Nacional

Fue trampa y secuestro a periodistas


Valeria Imhof

El Gobierno de Nicaragua pedirá al Gobierno costarricense una explicación inmediata sobre la retención ilegal de tres periodistas nicaragüenses, entre ellos el corresponsal de EL NUEVO DIARIO en Río San Juan, Francisco López.
La destacada periodista María Lily Delgado, el camarógrafo Orlando Flores, y nuestro corresponsal, fueron prácticamente secuestrados durante cinco horas por guardias costarricenses en el puesto policial de México de Upala, cuando se encontraban realizando un reportaje sobre la vida de los nicaragüenses en la frontera tica.
“Vamos a investigar, y si comprobamos que fueron detenidos ilegalmente, vamos a elevar una nota de protesta ante el gobierno costarricense”, declaró Mauricio Gómez, Viceministro de Relaciones Económicas y de Cooperación, quien casualmente se encontraba en San Carlos, participando de una reunión con los alcaldes del departamento de Río San Juan.
“Pase, que no hay problema”
A eso de las 12:45 del lunes, los tres periodistas llegaron hasta la frontera tica en el sector del río Papaturro, y pidieron permiso al oficial Juan Acevedo para ingresar a hacer una toma en una escuelita ubicada a 200 metros de la frontera. Sin titubear dos veces, Acevedo les dijo que pasaran, incluso Delgado le hizo saber que llevaban todos los documentos, incluyendo la visa de cortesía que el Consulado tico les había extendido. Confiados en la palabra del policía tico, pasaron a territorio costarricense, pero en menos de veinte minutos se les apareció el oficial Alcides Tórrez, jefe del puesto policial, y les dijo que lo acompañaran.
A partir de ese momento fueron cinco horas de angustia, atropellos y abusos. Los oficiales ticos no les permitieron ni siquiera beber agua, comer, ni comunicarse telefónicamente con sus familiares ni con el Consulado nica en Costa Rica. Lejos de explicar a los colegas por qué lo tenían retenidos, Tórrez se limitaba a preguntarles a cada momento cuáles eran sus nombres, su edad y el domicilio, a pesar de que tenía en sus manos todos los documentos.
“Fue una trampa, ellos querían que entráramos para después arrestarnos. Cada vez que les dábamos nuestros datos llamaban por radio y nos decían que iba a llegar Migración, pero éstos nunca llegaron”, narró López.
En dos ocasiones, Acevedo les mencionó a los periodistas si habían ido a entrevistar a la esposa del policía tico que estaba preso en Nicaragua, señalándoles que éste estaba en muy malas condiciones. “Entonces, ¿fue una venganza?, se preguntó nuestro corresponsal.
Los periodistas iban a realizar un reportaje sobre Diana Ubau, una adolescente nicaragüense que estudia en Costa Rica y que iba a ser el personaje central de la historia. Diana, de 17 años, se dirigió con ellos a la frontera para tomar imágenes de su escuelita, pero también resultó detenida.
“Independientemente de los conflictos diplomáticos entre los gobiernos, hay una realidad sobre el río que nosotros queríamos ir a conocer, estábamos buscando la historia humana, no andábamos viendo si están más o menos armados que nosotros”, dijo Delgado.
En todo momento los oficiales se negaron a dar alguna explicación de por qué estaban detenidos, y terminaron reaccionando a tal arbitrariedad cuando la adolescente entró en estado de nerviosismo y tuvo que ser trasladada a Upala.
“Esto es un abuso de autoridad y queremos que esto se ventile públicamente para que sienten las reglas del juego claras y se evite este tipo de situaciones en el futuro”, declaró Delgado.
López añadió que finalmente les permitieron irse como a las seis de la tarde, indicándoles incluso que sólo tenían “unos pocos minutos para salir de ahí”. “A pie y de noche tuvimos que regresar por la selva, y tuvimos que navegar a oscuras por el río Papaturro y el lago de Nicaragua, poniendo en peligro nuestras vidas”, señalaron los colegas.
Policía tico a juicio
En tanto, se conoció que el oficial de la Fuerza Pública costarricense, Diego Isaías Ortiz, acusado de participar en la preparación y ejecución del secuestro del también oficial de policía, pero nicaragüense, Victoriano Castillo Rojas, fue remitido a juicio oral y público y deberá permanecer en prisión preventiva, según lo ordenó la juez de audiencias de Río San Juan, Sandra D’Leo.
El juicio fue programado por la judicial para el próximo 24 de noviembre, negando la petición de la defensa, representada por el abogado Víctor Salas, que solicitó se archivaran las diligencias porque según él, el delito de secuestro que se le imputa a Ortiz Ortiz, no existe.
“Mi defendido es un oficial de policía costarricense, por tanto es una autoridad y el delito de secuestro sólo lo cometen particulares. Mi defendido actuó en cumplimiento de su deber, así que estamos frente a un delito atípico, inexistente, por lo que solicito señora judicial se archiven todas las diligencias del caso”, alegó el defensor.
Por su parte, la representante del Ministerio Público a cargo del caso, María Emilia Alvarado, sostuvo que el acusado es actor intelectual y material del secuestro del policía nica, porque fue él quien ideó el engaño con que fue llevado a suelo costarricense el nacional, y fue además quien lo llevó hasta el vecino país, y seguidamente lo entregó al fiscal de Upala, Ronny Jiménez Chávez, que ordenó su detención que dura ya cuatro meses y aún sigue sin ser presentado a juicio.
Cobertura de medios ticos
La audiencia inicial se realizó en medio de una amplia cobertura de medios de comunicación costarricense. Fueron vistos corresponsales de La Nación, Al Día, y dos medios de televisión, los que pudieron conversar en privado con el policía tico detenido gracias a un permiso autorizado por la juez D’Leo. El acusado también tuvo la oportunidad de conversar en privado por buen tiempo con su esposa Yorleny Laguna, otros familiares y su abogado.