Nacional

Abandonados por gobiernos patrioteros


Valeria Imhof

No ponen en duda de que el San Juan le pertenece a Nicaragua. Quieren ser nicaragüenses aunque tengan que cruzarse del otro lado del río para conseguir alimentos, salud y educación. En el municipio de San Juan de Nicaragua, ubicado a 200 kilómetros de San Carlos sobre el río San Juan, la mayoría de los productos que llegan son costarricenses.
El alcalde del municipio, César Collado, señala que este conflicto por el Río San Juan los deja a ellos aún más aislados, sobre todo cuando se conoce extraoficialmente de las intenciones del gobierno costarricense de querer impedir la navegación de productos costarricenses como una medida de presión para el Gobierno de Nicaragua.
“Conflicto de gobiernos”
El alcalde, sin embargo, considera que este problema es un “conflicto de los gobiernos”, pues tanto el pueblo costarricense como el nicaragüense a ambos lados de la frontera, coinciden de que “el río San Juan es de Nicaragua”. “Esto es un conflicto entre los gobiernos, porque si usted va a Costa Rica el costarricense le responde que el Río es nicaragüense”.
Los seis alcaldes del municipio de Río San Juan se reunieron esta semana con el viceministro de Relaciones Económicas y Cooperación de la Cancillería, Mauricio Gómez, y demandaron más apoyo del Gobierno central. “A nosotros los alcaldes nos encanta de que se encuentran rótulos en las unidades de buses que andan por toda Nicaragua diciendo ‘El río San Juan es de Nicaragua’, pero es una necesidad que el Gobierno trate de retomar como una zona especial San Juan de Nicaragua”, fue una de las peticiones que hizo Collado en el encuentro.
No hay hospital
Las razones para este reclamo le sobran. Según el alcalde, el único apoyo que reciben del Gobierno central es una transferencia de un millón de córdobas anuales, lo que no les permite mejorar las condiciones de vida de los pobladores. Collado dice que el puesto de salud de su municipio cuenta con dos médicos y una enfermera auxiliar, pero carece de medicinas y equipos, por lo que a la hora de una emergencia, los habitantes de San Juan de Nicaragua tienen que ser remitidos a hospitales costarricenses.
“Nosotros enviamos a los enfermos a los hospitales de Cariaris y de Guápiles, en la provincia de Limón, de lo contrario nos morimos”, señala Collado.
El hospital nicaragüense más cercano de su municipio está en Bluefields, a una distancia de tres horas por mar. “Son 200 kilómetros de recorrido, donde te vas a encontrar con raudales y dificultades naturales del San Juan que te impiden que llegués a tiempo a San Carlos, y si vas al puesto de salud de El Castillo no pueden hacer nada porque tienen las misma limitaciones que nosotros”, indica Collado.
El alcalde de El Castillo, Francisco Díaz, considera que la mejor manera de contrarrestar la presencia tica en la frontera nica es con más presencia del Gobierno central en la zona. “Llegan medicamentos para 12 mil personas y en el municipio vivimos 23 mil, cuando padecen enfermedades crónicas se van a Costa Rica, porque muchas personas tienen familiares con cédula tica y con el mismo seguro aprovechan para conseguir una operación o un tratamiento que les resulta demasiado caro en Nicaragua”, dice Díaz.
Maestros inexistentes
El municipio de San Juan de Nicaragua cuenta con un instituto hasta tercer año donde imparten clases cuatro profesores, pero como muestra del olvido de esta comunidad, el personal docente sale en nóminas de pago de colegios de otros municipios. “A ese extremo estamos llegando como municipio marginado, y los profesores no tienen incentivos, pues ni siquiera se encuentran registrados”, revela Collado.
La comunidad El Jobo, ubicada a seis kilómetros de la frontera tica, es el mejor ejemplo del abandono gubernamental. Los niños de este poblado, compuesto por 27 familias, tienen que cruzar a territorio costarricense para educarse. “Es ridículo, pero un niño de El Jobo conoce más de las notas del himno nacional de Costa Rica que las del himno nacional de Nicaragua… ésta es la verdadera realidad que se vive en la frontera”, subraya el alcalde.
Gómez señala que la opinión de los alcaldes tiene que ver con las inequidades socioeconómicas, un tema, que según el funcionario debe superarse, porque no es solamente un problema de Río San Juan, sino de la Costa Caribe, Chinandega y el norte del país.
“Son zonas aisladas con un potencial de desarrollo enorme, y tenemos que aprovechar esas ventajas y eliminar el aislamiento a través de programas y proyectos de desarrollo productivo y de infraestructura”, mencionó Gómez.