.
Muchas veces vemos que esas corrientes de pensamientos y actitudes se meten en nuestras familias y comunidades.
Es una lucha de convertirnos todos los días, porque las personas pueden cometer errores o estar confundidas y cometer pecados. Lo importante es que reflexionemos que nos convirtamos al Señor todos los días.
Sobre el Sínodo se habla de las partes oscuras: el caso de los divorciados, que no pueden recibir la comunión. Hay gente que se casó, se divorció, pero quiere seguir siendo católica, pues si no las puertas de otras iglesias están abiertas.
Es que si alguien ha sido casado por la Iglesia y fue bien casado, no existe el divorcio en la Iglesia, sólo para quien haga un proceso y se demuestre que nunca hubo matrimonio. Pero si alguien fue casado por su libre y plena voluntad, la Iglesia con esa doctrina es firme y no puede comulgar.
¿No hay divorcio?
No. No hay divorcio, en eso es clara la Iglesia. Nosotros tenemos que ser claros y somos firmes en nuestra doctrina católica. No es porque ahí que vamos a ir acomodándonos, porque no podemos ir acomodando a Dios y a la doctrina a las circunstancias de la vida, o a la moda.
Tenemos que presentar esa verdad, si no, caemos en el relativismo. Hay que ser claro y eso viene de Dios. Así lo ha establecido
El papa Benedicto XVI fue muy suave respecto a los políticos que en privado profesan la fe católica, pero en sus acciones públicas dicen lo contrario. ¿Cómo ve usted la actitud de políticos llamados católicos, pero que tienen actitudes muy reñidas con muchos de los mandamientos que dictó Dios a Moisés en el Sinaí?
Es el llamado a que vivan la coherencia entre la fe y la vida, eso es serio. Porque si dicen que creen una cosa y hacen otra, existe un divorcio y separación, eso es grave.
Hoy lo importante es vivir consecuentemente la fe, y es importante que los políticos den testimonio de su fe, a pesar de los problemas que le puede causar ser consecuentes con su fe. Los llamamos y animamos que sean consecuentes con su fe, vivan y actúen conforme a lo que creen
¿Es capaz el obispo de la diócesis, el párroco donde asiste el político de llamarle la atención cuando su actitud cotidiana no se corresponde con lo que es la Eucaristía?
Exhortamos no sólo a políticos, sino a todos los feligreses.
Somos pastores, y el pastor guía a las ovejas. Si alguien se profesa católico, pertenece al rebaño de la Iglesia, entonces nosotros, sea quien fuere, de la condición que tenga, o profesión, todos presentamos la verdad de Dios y les invitamos a vivir las enseñanzas de Cristo y de la Iglesia.
Queda el sabor de retroceso y conservadurismo en la Iglesia con el Sínodo. La Iglesia se fue para atrás. ¿Cuál es su opinión?
Todo lo contrario, está renovando la Iglesia. Es toda una renovación de vivencia de la Eucaristía.
Si la vivimos, se va a dar una transformación radical en el corazón de los hombres, de las mujeres, en la familia y la sociedad. Es un rejuvenecimiento de la Iglesia y un gran avance que podamos vivir los sacramentos.
El atraso se da cuando no vivimos el bautismo, no vivimos la confirmación, no vivimos la Eucaristía.
Este Sínodo nos está animando y haciendo tomar conciencia de vivir nuestra fe y de vivir con radicalidad la fe… y ese es un gran avance.