Nacional

Cae en Costa Rica torturador panameño


Corresponsal Costa Rica
josmen_02@yahoo.com

Un ex miembro de las extintas Fuerzas de Defensas del general panameño Manuel Antonio Noriega, fue capturado este viernes por agentes de la Policía Internacional (Interpol) en conjunto con la Policía costarricense. El panameño, uno de los más buscado por la justicia de su país, fue condenado en 1996 a 20 años de prisión por el fusilamiento de 9 personas, además por privación de libertad y hasta se le señaló como torturador.
Según las investigaciones panameñas, Evidelio Quiel Peralta había participado en el hecho conocido como "La masacre de Albrook", un 3 de octubre de 1989, sin embargo a los pocos minutos de su captura, en una zona de La Uruca, se declaró inocente y perseguido político. Éste viajaba en un Hyundai Accent y regresaba de dejar a su hijo en la escuela.
El panameño, de 50 años de edad, ingresó a Costa Rica en agosto del 97, bajo la figura de empresario informático y obtuvo la residencia en septiembre del 99. Antes del juicio huyó a suelo tico, por lo que no ha cumplido su condena.
Quiel Peralta, quien además de ser lugarteniente de Noriega fungió como jefe de la Escuela de Hombres Ranas (buceadores) de la Guardia Nacional, fue acusado, junto a dos ex militares más, por la masacre ocurrida --en contra de otros ex militares-- en un fallido intento de golpe de Estado contra el entonces presidente Noriega.
"La masacre de Albrook" se suscitó en un hangar del aeropuerto Albrook, cuando un grupo de alzados fue capturado ante la falta de apoyo por bajar del poder a Manuel Antonio Noriega. Según las informaciones de la época, allí mismo fueron fusilados, pero al parecer antes les practicaron torturas para que dijeran los nombres de otros implicados.
Ese 3 de octubre de 1989, el mayor panameño Moisés Giroldi lideró la rebelión de varios militares por sustituir a Noriega. Asaltó el cuartel de la Guardia Nacional en la capital panameña y retuvo al propio Noriega, sin embargo el apoyo que esperaba de otros jefes militares nunca llegó porque se habían echado para atrás.
Los insurrectos fueron reducidos y capturados, los trasladaron a un hangar de Albrook, y luego de torturarlos los asesinaron. Las investigaciones del caso arrojaron que el propio Noriega fue el que ordenó a Quiel Peralta que ejecutara el fusilamiento en vez de llevar a los detenidos a una celda.
Tras su captura, el panameño justificó: "Soy inocente, no voy a esconder que me fugué de mi país, pero porque me sacaron secuestrado de mi casa bajo amenazas de muerte, pero de que soy un homicida, eso no es así, los culpables son los políticos. Defender a mi país me ha costado una persecución política. Tengo un hijo en Panamá que no conozco, pero aun así no tengo nada que esconder y por eso voy a dar la cara".
Negó que haya sido "hombre de confianza" de Noriega y haber tenido participación en la masacre, asegurando que solo una vez conversó con él para saludarlo. Finalmente aceptó haber estado cerca del hangar el día del hecho, pero que fue por circunstancias ajenas a lo que se le acusa. "Jamás he matado a nadie. A ese hangar llegué a recoger mi carro en un momento inadecuado", adujo.